Un buen final.

Siempre que un capítulo de una serie termina sigo esperando el siguiente, en cambio esta parte de mi vida no la puedo comparar así, ya es el final y no se trata de la secundaria porque no quiero referirme a ese tema que es pérdida de tiempo, sino de mi entorno en presente y del pasado que al fin se cumplió lo que me decían en cada momento, que esta vez se cumplió lo que me gritaban sutilmente preparándome para un “golpe de suerte”, de esos que se merecen si tu encabronamiento te hace ser ciego, que ya habías vivido lo mismo un año atrás exacto. Pero como error humano, das la oportunidad de que alguien continúe en tu vida, que hasta que vuelves a ver como te abren la herida con odio hacia tí sin saber el por qué, no me asusté esta vez, pero terminé aprendiendo que es falso, más falso que decir “no le diré a nadie” y terminas quedando como el hombre más hipócrita, así de falso es decir que estarás incondicionalmente para alguien, en mi caso, en mi estúpido caso si fuí incondicional, mientras se pudo, mientras se podía aguantar aquellas colinas de avasallamientos, esos golpes que sucedieron “sin querer” “sin saber por qué”, sí, esas cargas soporté y todo por alguien que simplemente va y por instinto animal te bota, te trata de humillar paso a paso hasta que de pronto sientes una gran estocada que ya ha atravesado tu pecho, aquel pecho que ha sido golpeado, lastimado pero sobretodo ha sido a prueba de cosas estúpidas, que el ya sabe que si eres botado o cambiado será por algo inservible o simplemente utilizable, algo que lo podes tomar sin pedir permiso, un objeto que tiene una “mejor función”, es aquel que no cuesta, que lo rechazas cada vez que quieres y que hasta que ya no tienes más piezas por tomar, recuerdas que tienes algo empolvado pero fácil de limpiar, ese alguien que le puedes “apreciar” “cuidar” mientras no encuentes a alguien que le puedas aprovechar más.

No, no estaba hablando de mí, já já, jamás lo haría de tal forma, sé lo que valgo y no tengo la necesidad de ser o “quererme” igualar a eso, la vida, la gente, el destino me ha enseñado que todo esto es una niebla- esto me recuerda a Miguel de Unamuno, increíble la manera que todos los obstáculos que tuve por fin llegué al final, al buen final que debió haber quedado en el 2015, que lo que se bota no debería ser recogido, ya que me refiero a la gente, cualquier basura puede ser reciclable menos una persona.

Los finales no siempre son los mejores, pero éste, éste fue el exacto, aquel que inconscientemente estaba deseando con todas las palabras hirientes que decía día a día, que ya me estorbaba encontrarme en cada situación algo negativo, algo que apagaba la poca pero poca tranquilidad que tenía; no hay que osar en decir que tuviste un impacto gigantesco de influencias tristes, que tu presencia arruina, no, ni siquiera se nota si no tienes a alguien que te siga el juego o la estupidez.

Antes que todas las verdades cubiertas por buenas mentiras, tuve que pasar un camino largo, bastante largo para realmente “tragarme” el espectáculo barato de pagarle mal a una persona que ya se sabía que no estaba del todo bien, que supuestamente querían ayudarme, pero con el cinismo de sus acciones te demuestran que todo era una farsa, que diste todo y no por nada, sino para seguir recibiendo estocadas, lo que no sabían es que todos tenemos nuestro plan, que eso ya me lo esperaba, que no me sorprendió mucho ver aquella sinvergüenzada y prestarse a eso tan sucio y asqueroso pero que irónicamente luego es algo “bonito” já já já já.

La persona que “más compañías” dicen tener es una de las más vacías, yo pues nunca tuve una cantidad exorbitante pero con esas 7 amigas incluyendo a mi mamá y a Mita, sentía que estaba tranquila aunque a veces tenía unos bajones de depresión increíbles, nadie sabía sólo yo, obviamente, todos tenemos sufrimientos unas más dolorosos que otros y es por ese motivo que no se debe destruir o lastimar a quien se aprecia al menos.

Lo anterior lo escribí anoche, hoy continúo, sentí una tristeza inmensa comparada con la de aquel viernes 1ro de julio… así de HORRIBLE, al despedirme de Naysi, acá en mi casa mi pequeño, pequeño pero sincero corazón se iba desvaneciendo, no faltó mucho para que Ana se fuera, sentí un vacío horrible en mi sala, sin ver cómo bailabamos la de “17 años” jajaja, aquella chavala que estuvo en los peores momentos, en los mejores aunque ella los haya creado, que no sé qué voy hacer al seguir pensado cada mañana sin ver su cara de seria pero saber que es más loca que yo; puta cómo me dolió ver mi final, el final que no quería, porque quizás mi secundaria no fue la mejor pero tras ella estaban mis amigas y estaba la Ana que es más que mi hermana.

No quiero hablar de secundaria, eso no, sino de un resumen verdadero, de aquello que amo y amaré por el resto de mis días, ya no de los que me hicieron daño, porque no les deseo el mal ni el bien, ni nada, sólo no quiero saber nada, falta algo muy grande de lo que todos hablan “la graduación” en la cual no verán a la Garay, es muy probable pero no me preocupo ya que no se notará, bueno sólo mis amigas, estoy desinteresada por eso aunque emocionada, nerviosa y un poco asustada a esa fecha; son sentimientos encontrados que no quiero sentir, sólo quiero decir “NO VOY Y YA O VOY Y PUNTO” sin embargo no puedo Porque siento el dolor de dejar 11 años de estudios ahí, que me duele como a los demás pero que en lo personal me asusta y me quebranta el corazón, haber visto a un director en 1er grado impartiendo clases de inglés hasta terminar con la maestra Urania, de haberme despedido con la mano de mi gran maestro, el que admirare siempre, maestro Yader que me impartió clases de matemáticas en 4to y 5to año por suerte, despedirme de la famosa maestra Julia, la que después de haberme dejado ligada en varias ocasiones me dió un abrazo tan fuerte que me quebrantó pero me dió muchas fuerzas, de la maestra Verónica que a pesar de los altibajos que tuve con ella, fue mi última maestra guiada y de doña Lillian, la señora de limpieza que no sólo yo jamás olvidaré ya que ella fue una persona incondicional para cada estudiante que se presentara ante ella; podrán pensar que me estoy desviando del tema pero no, mi título lo dice, es mi gran final, tengo que irlo desarrollando desde lo peor de lo peor hasta quizás lo mejor de lo peor… mi alma quedó inquieta cuando supo ayer viernes 18 de noviembre ya no iban a llegar la manada de quinto año B generación 16.

Fue un gran día junto a mis amigas, hicimos muchas cosas, sanas para nuestra edad, sin compromisos ni nada, pero ya sabía que era el final, no un buen final, pero el que se estaba previsto, que me ha dolido mucho pero que salí y por el momento todo se olvidó hasta hace poco que vine. Nuestros últimos compañeros se despidieron de nosotras (Jonathan y Manuel), hipócritamente o no, lo hicieron y eso se acumuló y se acumuló hasta que el volcán no aguantó y erupcionó; ayer viernes llegamos sólo los que íbamos a participar en la promoción de alfabetización y fue extraño haber subido a nuestra sección y que estuvieran sólo mis dos amigas y el maestro Yader, aún estaba el arreglo que hicieron para nuestra última purísima… mejor bajamos y nos fuimos directo al auditorio y ahí se fue desarrollando el resto de nuestro día.

Este año fue el que más cambios dejó, más dolor, muchos adiós, demasiadas lágrimas, muchas decepciones, también alegrías, carcajadas, abrazos y besos en la frente de parte de Mita…

Ya tengo que terminar, así como la vida acabó con todo lo malo de mi primera fase prácticamente terminada, ojalá y el destino no me haga reencontrar aquello que me afectó, excepto la muerte de ella porque creo que eso me seguirá día a día en mis pensamientos, éxito y adelante en la carrera llamada vida.

La vida no, la gente te demuestra cuántas maneras de falsedades existen
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