Soy conflictivo.

Pelean siempre, las palabras no deciden nada.

No sirve

Emociones, lugares, personas, experiencias, confianza, respeto, gratitud y empatía ante todo. Centrarse en eso, no en el reflejo de miles. Qué, colocados todo de frente, quieran o no reflejarán lo mismo.

Es inquietante. Por tajadas la existencia va pagando, entrando… asimilando.
De a poco.

Otras veces de golpe y sin calmantes: a secas.

Por eso, hay que tratar de no ser simples reflejos y sombras. Más bien, danzar sin parar con la luz flotando en lo alto… Dando vueltas y vueltas, hasta caer en una nube de nostalgias y melancolías. Recordando siempre, lo vago de tu ser.

Hay todo un planeta y nos morimos por tener un fragmentito de ella, para estar y siempre estar:

¿Cuántas rutas no conozco?

¿Cuántos barrios?

¿Cuántas calles?

¿Cuántas etiquetas?

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