Me Intrigas

El otro día me di cuenta de que había algo en ti que a mis ojos les llamaba la atención. Detalles como el verte leer, la forma en la que caminas con esa mirada firme, como te expresas, como hablas, como piensas, como sonríes…

Me intrigas. Confieso nunca haber estado tan cerca con una alma antigua como la tuya, porque la verdad es que nunca había querido cruzar una puerta que verdaderamente no conocía, mucho menos la tuya. Me muero por averiguar la forma en la que expresas un sentimiento, tu forma de amar quizá.

Simplemente algo inevitable pero tentador. ¿Por qué? No lo sé.

Cómo me encanta la tremenda tentación de desvestir tu mente entera. Cómo al ver esa vida rutinaria que sigues y tu forma de hacer las cosas estrictamente atadas, yo me encuentro con estas ganas de romper todos tus muros. De despeinarte, de vivir locuras, de viajar a lugares sin planear, de tener debates que no nos llevarán a ningún lado pero que son mejor que hablar del drama de las personas, de romper algunas reglas, de volar libres pero de la mano.

Terriblemente con ganas de enseñarte mi mundo, de hacer cosas que volteen tu mundo entero de cabeza y después me mires con una sonrisa y me digas, ¿y si lo volvemos a hacer? Y tu vida se vuelva más ligera y el amor más alto.

Tengo estas ganas de sólo decirte las cosas de la única forma en la que se hacerlo, directas. Sin vueltas, sin ataduras y sin miedo. Enseñarte un poco de la libertad y transparencia con la que vivo. Sin esperar nada a cambio porque la verdad es que suelo verte desde hace meses pero no sé mucho de ti, sólo sé que tu mente y tu personalidad me causan conflicto.

Me intriga saber que eres el reto que a mi locura le encantaría desenvolver.

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