Matrimonio S.A.

No me he casado, posiblemente no lo haga, me junte y vaya a probar suerte con mi pareja, o en unos años la lengua me castigue y este texto me salga como recordatorio. Pero con mi poca -pero sustanciosa- experiencia de vida y utilizando la recolección de datos con mis amigos y conocidos, llegué a la conclusión que dar el “sí” representa la consolidación de una empresa, una sociedad anónima con implicaciones más allá de pagar los impuestos.

Analicemos entonces por qué casarse no es la historia perfecta que nos han vendido en la Rosa de Guadalupe:

  1. Empecemos por la casa:

Toda futura y perpetua unión de enamorados va a necesitar dónde vivir. A no ser que la herencia familiar les tenga un lote reservado, los adultos deberán acercarse a un banco a solicitar un préstamo de vivienda. Partiendo del hecho que los dos sean profesionales, deberán desembolsar aproximadamente 600 000 colones por unos 20 años, ¡20!. Si son trabajadores independientes la situación se complica, el papeleo es más engorroso y deberá demostrar todos los ingresos mediante facturas. Si son profesionales no pueden optar por una casa de bien social. Si no tienen estudios pueden apelar a la voluntad del Estado, pero a sabiendas de las filas mañaneras para ingresar a las oficinas correspondientes. Es decir, en la mayoría de las alternativas para futuros matrimonios, la pareja deberá desembolsar gran parte de salario en la cancelación mensual de un préstamo casi que de por vida, para una casa en la que estarán si acaso 8 horas: 2 horas luego de trabajo, 5 horas de sueño y 1 hora en la mañana para salir hacia el trabajo. Fines de semana para hacer mandados, compras y visitas a los suegros. O sea, una casa nueva, cara y eterna para estar de vez en cuando.

2. Pagos:

Luz, agua, celulares, cable, internet, Netflix, impuestos municipales, si vive en condominio cuota de mantenimiento. Servicios domésticos si alguien colabora en la limpieza. Mensualidad del carro y la del préstamo. Tarjetas de crédito.Compras del supermercado. Gasolina. Regalos para tés de canastilla y bodas. Medicamentos -porque todo empieza a doler-, libros de autoayuda -porque todo empieza a estresar-.

3. Cantidad de ropa por lavar:

Son dos personas, al día utilizan al menos 4 prendas cada uno, es decir, 8 prendas por día, 56 a la semana, 224 al mes, 2688 al año. ¡Es sorprendente!. Encima hay que lavarla, tenderla, recogerla, plancharla, acomodarla.

4. Diferencias casi irreconciliables:

Ni las voy a nombrar, luego de lavar tanto las razones van a sobrar.

5. Tiempo de esparcimiento matrimonial:

Nulo o escaso.

6. Sexo:

Al principio intenso, conforme pasa el tiempo las responsabilidades diarias dan mucho “dolor de cabeza”.

Siendo realistas, el contrato se firma, la empresa se forma y empieza la vigencia en la vida real. Llena de responsabilidades, errores, horrores, discusiones y complicaciones.

Es una perspectiva sumamente pesimista, lo sé, pero la situación no es jugando. Los que deciden meterse en esto necesitan madurez, compromiso y responsabilidad como cualidades primordiales, sino es sumamente fácil y sencillo que todo se vaya a la mierda.

El amor es hermoso, querer a alguien maravilloso, pero cuando nos tocan lo que tanto ha costado más de uno puede salir corriendo disgustado.

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