Impotencia

No sé vosotros, pero para mí la peor sensación del mundo es la sensación de impotencia. Creo que todas las personas que creemos en la justicia coincidimos en esa sensación: en esa furia incandescente que nos oprime el pecho cada vez que algo injusto pasa delante de nuestros ojos sin que podamos hacer nada para detenerlo.

Vivimos en el planeta Tierra, un mundo que cada día se vuelve más pesado, más denso y más oscuro debido a la gente que lo habita: un mundo cargado de injusticias.

Hoy, parte del nord-oeste de nuestra península se encuentra en llamas. Hoy, mi pecho también arde y la sensación de impotencia regresa. Pero hoy también tengo algo a lo que aferrarme. Sé que dentro de unos años podré hacer algo con esa sensación, sé que dentro de unos años, tanto yo, como otros tantos periodistas de mi promoción podremos convertir nuestra llama interior en una potencia que sirva para hacer de este mundo un lugar más justo, más real y más despierto. Sé que dentro de unos años por fin podremos arrancarle el prefijo a la palabra impotencia, porque para eso hemos venido, porque para eso estamos aquí.

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