Conciencia

Pensar más, pensar menos. Algunos no la tienen, felices con la vida que les tocó. Sin preguntarse qué más ser, qué más hay. Si el yo actual es el que quiero, si estoy conforme o no y por qué. Cómo seré en otro contexto, cómo cambiará mi perspectiva. La disconformidad en primer orden. Ambición, querer ser más. Para aquellos como yo que siempre están buscando, la pregunta sería.. ¿hasta cuándo? ¿Habrá un final para esta búsqueda? ¿Llegaremos a ese puerto que nos estaba esperando, el puerto indicado para nosotros? ¿O nos pasaremos la vida vagando por océanos distintos, cada vez más lejanos de nuestro origen, a la deriva en un mar de sueños rotos y futuros?

Si alguno de ustedes vive con este tipo de inquietud y encontró su destino, les pido me cuenten su experiencia. Desde mi punto de vista actual, ese destino se alcanza cuando se deja de buscar. Cuando se piensa menos y se disfruta más. Cuando se relaja un poco la conciencia, se deja de pensar en futuro y se da más valor a lo actual.. al presente. Pero al mismo tiempo no me conforma esta opinión pesimista, incompleta. Porque me niego a aceptar que no exista un estado indicado para mi ser. Me niego a la inexistencia del puerto que espera mi arribo, me niego a parar de buscarlo.

Si son de estos seres pensantes, les habrá pasado como a mí que en determinados momentos de su viaje han encontrado buenos puertos y la duda se planteó.. ¿es aquí donde pertenezco? Son momentos difíciles en la vida, pero de fondo sabemos que no nos sentiríamos completos. Proyectamos, tal vez sea un error.. pero no sé a ustedes, a mí me ha generado la sensación de que ese no era mi destino. Y me alejé de ese puerto seguro a costas desconocidas y peligrosas, en busca del puerto con el que me sienta identificado.

Y entre estas líneas arribo a un nuevo puerto desconocido de mi vida. No sé dónde me llevará, cuánto podré descubrir de él. Cuánto estaré aquí, si será un simple paso hacia una estadía más larga en un puerto futuro y descubriré cosas muy interesantes de mi vida aquí. Pero me niego a dejar de navegar. Entre romántico y esperanzado seguirá siendo este recorrido, porque así soy yo. Puedo sentirme cómodo en muchos puertos y dejar pedazos de mi vida en cada uno, pero siempre llegará el quiebre y a nuevos rumbos.

Ahora lo sé, y a veces evito vivir en plenitud cada aventura que me toca.. dejar un pedazo de vida atrás es muy difícil. Duele. Pero para eso tenemos una vida, para vivirla. Y quién sabe, quizás encuentre mi puerto. Eche raíces y pueda contarle las aventuras de mi largo viaje por la vida a mi familia. De mis sueños ahogados, metas cumplidas, anécdotas tropezadas, miedos superados, miedos descubiertos, lecciones aprendidas. Pero no los días perdidos, esos nunca cuentan.

Así que trataré de sumar coraje, no pensar en cuántos puertos me quedan ni que monstruos me encontraré en el viaje. La meta de la vida es restar días vacíos, sumar días vividos. Disfrutar cada puerto de nuestro viaje como si fuera nuestro destino, porque uno de ellos lo será. Y los demás forjan nuestra historia. Hagamos una interesante.