Dr. Juan Tanca Marengo

Un tributo a la solidaridad

Ya son 49 años desde que murió mi abuelo. Él era el Doctor Juan Tanca Marengo. A pesar de que nunca lo conocí, he aprendido muchísimo de él. Su lección más valiosa: la verdadera solidaridad es voluntaria.

Este postulado, sin embargo, es contrario al discurso político actual. Nos dicen que necesitamos pagar más impuestos porque necesitamos más servicios públicos y así beneficiar a los más desprotegidos. De acuerdo a esta forma de pensar, los ciudadanos son como el grinch, incapaces de ser generosos por su propia cuenta. De ahí la justificación perfecta para obtener más recursos fiscales. Le cambian de nombre a la solidaridad y ahora la llaman “justicia social” o “Estado de Bienestar”. Yo prefiero decir las cosas como son: solidaridad tributada.

En 1951, mi abuelo fundó SOLCA, el primer hospital dedicado a la investigación y al tratamiento del cáncer en el país. Es una institución privada con finalidad de servicio público. Además de ser doctor, él fue un emprendedor. Él decidió solucionar un problema en Ecuador y por eso fundó el hospital. No esperó a que el Estado lo hiciera con el dinero de alguien más.. Simplemente encontró una oportunidad en el mercado y la aprovechó. Hizo que las cosas pasen. Precisamente eso. Se inspiró en su propio interés, realizando algo que él quería y generando valor para alguien más.

La historia de mi abuelo es un ejemplo perfecto de que los ciudadanos somos completamente capaces de realizar intercambios voluntarios y pacíficos que crean valor en la sociedad. La bendita “justicia social” o el “Estado de Bienestar” suelen ser pretextos populistas. En realidad, la verdadera solidaridad siempre es voluntaria. Mientras el Estado tenga el monopolio de la generosidad (como en los servicios públicos y educación), inclina la cancha y limita las jugadas de las personas. No hay incentivos para actuar si es que alguien más (o algo, en este caso el Estado) lo está haciendo como potestad casi privativa. Además, si ya estamos pagando impuestos, en teoría, el Estado se debería estar encargando de los problemas. ¿Por qué nosotros deberíamos intervenir? Este contexto nos coloca en una situación pasiva en la cual le delegamos al Estado el manejo de problemáticas que alguien podría estar resolviendo con sus propios recursos, y mejor.

Y para finalizar este tributo, solo queda decir que mi abuelo es un bacán.

http://eslibertad.org/2014/09/16/un-tributo-a-la-solidaridad/#.VBhhP--pDbA.twitter

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