La nata del primer Café Tecnológico UNED-Tic-AS

El pasado sábado tuve la oportunidad de asistir, junto con Carolina Taborda y Tomás de Camino, los otros dos miembros de nuestra ya “legal” fundación, a una acción que busca empoderar a las mujeres en tecnología, promovida desde la UNED y en colaboración con Sulá Basú.

Siempre te llena de alegría que sean jóvenes los que perfilen esta iniciativa. Esas personas que no son de la generación nini sino de la generación sí-sí, activos, comprometidos, con ganas de conocer, de preguntar, de compartir y de comprender.

El café tecnológico busca convertirse en un espacio de conversación-diálogo-crítica-reflexión-exposición que permita co-construir conocimiento y encaminar hacia la ideación, y posterior ejecución, de acciones concretas. De este modo, en un ambiente informal y relajados, se invita a evolucionar la situación del binomio mujeres y tecnología en contextos tanto personales como profesionales, con un brebaje caliente entre las manos.

De lo que en esa hora y media aproximada se comentó me gustaría destacar algunas notas (con sabor, que afectaron el modo de “tomarme” el café):

De la Dra. Lizette Brenes me quedo con el verbo SER. La mujer de hoy, y más concretamente, la mujer relacionada de alguna u otra manera con tecnologías, tiene que SER:

Ser una misma (para aceptarse y seguir luchando hacia el avance), ser valiente (para enfrentarse a situaciones), ser innovadora (para generar otras soluciones que vayan más allá del cambio), ser creativa (para salir de las zonas de confort), ser disruptiva (para romper con lo establecido pero que no funciona porque se encuentra enquilosado y carente de sentido), ser de ciencias y de letras (para no fijar un perfil único), ser decisiva (para implicarse en la toma de decisiones estratégica), ser crítica (para compartir opiniones fundamentadas y constructivas), ser aventurera (para “enfrentarse” a nuevos retos y buscar las maneras de superarlos, sola o acompañada), ser políglota (para dominar lenguajes de programación, de computación, de tecnologías dispares), ser conocedora (para poder compartir el saber y hacerlo crecer), ser activa en la escucha (para comprender y empatizar), ser luchadora (para perseverar en el camino hacia las metas establecidas), etc. En definitiva SER IMPERFECTA para poder seguir avanzando en la consecución de espacios de equidad tanto en la universidad, como en el entorno laboral o la familia.

Del Dr. Tomás de Camino escojo (cuidadosamente) el término estigmergia y su influencia directa sobre el cambio a la hora de abordar temas de género y tecnología. Impactar en el medio, a través de acciones concretas que dejen señales que otr@s puedan apropiarse e interpretar, para después, seguir produciendo una espiral de actividades encaminadas a hacia un objetivo común. Así, el espíritu maker (agénero por naturaleza)tiene que emerger, incentivarse y cultivarse desde edades tempranas, sin importar el género, solo considerando la posibilidad de aplicar el pensamiento científico para diseñar, prototipar e implementar nuestras propias soluciones a problemas cercanos, con ayuda de las tecnologías que nos rodean, y escogiendo aquella con la que nos sintamos más cómod@s y seamos capaces de comunicar e “impactar” de manera más eficaz y extensiva.

De la candidata a Máster Carolina Taborda destaco la presentación de la mujer-madre, la mujer-hija, la mujer-compañera, la mujer-amiga, la mujer-profesional (y un largo etcétera de mujeres+) como personas que tienen que ser valoradas íntegramente, sin discriminaciones positivas, sin espacios exclusivos, sin tendencias encajonadas, sin tecnologías premeditadas. Los espacios de género y tecnología tienen que ser “pluri-género” y “pluri-tech”, donde el diálogo y el trabajo colaborativo tangibilicen ideas en hechos críticos, con sentido y consentidos.

Por mi parte, presenté una experiencia real, con números, con resultados, con justificación, con evidencias empíricas. El primer #wikifemhackcr, la primera editatón para visibilizar a mujeres de Costa Rica en la Wikipedia. Una acción sencilla y low cost, que no exige conocimientos expertos avanzados en tecnologías, pero que sí implica querer y estar dispuesto a aportar.

Para no extenderme mucho, finalizo este café con cuatro propósitos:

  • La necesidad de convivir en espacios pluri-géneros donde las tecnologías sean facilitadoras de procesos co-construidos.
  • La erupción de la confianza en las mujeres desde las propias mujeres (en primera instancia) y desde su entorno más inmediato.
  • La definición de otras formas de selección profesional donde se valoren los hechos/las evidencias.
  • El impulso por incluir a las mujeres en computación, programación y espacios con tecnología, para que podamos aportar nuestra visión y generar nuevas formas de hacer-ser-sentir.

Ahora sí, me voy a por mi primer café del día :)

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