¿Quién sos?

Dicen que cuando estamos enamorados se nos nota. Cuando estamos heridos o cansados también. Dicen que los ojos son las ventanas del alma, que nuestra piel puede irradiar felicidad o denotar desgaste.

Sin embargo, hoy me paro frente al espejo y no sé que es lo que veo. Veo un rostro tan pálido como una hoja de papel en blanco, una expresión imposible de descifrar. Es como si mi cuerpo fuese un estuche rígido y opaco que no deja ver su contenido.

Si nosotros mismos no somos capaces de reconocer nuestra propia esencia al mirarnos a un espejo, ¿cómo pretendemos que el otro nos conozca?

¿Por qué nos cuesta tanto expresarnos? ¿Por qué somos constantes víctimas de la vergüenza y el prejuicio?

Siempre caemos en lo mismo. Es más fácil mostrarnos neutros, no exponernos y dejar que cada uno de los que nos rodea cree su versión de nosotros. Cuando en realidad ya existe una.

Tenemos ideas, sentimientos, aspiraciones y sueños. Fortalezas y debilidades. Amamos y odiamos. Mentimos y nos confesamos. Herimos y perdonamos.

Animarnos, darnos la cabeza contra la pared si hace falta, y desgastar nuestro estuche hasta que quede traslucido y podamos mostrarnos tal y como queremos. Eso es lo único que nos falta.

No dejemos que otro complete las páginas de nuestra historia. Nuestra vida es nuestro best seller, en el que somos sus únicos autores.

Demos a conocer lo que somos y lo que realemente queremos ser.