Ni siquiera tuvo los huevos/incompleto

Anoche la encontré en el pasillo del tercer piso, arrodillada, chupando el pito a alguien. No me vio.

Contemplé con detenimiento como se metía la verga hasta la garganta, en un acto reflejo, una pequeña náusea la hizo sacarse el pene de la boca.

El miembro chorreante de saliva de aquel fulano, permanecía duro, firme.

Ella miró hacia arriba, con la boca abierta; agotada. Lo que vio le dibujó una sonrisa delgada, altiva.

Estuve ahí hasta que el tipo se corrió en su cara.

El imbécil, ni siquiera tuvo los huevos y control de la ansiedad en el placer para disfrutar del espectáculo hasta el final.

Ver en sus ojos la ansiedad de tener en sus mejillas, el semen. Le causa placebo la transgresión de la mujer; la pone horny; siempre y cuando la dama sea consciente del acto.

El pendejo cerró los ojos, pude notar la decepción en el rostro de “…”. Entre los espasmos de aquel tipo, “…” volteo. Me encontraba recargado en la columna agrietada cerca de las escaleras. Clavé mis ojos en los suyos. Ella sonrió, las patitas de gallo se dibujaron en sus párpados. En su lisa frente y mejillas, leche grumosa. Juntos aprendimos a hacer del dolor, de lo extraño: un fetiche…

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