Esclavo de mi tiempo
You run and you run to catch up with the sun but it’s sinking
Racing around to come up behind you again.
The sun is the same in a relative way but you’re older,
Shorter of breath and one day closer to death. -Pink Floyd

Tiempo, siempre hablamos del tiempo. Quisiera poder apartarme de Él; que sus erráticas y mortales aguas se calmaran y dieran paso a un minuto de silencio. Quisiera contemplar verdaderamente todo lo que gira alrededor de Él, pero no es tan fácil, jamás será tan fácil.
Pues nací insertado en el tiempo; siete de la noche, Ciudad Guayana, año 2000. 2003, primer nivel de preescolar; 2017, primer año de universidad en Mérida. 2019, escribo esto afortunado, aún estoy en Mérida.
Todo lo que hacemos ha estado, está y estará (al igual que los verbos) contemplado en un tiempo que regirá por encima de todas nuestras acciones, inseguridades y esperanzas. Nos hemos planteado nuestras metas con respecto a cuánto tardaremos; muchas veces nos apartamos de caminos porque los vemos imposibles por culpa de Él.
Quien vive en Venezuela sabe muy bien cómo se siente atascarse. Cómo es querer huir al sentirte presionado por todo tu mundo, para que todo venga ya, corriendo. Somos una generación perdida ante las cadenas de la revolución. Nuestra noción del tiempo mutó con respecto a la de nuestros padres; antes todo podía tomarse un respiro.Ya no. Te atrasaste la vida entera y tienes que correr detrás de ella.
Vivimos corriendo detrás de las cosas que, fugaces, sabemos que huyen de nosotros. Quizás las correteamos. Huyen de nosotros porque nuestro tiempo y el de ellas no es el mismo. Él fue caprichoso con nosotros, y Él sabe que tememos privarnos de eso que llamamos futuro.
Dios es tiempo en Venezuela. Nunca sabemos cuándo migrará alguien lejos. Ni cuando nosotros nos iremos para no quedarnos atrapados en esta espiral. Ahora nos consumimos en el tiempo de la supervivencia, Él luego nos dirá.
