Akira Toriyama me regresó a mi infancia.

Si nacieron a finales de los años 80´s, como yo, o incluso a principios de los 90’s, es muy seguro que hayan crecido viendo el anime de Dragon Ball.

Aún recuerdo la primera vez que vi publicitada la caricatura por Canal 5 (en esos tiempos, no sabía que se les llamaba anime, y mucho menos, que venía de Japón). Me encontraba jugando sobre mi cama y escuché que anunciaban las aventuras de un niño que viajaba por la tierra en busca de lo que llamaban las esferas del dragón, fue en ese instante que la televisión obtuvo mi atención, para después, perderme totalmente en ella cuando vi que el niño tenía cabello alborotado y tenía una singular cola de mono. Creo que fue un momento muy especial en mi vida, si no, no comprendo por qué tengo muy presente ese recuerdo en mi memoria.

Dragon Ball es un manga escrito e ilustrado por Akira Toriyama, el cual se publicó entre 1984 y 1995. Nos relata las aventuras de Gokú, un niño con una gran inocencia, pero con un enormepoder oculto, la razón de esto es porque Gokú pertenece a una raza de extraterrestres llamada Saiyajins (todo esto lo conocemos mucho tiempo después). Las aventuras de nuestro pequeño amigo comienzan al conocer a una chica que lleva por nombre Bulma. Bulma se encuentra viajando por la Tierra en busca de 7 esferas mágicas, que una vez reunidas invocan a un dragón llamado Shenlog, el cual es capaz de conceder deseos. A través de la serie vemos a Gokú y Bulma inmersos en diversos problemas, lo que los lleva a conocer a múltiples enemigos y aliados.

Muchos de ustedes ya conocen todo esto, así que no es necesario que entre en tantos detalles.

El cielo resplandece a mi alrededor

Iba en la secundaria cuando Canal 5 anunció la secuela de este anime: Dragon Ball Z.

Creo que este anime fue el que en realidad marcó toda mi infancia y adolescencia, me hice un gran admirador de esta caricatura, mejor dicho, toda mi generación se hizo fanático de Gokú y sus amigos.

Dragon Ball Z ya no se enfocó en buscar las tan preciadas esferas del dragón. Aquí, la misión principal de Gokú era proteger la Tierra de poderosos rivales que buscaban destruirla, o simplemente conseguir las esferas para apoderarse del universo, todo ésto se dividió en distintas sagas.

No había más caricaturas para mí, esta serie se llevaba toda mi atención, no podía esperar la hora en que comenzara. Mi primo, otro gran admirador del anime y gran dibujante, se la pasaba las tardes dibujando todo lo que podía en relación a Gokú. Juntos coleccionamos álbumes, tazos y toda clase de productos que tuvieran la imagen de los guerreros Z.

Pasaron los años y nuestro fanatismo fue creciendo.

Tu sonrisa tan resplandeciente

A finales de mi época de secundaria, Canal 5 lo hizo de nuevo y nos trajo: Dragon Ball GT

Dragon Ball GT cambió todo; por muchos amada, por otros tantos odiada, la razón… Akira Toriyama ya no participó en ella. En lo personal, no tengo ninguna queja sobre este anime.

Ir a la escuela en turno vespertino hizo que me perdiera la mayoría de esta serie. En realidad, hizo que perdiera casi todo el interés en Dragon Ball. Años más tarde, pude ver la caricatura por Internet y me dejó con un buen sabor de boca, ya no tenía tanto fanatismo, pero aun así, seguía gustándome todo el universo de las esferas del dragón.

A intentar el cielo conquistar… de nuevo

¿Qué sucedió después? Han pasado 18 años desde que se transmitiera una serie de Dragon Ball en Japón (en México no ha dejado de transmitirse por Canal 5; ha cambiando de horario, de días y lleva muchas repeticiones o pocas interrupciones, pero en nuestro país sigue con vida).

18 años después nos dieron la gran sorpresa; una nueva película se llevaría a las salas de cine niponas: Dragon Ball Z: la batalla de los Dioses. Pero eso no era todo, en esta nueva cinta el gran creador de la exitosa serie, Akira Toriyama, estaría de regreso.

El mundo friki colapsó, fanáticos en mi país pidieron a las cadenas de cines nacionales que trajeran la película, pero no les bastaba con eso, incluso pidieron que se utilizara al talento original de doblaje, aquel que contaba con Mario Castañeda como la voz de Gokú, esas voces que marcaron nuestra infancia.

La batalla de los dioses logró abarrotar las salas de cine el día de su lanzamiento. Llegó el día de su estreno en México y por supuesto que asistí a verla. Compré boletos para su Pre-estreno, la sala estaba llena y conseguí unos asientos decentes. Los asistentes convirtieron su emoción en un poderoso grito al instante de ver aquel personaje que nos llenoó de alegría con sus peleas.

-¡Hola! Soy Gokú.

Sólo fue necesaria esa frase para que mi piel se pusiera “chinita” y para que miles de recuerdos atacaran mi mente.

Toriyama lo había vuelto hacer, nos tenía totalmente a sus pies. Nos mostró personajes nuevos y muy poderosos, hubo cambios dentro de los personajes que ya conocíamos, tanto de aspecto como de actitud, contenía toques más humorísticos, se presentó a un Vegeta temeroso y respetuoso, ¡qué chingados! ¿Dónde dejaron al príncipe de los saiyajins que conocíamos? Este último punto fue lo que me desagrado de la película, de ahí en fuera… eres grande Akira.

Debido a que el filme fue un éxito, Toriyama nos prepararía otra sorpresa; Dragon Ball Z: la resurrección de Frezzer, que se estrenaría en Japón a principios del 2015. Los cines nacionales sabían lo que los fans querían, y es así como se anunció la llegada de la cinta a nuestro país.

Para ser sinceros, Dragon Ball Z: la resurrección de Frezzer no cumplió con todas mis expectativas, pero sólo por un detalle, utilizaron personajes secundarios (¿es neta que hicieron pelear al maestro Roshi de nuevo?) y apagaron a uno de los más poderosos; Gohan dejó de entrenar y perdió mucha habilidad en las artes marciales, por lo menos, esa fue la justificación que se dio en la película. Todo esto tiene una explicación, o por lo menos esa es mi teoría, utilizaron personajes más débiles, ya que el rival, a pesar de haber entrenado y que su nivel de pelea aumentó, seguía siendo un personaje poco representativo de las amenazas más recientes con las que habían combatido los guerreros Z. Si esto es correcto, está bien, los perdono.

En medio de todo el Hype que se dio por el nuevo filme, fue que se dio la mayor de las noticias: Akira Toriyama estaba trabajando en lo que sería un nuevo manga, y, por supuesto, en el anime de la nueva saga de Dragon Ball Z, la cual tiempo después supimos llevaría el nombre de Dragon Ball Super y se estrenaría el segundo sábado de julio en el país nipón. Fue aquí donde supe que mi niño interno seguía con vida. Los rumores hablan de que la serie contará con 100 episodios aproximadamente, y que las películas antes estrenadas eran una prueba que Akira realizó para saber si en verdad, Dragon Ball seguía siendo del agrado del público.

Dragon Ball Super va por su tercer capítulo (al momento de esta redacción) y es muy pronto para saber si Televisa (o alguna otra televisora en nuestro país) tiene planes para traerla y mucho menos si será doblada por Mario Castañeda y sus compañeros. Por lo pronto, tenemos que conformarnos a que grandes fanáticos subtitulen los episodios y así, los pobres mortales gocemos de cada capítulo.

A lo largo de mi niñez y adolescencia vi demasiadas caricaturas, pero ninguna de ellas marcó mi vida tanto como la creación de Akira Toriyama, aquel anime que después de 18 años me regresó a mi infancia.