¿Cómo sería James Bond si fuera mexicano?

James Bond, el máximo agente secreto de todos los tiempos, es la culminación de los clichés representativos que los ingleses han querido darle a conocer al mundo. Nosotros nos imaginamos a James Bond si fuera mexicano con todo eso que nos hace sentir orgullosos: el folclor tricolor.

Nombre: Para empezar su nombre no sería James Bond, sería algo como Jaime Bonilla y vendría de algún lugar de la ciudad muy representativo como la colonia Bondojo, Santa María la Ribera o hasta Coyoacán.

Enemigo: SPECTRE es el acrónimo de Special Executive for Counter-intelligence, Terrorism, Revenge and Extortion, eso en español sería algo como: Ejecutivo Especial para Contraespionaje, Terrorismo, Venganza y Extorsión (EESCOTEVEEX). Cuando el enemigo usa siglas que incluyen la palabra “escote” y dado que James Bond siempre está rodeado de mujeres sensuales, definitivamente es el nombre perfecto para la organización maligna a la que se enfrentará Jaime.

Auto: Generalmente el original James Bond conduce un Aston Martin o un Bentley, dos de los automóviles más lujosos de manufactura inglesa. Los autos que nuestro Jaime Bonilla terminaría conduciendo serían un Jetta, un Fusion o un Mastretta, un carro diseñado y producido totalmente en México. Aunque la verdad Jaime seguro preferiría un bocho pimpeado.

Escuela: James Bond fue al instituto Fettes College de Edimburgo, una escuela privada cuya mascota es una abeja. En esta ciudad, y si Jaime viviera en las colonias antes mencionadas, podría ir a la Ibero con una beca del 90%.

Relojes: Los James más veteranos usaban un Rolex Submariner, mientras que los nuevos portan Omega Seamaster. No hay mucho qué pensar, en México el reloj de Jaime sería un Nivada, seguro hasta tú te acuerdas de alguno de los comerciales de estos relojes.

Desayuno: James ama los huevos revueltos, Jaime preferiría los huevos rancheros. Para la comida Bond pide un lenguado a la parrilla, roast beef y ensalada con papas (una variación del fish & chips, inglés). Obvio Bonilla comería un mole con arroz con una pierna de pollo y en vez de las colas de langosta gratinadas, unos buenos tacos gobernador.

Inspiración: Ian Fleming, el escritor de las novelas de James Bond, se basó en el actor Cary Grant y el músico de jazz Hoagy Carmichael para darle personalidad y físico al espía. Evidentemente aquí sería una combinación de dos de los sex symbols más grandes de México Mauricio Garcés y Andrés García.

Ropa: Si bien James compra su ropa en Turnbull & Asser, una firma británica real que viste al príncipe Carlos y vistió a Winston Churchill. Jaime estaría feliz comprando su ropa con Pineda Covalín porque #Folclor, además una de las marcas mexicanas que se ha dado a conocer en el extranjero sin perder la esencia de nuestra tierra.

Bebida: En vez de un martini agitado, no revuelto que James acostumbra tomar en la saga o las muchas botellas de champagne Dom Perignon o Bollinger, nuestro Jaime tomaría mezcal, tequila y tepache, igual de vez en cuando se echaría su agüita de horchata pa’ la calor, eso sí, también con su cáscara de limón.

Mujeres: Ni Bérènice Marlohe, Olga Kurylenko, Eva Green, Denise Richards, o Izabella Scorupco. Nuestro James Bond tropicalizado tendría a Angelique Boyer, Ana de la Reguera, Ana Claudia Talancón, Ana Serradilla y, aunque no actúe muy bien, Martha Higareda.

Seguro tú tienes más ideas de cómo podría ser nuestro Jaime Bonilla, puedes compartirlo en redes con el hashtag #SiJamesBondFueraMexicano.


Originally published at www.clicknecesario.com on November 6, 2015.

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