Ley de Promoción de Software potencia las exportaciones

A lo largo de la última década hemos visto cómo distintos países de Latinoamérica promovían iniciativas para impulsar su industria de software. Argentina afortunadamente es uno de ellos, definiendo esta área como estratégica tanto por su rápido y promisorio crecimiento en términos de generación de empleo como por su rol de vanguardia en la innovación productiva.

Con el objetivo de potenciar este sector, en los últimos años fueron creados distintos regímenes e iniciativas de promoción para las empresas de la industria. Sin duda, la medida más importante fue la sanción de la Ley 25.922 y sus modificatorias, las cuales establecieron un Régimen de Promoción que otorga beneficios impositivos y financieros para aquellas empresas que se dediquen a la producción y desarrollo e implementación de Software (excluida la actividad de autodesarrollo).

Los beneficios más importantes que brinda la Ley de Promoción de Software (LPS) son:

  • Reducción de la alícuota en el Impuesto a las Ganancias: desgravación del 60% del impuesto determinado por cada ejercicio fiscal. Esto implica que la tasa del Impuesto a las Ganancias para sociedades se reduzca del 35% al 14%.
  • Bono para el pago de impuestos: bono de crédito fiscal que surge del 70% de lo que se abone en concepto de contribuciones patronales, que podrá utilizarse para cancelar otros impuestos nacionales como IVA e Impuesto a las Ganancias.
  • Obtención de certificado de no retención de IVA: se evita sufrir retenciones o percepciones de IVA por parte de clientes y proveedores respectivamente, sorteando un mayor costo financiero que afecte su liquidez.
  • Estabilidad Fiscal hasta el 31/12/2019: no podrá verse incrementada la carga impositiva por tributos nacionales, desde la aplicación del beneficio hasta el 2019.

Ahora bien, analizando el ecosistema emprendedor argentino nos encontramos con muchas startups y Pymes del sector con potencial para exportar sus servicios y conquistar mercados extranjeros. En años anteriores, debido al cepo cambiario y trabas en la economía, estas empresas debieron concretar sus negocios fuera del país mediante otras sociedades operadas directamente desde el exterior a fin de no verse perjudicadas por el tipo de cambio y pesificación de sus cobros.

Hoy en día, mediante los cambios implementados por el nuevo Gobierno, el panorama es totalmente diferente. Si tenemos en cuenta la apertura de la economía en relación al levantamiento del cepo, sinceramiento del tipo de cambio y eliminación de trabas para exportar y flexibilización de plazos para liquidar divisas, sumado los beneficios que otorga este régimen, nos encontramos con grandes oportunidades para que las empresas centralicen su operatoria desde la Argentina.

Basándonos en la reducción de costos impositivos que otorga la Ley de Promoción de Software (LPS), aquellas empresas exportadoras tendrán una carga de Impuesto a las Ganancias del 14%, es decir que una tasa significativamente menor a la del resto de países de Latinoamérica y Estados Unidos que rondan en su mayoría entre un 20% y 40%. Sumado a ello, podrán contar con el Bono de crédito fiscal equivalente al 70% de las contribuciones patronales que abonan a sus empleados mensualmente, lo que les servirá para cancelar el Impuesto al Valor Agregado o el Impuesto a las Ganancias de corresponder.

Por último, con respecto al Impuesto sobre los Ingresos Brutos, las exportaciones de servicios en la gran mayoría de las provincias argentinas (CABA, Bs.As., Cordoba, etc) no están alcanzadas por el tributo. En consecuencia éste será otro beneficio adicional en comparación a la implementación del negocio desde otro país en el cual deberán tributar por los impuestos locales de cada jurisdicción.

En definitiva, teniendo en cuenta que para las compañías prestadoras de servicios los impuestos son el segundo costo más importante detrás de los sueldos, no deben dejarse de aprovechar estas herramientas y beneficios. Como explicamos previamente, si se realiza una adecuada planificación fiscal se puede optimizar la carga impositiva, reduciendo su impacto en los costos, y de esa forma obtener un mayor margen de utilidad que mejore la competitividad a nivel global de cada empresa.

CP David Acuña

Gerente de Impuestos

Barrero & Larroudé