Cuando leo “De Einstein a Castaneda”

Por: Arlette Pichardo Muñiz

Cuando leo “De Einstein a Castaneda. La magia a la luz de la ciencia”, escrito por Cristina Zeledón, una mujer a quien conocí hace muchos años y recuerdo como fiel partidaria del pensamiento alternativo de la década de 1980.

Una generación marcada por la guerra de Vietnam, los sucesos de París del 68, la era satelital, la invención de la píldora, la revolución sexual, los procesos de liberación de etnias y géneros, la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, el acercamiento ecuménico de las iglesias, los Beatles, la conformación de la sociedad de masas, la época sicodélica y los “hippies” luego cambiados por los “yuppies”, trastocando la consigna de “peace and love” por “greed is good”, como ella misma relata en su libro.

En Costa Rica, signada por la crisis económica-financiera más fuerte conocida en la historia reciente del país y la negativa del Presidente Rodrigo Alberto Carazo de acceder en aquel entonces a las imposiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El libro es producto de la tesis de su autora en el Doctorado en Educación con énfasis en Mediación Pedagógica que ofrece la Universidad de La Salle en Costa Rica. Entorno en el cual se apela al término chifladura para hacer referencia a ese proceso, pero no utilizado en el sentido socorrido de los archiconocidos personajes de “Los Tres Chiflados”, sino como lo describe Francisco Gutiérrez, creador del programa: la chifladura nace del deseo, de la pasión, del eros, de la emoción, del sentir y del vibrar.

Efectivamente, toda esa energía y más, es la que salta cuando leo cada página del libro de Cristina Zeledón.

El libro está organizado en entregas que su autora nombra DESTELLOS (mayúsculas de ella), terminología que admite como poco convencional.

En sus propias palabras el libro contiene:

El primer Destello: De la magia a la ciencia y de la ciencia y a la magia, cuyo propósito es establecer un puente histórico del paso de la superstición al conocimiento.

El segundo Destello: Una playa energética y paradigmática, una expresión personal, intimista, prácticamente lírica, sobre la manera que estos temas reaccionaron en su persona.

El tercer Destello: La Totalidad de Una Misma, su intención es tratar de “iluminar” la ruta que don Juan Matus el Maestro de Carlos Castaneda propone para incrementar nuestro poder personal a través del concepto uso de energía, que constituye la base para lograr la integración de nuestro propio ser y de éste con la naturaleza y con el Cosmos. En ese segundo destello se auto permite una licencia literaria, estableciendo un “metálogo” — figura que consiste en diálogos imaginarios tomada prestada de Gregory Bateson — con quien fuera el eslabón del conocimiento de los antiguos toltecas y nuestra modernidad: Carlos Castaneda.

El cuarto Destello: Un salto cuántico: el Salto de la Rana, contiene una propuesta educativa, bajo la noción de que lo que sucede a nivel individual repercute necesariamente a nivel social. Inspirada en el concepto caórdico propuesto por Dee Hock.

En el recorrido de la física clásica al universo cuántico y más allá … ella posiciona a la figura de Albert Einstein, como se observa en el título del libro. Para mi gusto hubiera preferido que vinculara más el salto desde la propia física cuántica, con más fuerza en las figuras como Weiner Heisenberg con El principio de Incertidumbre (o relación de indeterminación) y Niels Bohr con El principio de Complementariedad, Premio Nobel de Física 1922. Aunque admito estos personajes injustamente menos renombrados en la historia, hubieran resultado menos atractivos en el título.

De ahí “brinca” a la Teoría de Santiago desarrollada por Humberto Maturama y Francisco Varela. Me hubiera gustado una escala en la cibernética de Wiener, en la teoría general de los sistemas desarrollada por Bertalanffy y especialmente en la cibernética de la cibernética de segundo orden y sus derivaciones. Empero, se trata solo de una preferencia.

Luego nos introduce en el maravilloso mundo de la herencia Tolteca con las “Enseñanzas de don Juan” de Carlos Castaneda, antrópologo de origen peruano, citado por autores como Heinz von Foerster, Erwin Laszlo y Fritjof Capra, aunque por supuesto no falta quien desmerite su credibilidad.

Y, allí nos convida a compartir el “plato fuerte”: nos invita a pensar más que en coincidencias de cara al Tonal-Nagual. El Tonal, la partícula que podemos ver, pesar, medir, identificar sus características, sus cualidades, sus modalidades, es todo lo conocido y hasta lo imaginado, son las cosas que vemos, las personas, cada objeto de la naturaleza; y el Nagual, en cambio no es objeto de razonamiento ni de conocimiento demostrable, no puede ser descrito, porque está más allá del reino de los sentidos. ¿Partícula-Onda en Weisenberg? ¿Orden explicado-Orden implicado en Bohm? ¿ámbito físico- ámbito cuántico en Chopra? ¿el Ying Yang en la milenaria cultura oriental?

Me hubiera gustado que en la propuesta educativa la rana brincara tan alto, como el largo del camino de la magia a la ciencia y de la ciencia a la magia. La autora lo reconoce cuando alude al problema de “empatar” su chifladura un poco “esotérica” con una propuesta educativa.

Les invito a leer “De Einstein a Castaneda. La magia a la luz de la ciencia” y cuando lo hago no puedo dejar de pensar en las maravillosas descripciones de cómo opera la energía. Sin ánimo de pretensión alguna, me gustaría que la magia de la energía operara en quienes leen cuando leo.

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