Una directora de creacción menos.

(o una emprendedora más)

Texto de Thais Braga Fabris

Yo amo publicidad. Trabajo con eso desde los 15 años. Me encanta solucionar problemas. Me encanta crear solucciones que influyen en los negocios de los clientes. Más allá de esto, siempre he visto la publicidad como una herramienta para mejorar la vida de las personas. Lo que creamos, sea un mensaje positivo, un nuevo servicio o una acción que cambie comportamientos, tiene ese poder increíble.

Dicho esto, me cansé de la publicidad. Más especificamente, me cansé de las agencias. Ellas ya no resuelven más problemas de negocio. Ya no agriegan más valor. Y el cliente lo sabe. Por lo mismo, la relación entre clientes y agencias es cada vez menos de partner. Las horas/hombre de los contractos se acumulan y quién paga la cuenta son los profesionales. Con su salud. No hay mucho respeto por las personas en este mercado hecho de personas.

La cuenta no cierra. Y menos aún para mujeres. Nosotras ya partimos desde un punto en desventaja: en un mercado en que 90% de los creativos son hombres, hay muy poca chance de que una mujer sea contratada para la creación. La chance de sentirse bien y de crecer en ambientes machistas y masculinizantes es todavía menor. Especialmente cuando la diferencia entre sueldos de hombres y mujeres es más grande que los 32% del promedio nacional.

En Estados Unidos, solo 3% de los directores de creación son mujeres. Aquí, no tengo datos. Sé apenas que, aparte de mi, conozco solo cuatro directoras de creación. Y vi a muchas mujeres con potencial para llegar al liderazgo del equipo desistiren por el camino.

En verdad, desistir no es la mejor palabra. Ellas no fueron para sus casas llorar en el baño por seren injusticiadas. No. Ellas fueron para otras carreras, otras áreas, otros modelos de trabajo. Ellas no salieron perdiendo. Quien perdió fue el mercado, fueron las agencias, fueron las marcas.


Perdieron el punto de vista femenino en las campañas, que podría cambiar un numero bien asustador: 65% de las mujeres no se identifica con la forma que son retratadas en la publicidad. Eso en un mercado en que nosotras decidimos 85% de las compras del hogar, incluyendo ahí 53% de los autos y 52% de los computadores.

Perdieron la sensibilidad en la gestión y la oportunidad de humanizar las relaciones. Perdieron también en negocios: empresas con más mujeres en posición de liderazgo tienen mejores resultados financieros.

Cerveja Feminista, la marca de cerveza creada por la consultoria de Thais.

Yo veía este escenario desde mi puesto de directora de creación de una de las agencias más bacanes del mercado. Aún así, estaba cansada. Cansada al punto de resolver salir de la agencia que amo y ayudé a construir e ir en busca de un nuevo camino.

Es un camino que me va llevar de directora de creación en una agencia a emprendedora en mi propio negocio. Este camino pasa por más control sobre mi tiempo. Por menos jerarquías y más colaboración. Por un trabajo que genere un cambio en el mundo a mi alrededor e impacto real en el negocio de los clientes (algunos lo llaman de propósito). Por espacio para buscar referencias y soluciones afuera de la burbuja en que viven los publicistas. En este espacio, caben otras cosas que son importantes en mi vida: mi amor, mis amigos, mi familia, mi salud.

Quiero encontrar otras personas que ya recurrieron este camino o que, como yo, comenzaron su caminada ahora. Vamos tomar un café?

Texto publicado en LinkedIn por Thais Braga Fabris, de Brasil. Thais es una de las fundadoras de la consultoria 65|10, para rediseñar las cuestiones de género en Brasil. El mismo grupo también ha lanzado una marca de cerveza, la Cerveja Feminista.

Libre traducción desde mi parte.