El Verdadero Motivo para Emprender

Por Consuelo Summers, Coach Ontológico & Change Manager, CEO & Founder de Your True Potential®

Emprender es un proceso desafiante y enriquecedor si se lleva acabo con consciencia y responsabilidad. De lo contrario puede tener costos muy elevados tanto económico, financieros, así como personales.

¿Pero qué significa emprender con consciencia y responsabilidad? Tenemos que considerar que antes de embarcarnos en cualquier emprendimiento, debemos constatar la genuinidad del proyecto y si el mismo está alineado con uno mismo.

La mayoría de las personas emprenden negocios o se asocian con otros para la ejecución de proyectos de manera reactiva. Se les presenta la oportunidad y se aventuran a ver qué pasa. Cómo si el éxito del proyecto dependiera de alguna magia externa, sin medir que podría tener grandes riesgos tanto materiales como personales.

Lo cierto es que los trabajos más soñados son aquellos que creamos, no precisamente aquellos que encontramos. Difícilmente encontraremos los trabajos que nos apasionen de manera convencional. Lo más efectivo será crear el trabajo soñado.

Para eso deberemos realizar un trabajo de auto-conocimiento, de introspección, que nos brinde una mirada acertada de quiénes somos, cómo hacemos que las cosas pasen y cuál es nuestro sello distintivo. Aceptar que nadie puede liderar nada ni a nadie, si no lidera primero su propia vida. Emprender con la intención de llegar a buen puerto, va a requerir esto como condición sine qua non.

Conocerse a uno mismo está estrechamente relacionado con lo que el mundo necesita de uno mismo. Zambullirse en una reflexión personal de gran significado y determinar cómo estamos posicionados frente a la vida, qué queremos para nosotros y nuestros seres queridos.

Hacer el ejercicio de volver para atrás para cuando uno tenía unos 18 / 20 años y preguntarse ¿qué amaba hacer? ¿Qué actividades, juegos, hobbies, deportes, actividades extracurriculares o materias disfrutaba más? Recordar cuáles eran las propensiones más naturales. ¿En qué nos destacábamos de manera natural? ¿Qué hacía que podía pasar horas sin darse cuenta del paso del tiempo y los hacía felices; y, además, era obvio para los ojos del mundo? ¿Qué tareas realizaban y el tiempo volaba…?

Lamentablemente muchas veces dejamos de lado esas actividades que nos enriquecían y empoderaban por seguir el deber ser de una carrera más seria, un negocio más prometedor, supuestamente volviéndonos adultos más responsables. Muchas veces no nos dimos ni cuenta y nuestras carreras terminaron cumpliendo con mandatos familiares o hasta incluso complaciendo a otros pero no a nosotros mismos.

Con los emprendimientos pasa algo similar. Muchos terminan emprendiendo y poniendo toda su energía en proyectos que parecían ser atractivos para el afuera pero que luego no se sintieron identificados y no prosperaron.

Para impedir que eso nos suceda, tenemos que comprometernos con nosotros mismos; con nuestra propia esencia. Reconectar con nuestras pasiones, nuestros valores, y lo que verdaderamente vinimos a hacer al mundo. Ni más ni menos que tener claro cuál es el propio propósito de cada uno. ¿Dónde queremos poner nuestros talentos, habilidades, virtudes? ¿Dónde queremos poner nuestra energía, crecer y desarrollarnos, para cumplir con esa condición exclusivamente humana de transformarnos? Solo así, se nos ocurrirán ideas maravillosas para uno y para los demás.

Por otra parte, con la mirada puesta hacia el exterior, deberemos también identificar con claridad cuál es el aporte por el bien común que se estará brindando con el emprendimiento. Todo emprendimiento debe tener claro para qué se va a hacer. Para qué se ofrecerá ese servicio o ese producto al mercado. O hasta incluso para qué vamos a generar esa nueva necesidad para los otros. Qué impacto tendrá en los otros y cómo agregamos valor a sus vidas. Siendo conscientes del poder de transformación de las vidas de los otros con el impacto de lo ofrecido; incluso en el desarrollo de los colaboradores involucrados.

Promoviendo una coherencia entre el pensar, sentir, decir y hacer, y poniéndolo en pos de la estrategia del negocio. Así se logrará transmitir el verdadero valor del emprendimiento y alcanzar el éxito, teniendo un alto nivel de consciencia, transmitiendo una poderosa energía que impregna a los demás.

Es en el proceso de crecimiento y aprendizaje donde se encontrará la felicidad. A no olvidarse de disfrutar el recorrido, que sin dudas repercutirá en los resultados.

Seguramente habrá desafíos y obstáculos por sortear. Pero el camino estará en gran parte allanado, y estaremos mejor preparados para cuando las tormentas azoten. Los beneficios económicos serán una consecuencia de eso.