Cómo diseñar tu emprendimiento (¡con herramientas prácticas!)

ASEA
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Sep 17 · 4 min read
El design thinking -o pensamiento de diseño- permite crear valor y construir un una propuesta centrada en tus clientes y usuarios.

¿Alguna vez escuchaste hablar del design thinking? Si bien existen muchas, muchísimas definiciones, lo más importante de esta metodología colaborativa es que se basa en entender en profundidad las necesidades de los usuarios para diseñar productos y servicios que sean innovadores. Y eso, en el mundo cambiante en el que vivimos, supone un valor estratégico.

“Design thinking es la búsqueda de un balance mágico entre arte y negocio, estructura y caos, lógica e intuición, conceptualización y ejecución, control y empoderamiento.” Idris Mootee, Design Thinking para la innovación estratégica.

Pero la verdadera innovación que buscamos sucede en la intersección de tres componentes: el producto o servicio que queremos ofrecer debe ser viable, factible y deseable. ¿Qué necesidades técnicas o tecnológicas necesitamos satisfacer sí o sí? ¿Qué insatisfacción o punto de frustración detectamos en nuestros potenciales usuarios y de qué manera nuestra idea puede aliviarlos? ¿Es viable económicamente? ¿Es sostenible y escalable?

● Deseable: ¿nuestros clientes quieren esto?

● Factible: ¿podemos hacer esto?

● Viable: ¿debemos hacer esto?

Aprendé el proceso (y cómo aplicarlo)

Lo primero que necesitamos saber es que no existe una manera estandarizada, única e infalible de aplicar el design thinking. Se caracteriza, precisamente, por ser un proceso no lineal: es iterativo y se adapta a las necesidades de cada desafío.

Sin embargo, las cinco etapas propuestas por la escuela de diseño de Stanford son un buen punto de partida. Acá vas a encontrar un paso a paso no lineal, cada paso con algunas herramientas prácticas y descargables (en inglés) para que puedas aplicarlo.

1. Empatizá: explorá y entendé las necesidades de tus usuarios

Como mencionamos, se trata de una metodología de diseño centrada en las personas. Por eso, el primer paso es entender qué están pasando nuestros usuarios, clientes y, también, stakeholders. ¿Qué necesidades tienen? ¿Qué desafíos están enfrentando y cómo? ¿Qué soluciones existen hoy a esos problemas?

Explorá las opciones que hoy conviven, entrevistá a tus usuarios, investigá a tu competencia y mapeá todos los grupos que pueden impactar en tu propuesta. Se trata, en resumen, de comprenderlos y descubrir sus necesidades más profundas.

Herramientas:

Persona: para que puedas ponerte en los zapatos de tus usuarios

Contexto: para entender mejor en qué ecosistema estás navegando

2. Definí: capturá nuevos insights y enfocate en un desafío

Una vez que investigaste lo suficiente, probablemente te encuentres con más dudas que soluciones. No te preocupes, es hora de sintetizar toda la información recolectada en la etapa anterior.

Acá se empieza a definir tu desafío: puede que tus hallazgos te hagan replantearte el problema (y es probable que eso suceda). Lo importante es que obtengas nuevos insights para enfocarte en un solo desafío.

Herramientas:

Camino del usuario: para que puedas mapear cuál es el camino que tu usuario hace hoy e identificar sus puntos de frustración.

3. Ideá: replanteá el problema e imaginá las soluciones posibles

Ya entendiste (o tenés una idea más aproximada) cuál es el problema que enfrentan tus usuarios o clientes. El siguiente paso, entonces, es pensar qué solución podés diseñar para ellos: imaginá todas las posibilidades.

Cuando ya tenés en el tintero algunas ideas para solucionar el problema que definimos en el paso anterior, clusterizalas y priorizalas. Luego, elegí la más prometedora para enforcarte.

Tip: usualmente, en esta etapa se utiliza la técnica HMW, que significa “How Might We…?” o “¿Cómo podríamos nosotros…?”, para las sesiones de ideación o bainstorming.

Herramientas:

Mapa de ideas: anotalas en un mismo lugar y trazá conexiones posibles.

Modelo de negocios: te ayuda a bajar a tierra tu propuesta de valor y a pensar qué socios y recursos necesitás, entre otras cosas.

4. Prototipá: construí prototipos tangibles y creá experiencias

Es tiempo de poner manos a la obra y empezar a diseñar la solución definida. Podés prototipar el modelo de negocios, una estrategia de precios, el servicio de ecommerce que querés ofrecer…las opciones son infinitas. La clave es crear algo lo más rápido posible con lo que las personas puedan interactuar. Cuanto antes puedas testearlo, más rápido vas a poder corregirlo.

Herramientas:

Prototipo digital: te ayuda a testear el producto o servicio que tenés en mente.

5. Testeá: probá la solución y conseguí feedback para mejorarla

Planteate hipótesis a partir del prototipo y ponelas a prueba. Hacé que tus usuarios experimenten tu prototipo y te digan qué les parece, descartá o validá tus hipótesis. Fijate qué funciona, qué no y los motivos. Seguramente te surjan nuevas ideas y preguntas que te hagan volver a la fase de ideación. Es válido, porque te va a permitir construir algo muchísimo más adecuado para tus usuarios.

Herramientas:

Validación: para que puedas establecer cómo lo vas a testear, qué métricas vas a utilizar para medirlo y los resultados.

Si estás tratando de pasar de la idea a un modelo de negocios viable y sostenible, intentá aplicar el proceso de design thinking y probá las herramientas recomendadas: seguramente alguna pueda ayudarte a organizarte y bajar a tierra los conceptos. ¡No te olvides de contarnos tu experiencia!

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