Testimonios, ley nietos: CASO DE ÉXITO, II parte

Caso de éxito, parte II

Continuamos hoy con el Caso de Éxito, segunda parte de estos Testimonios, ley nietos

Hasta ahora hemos publicado sobre este mismo caso:

  1. Caso de Éxito: Cubano-americano con Expediente resuelto favorable
  2. Testimonios Nacionalidad ley nietos: CASO DE ÉXITO, I parte

Este tipo de testimonio es ya habitual en nuestra bitácora. Algunos sólo escriben sus quejas como ya hemos visto

Pero este es un caso especial: seguidamente verán cómo este nieto de emigrante, encontró al Grupo Doble R

Volvamos con el narrador de estos escollos. Los esquinazos como él le llama…

LA UBICUA INEXACTITUD DE DOCUMENTOS OFICIALES

El primer lío gordo, que ya esperaba, era la existencia de errores en los documentos presentados. Había líos con los papeles obtenidos en Cuba: el nombre del abuelo (a quien lamentablemente le pusieron Gorgonio y a veces esto aparecía como “Gregorio”) y el apellido (como en Cuba no hay ceceo, la zeta se transcribió a una ese). O sea, había que subsanar errores.
Por encima de los errores, estaba el hecho de que cualquier documento expedido por los diferentes organismos en Cuba (como el Registro Civil, por ejemplo) tenía que ser “oficializado” (legalizado, firmado, acuñado, sellado…) por otros organismos (como el Dirección de Extranjería o el Ministerio de Relaciones Exteriores).
Además, podrían pedirme más comprobantes o documentos para completar expediente.
El dilema era que no podía seguir pidiéndole a mis “representantes” en Cuba que se lanzaran a afrontar más desplazamientos, colas, gastos
Estaba refrito.

LA ALEATORIEDAD DE LA VIDA

UN ENCUENTRO IMPROBABLE

En uno de mis viajes anuales a España, hice una estancia en Barcelona y se me ocurrió ir al Consulado de Cuba en la ciudad condal para ver cómo proseguir.
Mi propósito en ir a ese Consulado era ver si alguien, algún funcionario, sabía cómo se podrían subsanar errores
A través de ese consulado deseaba saber si había funcionarios en Cuba que pudiesen echar una mano
No sólo para realizar las correcciones sino también para oficializar los documentos como era requerido.
Era un acto de desesperación para pedir auxilio: un cubano-americano residente en EEUU que buscaba ayuda en el consulado de Cuba en Barcelona para solventar problemas documentales en la isla
Tenía una probabilidad de diez a la menos cien de lograrlo.
En el Consulado de Cuba, enzarcé a una funcionaria muy amable que escuchó mi plegaria
A pesar de mis ruegos e insistencia, me dejaba saber que ni el Consulado, ni ningún miembro del gobierno cubano, podría comprometerse a hacerse cargo de semejantes asuntos.
Cabizbajo, di las gracias y me dirigí a la puerta para salir de la oficina del Consulado.
Precisamente cuando ya salía de la oficina, se me acercó un señor que estaba esperando su turno en la sala del consulado y había escuchado parte de mi problemática.
El señor — de pinta profesional y cara de consternación y entendimiento — extendió la mano y con una voz comedida se presentó como Pedro Luis S.
Me dejó saber que tal vez me podría ayudar con esa búsqueda.

Me dio su tarjeta profesional, y, sintiéndome desalentado y sin hacerle mucho caso al encuentro, me alejé del Consulado para dar un paseo y ver si podía olvidarme de la nacionalidad española

CONTRATACIÓN DEL GRUPO DOBLE RR

Al otro día, después de trasnochar pensando en el rollo que tenía entre manos y aún sintiéndome de capa caída, se me ocurrió mirar detalladamente la tarjeta que me habían entregado personalmente: ponía el nombre del señor desconocido y su afiliación al “Grupo Doble RR: Retorno a la Raíces”.
Por aquello de ver qué me dirían, llamé y expliqué mi situación
Quedamos en tomar un café, nos reunimos y hablamos en persona de todo: qué, cómo, cuándo, cuánto
No quedamos en nada concreto, sino que me lo pensaría.
De regreso a EEUU, me lo pensé todo muy bien y me dije
“Bueno, voy a encargar el trabajo del papeleo al Grupo RR. Lo peor que puede pasar es que hago el giro bancario, no hacen nada y se pierden unos euros. Al menos lo habría intentado…”.
De manera que me comuniqué por correo electrónico con el Sr. Luis Sañudo, intercambiamos detalles para enmarcar el encargo
Hice un giro bancario junto a todos los datos de cómo debían aparecer correctamente nombres y apellidos
Pidiendo además que los documentos corregidos se oficializaran.

Continuará con la Parte III

Déjenos sus comentarios y si tiene una historia parecida, apúntese para que el suyo sea el próximo testimonio publicado en esta bitácora

Edición Martes