9 de Octubre 2016: el día que me hice más Otaku

Son las 9 de la mañana y me siento fatal; tengo una tos que no me deja dormir, y un gato que pide atención. Decido levantarme un poco ya que el dolor en mis riñones me lo pide. Reviso lo que ha sucedido en el
mundo a través de las redes sociales, y siento que hoy será un gran día. Me baño, arreglo, le doy un beso de despedida a mi novia y salgo hacia mi casa.

Mientras espero el mensaje de un amigo para ir a la Lagunilla y tomar un par de cervezas, veo un poco de anime (The seven deadly sins). Son las 5 pm. y después de unos cuantos litros de alcohol que hemos bebido, decidimos regresar a nuestras casas. Se me ha hecho tarde; quedé de verme con Garces a las 6 de la tarde en el metrobús Revolución, pero qué importa, él siempre llega tarde, seguro esta vez lo hará. 6:10 y recibo un mensaje de él “¿En dónde estás?”, “Estoy llegando” -le contesto-.

Llegamos al recinto en punto de las 6:30, pasamos los filtros de seguridad y al entrar nos llevamos la primera sorpresa, el lugar está lleno, nunca imaginamos que tendría una excelente respuesta este evento.

Al paso del tiempo mis ansias aumentan y no dejo de revisar el reloj, los minutos se me hacen eternos. Al grito de “chachas” el público intenta motivar a la banda a salir. Ha llegado el momento, las luces se apagan y yo no puedo describir lo que veo, el público enmudece por unos segundos para después estallar con un grito de euforia. Cinco chicas vestidas de sirvientas han logrado que gritara de emoción como hace mucho tiempo no lo hacía, tal vez son los litros de cerveza que he bebido en todo el día y que están haciendo efecto en mi organismo. Durante el concierto pierdo noción de lo que pasa a mi alrededor, mi vista está centrada en el escenario y mis oídos atentos a los riffs de guitarra que me hacen mover la cabeza y mecerme en mi lugar, creo se le llama bailar. Todas las canciones son coreadas y potenciadas por los gritos de los fanáticos.

Al final, las chicas agradecen el cariño recibido y se van; Por mi parte, salgo excitado y con ganas de más. Sólo me queda esperar otra gira, perfeccionar mi japonés y comprar un boleto VIP para poder conocerlas. BAND MAID me ha dado uno de los mejores conciertos en mi vida.

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