Elecciones regionales Venezuela: divide, distrae y conquistarás

El reciente anuncio por parte del CNE de las elecciones regionales para el 10 de diciembre de 2017, luego de establecer las bases comiciales para la Asamblea Nacional Constituyente, muestra la intención del oficialismo de dividir a la oposición, distraer la atención pública de la falta de controles democráticos en las elecciones para la ANC y crear una apariencia de democracia frente a la comunidad internacional que hasta ahora está simpatizando con los esfuerzos opositores.

La presentación de las elecciones regionales para finales de este año se encuentra posiblemente con opiniones opuestas en la oposición: entre radicales y moderados, ciudadanos y políticos. Una decisión tan importante como decidir acudir a las elecciones regionales crean más divisiones que unión. Esto le conviene al oficialismo, pues menos gente saldría a las calles, y la GNB no tendría que reprimir tanto. El Gobierno sabe que hay sectores de la sociedad, en particular los civiles, que están perdiendo la paciencia con los políticos: las manifestaciones y violencia no convocadas por la MUD del pasado lunes y martes en varios estados del país son prueba de ello. La meta aquí es profundizar la desesperación en la sociedad, pues ante la situación hipotética de negociar una transición, la MUD no tendría tanto apoyo civil, y por lo tanto menos cartas sobre la mesa.

Igualmente, llama la atención el anuncio de la fecha de las elecciones regionales junto con el establecimiento de las bases comiciales para la ANC. Una elección hipotéticamente universal, directa, secreta y popular junto con otra que no tiene ninguno de los calificativos anteriores. Mostrar información contradictoria crea confusión sobre la ruptura del orden constitucional que representa las elecciones para la ANC. Es una estrategia por parte del oficialismo para que la oposición, junto con la sociedad civil, no arme una estrategia efectiva de resistencia. Si la gente no sabe realmente para qué están luchando, ¿para qué sirven las emocionalidad de las protestas si no van encaminadas hacia un objetivo claro? Refuerza el ciclo victimario Estado — víctima sociedad, de lo cual no puede ser cristalizado un cambio verdadero.

Por otro lado, no es secreto para nadie que la comunidad internacional ha mostrado su rechazo a las acciones de represión por parte de los organismos de seguridad del Estado. Proponer una elección directa, universal y secreta en el mediano plazo puede calmar las aguas turbias y frenar el apoyo internacional a las protestas. ¿Cómo pueden apoyarlas si hay una alternativa democrática (elecciones) a la vista? Cabe destacar que los esfuerzos internacionales no son cumulativas: si hay una mínima aparencia de democracia en el país, las potencias extranjeras tendrán que empezar desde cero. Por tanto esto detiene un posible embargo de petróleo por parte de EE.UU a Venezuela, que sería la medida económica más efectiva en contra del gobierno madurista.

Desde luego que el desenvolvimiento de la crisis política actual depende de la respuesta de la oposición. Ya el madurismo puso sus cartas sobre la mesa. El reto aquí para la MUD, frente al anuncio de las elecciones regionales, es seguir comunicando la ruptura del orden constitucional en el país y mantener el apoyo de la sociedad civil frente a la desesperación. La posible aplicación del artículo 350 de la Carta Magna, la desobediencia civil, apunta ser la siguiente medida de la oposición para no caer en las trampas del oficialismo. El tiempo lo dirá.