¡No!, los seres humanos no pueden ser reemplazados por robots


Aunque los robots logren funcionar al cien por ciento de su programación, no deben ser considerados como seres humanos porque son un prototipo programado con reglas de control predeterminadas por su fabricante, no manejan el mismo nivel de comprensión de las cosas como el humano, pero, principalmente, son desarrollados por un ser imperfecto, el ser humano. Dar una definición clara y precisa del significado de Inteligencia Artificial (AI) es un tema que pone a dudar incluso a los expertos en tecnología y robótica ya que las características de la inteligencia artificial han cambiado con los años. Por ejemplo, lo que se definía en 1960 como inteligencia artificial, es lo que las universidades enseñan actualmente en los primeros cursos de programación en la carrera de informática pero no se le llama inteligencia artificial. ““It’s called AI at some point,” said Brooks. “Then later it just becomes computer science.””(Anandan, 2018). El aprendizaje automático, y todas sus variaciones, incluyendo aprendizaje profundo, reforzado y la imitación de aprendizaje, son subconjuntos que componen la inteligencia artificial. Por lo tanto, se puede asegurar que el concepto de inteligencia artificial es abstracto y está en constante cambio provocando que su impacto en el mundo sea también indefinido.

Es importante recordar que los sistemas de los robots se han vuelto sumamente explícitos en los últimos 50 años. Los tecnólogos trabajan constantemente para atribuir en sus invenciones particularidades como personalidad, clara comunicación, dependencia, ansiedad, incertidumbre y demás características humanas esenciales para lograr un prototipo de máquina lo más similar al humano posible. “Understanding cancer is beyond a human being’s ability, but Watson can read, understand and learn.”(Keating & Nourbakhsh, 2018). Un ejemplo de ello ha sido Watson de IBM ya que sus fabricadores y la comunidad de usuarios ubican el conocimiento clínico de esta invención directamente en el contexto social de la comunidad médica pues sirve como indicador informativo para las relaciones humano-máquina y cuenta con una gran capacidad de aprender. Otro interesante campo donde la inteligencia artificial tiene cabida es en la industria de los automóviles donde actualmente los expertos en tecnología y leyes están considerando otorgar personería a los automóviles autodirigidos debido a que estas máquinas impulsadas por inteligencia artificial, estarán tan socialmente integradas en nuestra infraestructura de transporte que necesitan ser individualmente responsables de los accidentes. Estos autos lograrían por sí solos evitar incidentes, reducir el tráfico en las calles así como también contarían con la habilidad de reconocer momentos de peligro gracias a la forma en cómo están siendo programados. Se puede afirmar con base en esta invención, que los autos tendrían la particularidad de hacer conciencia para evitar accidentes, dicha capacidad que desarrollan los humanos en el transcurso de sus vidas.

Atomóviles con Inteligencia Artificial.

A pesar de que la sociedad considera estos avances tecnológicos como fascinantes, discursos sobre la inteligencia artificial a menudo están acompañados de “ecos” de ansiedad relacionados con la dignidad humana y su vínculo con el trabajo o la peculiaridad de nuestra subjetividad ya que predomina el miedo a ser reemplazados. Cada invención tecnológica les permite a las personas depender menos de otras, una persona deja de ser útil para otra cuando la ocupación que dicha persona realiza, es reemplazada por un robot. “It is not the same scenario with Artificial Intelligence because the machine is not human, although they are becoming increasingly social. This is relevant because for a long period (arguably a period that we still occupy) humans have treated other humans as tools.”(Agar, 2016). Ahora bien, aunque todas las facetas de inteligencia artificial están en progreso y, a veces, son notables avances en áreas específicas que facilitan en gran medida la vida de las personas, haciendo también que los robots se acerquen a tener nuestra destreza, estas máquinas nunca captarán verdaderamente el mundo a su alrededor en toda su fragilidad y potencial como lo hacen los humanos.

No obstante, la ciencia se empeña en hacerle creer a los humanos que no son tan especiales como creen y que si hay posibilidades de contar con un futuro donde la presencia del humano sea extinguida al ser reemplazada por sistemas programados inteligentes. “Human-level artificial intelligence leads quickly to greater-than-human-level artificial intelligence… The interval during which the machines and humans are roughly matched will likely be brief. Shortly thereafter, humans will be unable to compete intellectually with artificial minds.”(Walsh, 2016). Nick Bostrom en su betseller, con la ayuda de su colega Ray kurzweil, hablan acerca de consecuencias que conllevan los avances tecnológicos por inteligencia artificial, y ambos aseguran que, a pesar de que el nivel de inteligencia del ser humano es muy desarrollada (tanto como para crear sistemas súper inteligentes y controlados), alrededor del 2045 el humano será dominado por los robots y su nivel de inteligencia será superado por el de las máquinas.Así como los animales y plantas dependen de nuestra buena voluntad para su existencia continua, nuestro destino a su vez puede depender de las decisiones de estas máquinas de pensamiento superior al nuestro.

La inteligencia artificial vrs Inteligencia Humana

Con base en lo anterior, estamos a 30 o 40 años de que la inteligencia artificial logre la inteligencia sobrehumana, sin embargo, hay varias razones poderosas por las cuales una singularidad tecnológica es improbable. La inteligencia humana es un punto especial a tratar porque, hasta donde se sabe, el ser humano es el único capaz de construir artefactos que amplifican las capacidades intelectuales, siendo también la única criatura en el planeta con suficiente inteligencia para diseñar nueva inteligencia. Por tanto, esto no nos lleva al punto de inflexión, de auto superación recursiva ya que no tenemos ninguna razón para suponer que la inteligencia humana sea suficiente para diseñar una inteligencia artificial que sea lo suficientemente inteligente como para ser el punto de partida de una singularidad tecnológica. La singularidad tecnológica supone que las mejoras en la inteligencia serán por un multiplicador constante relativo donde cada generación obtendrá una fracción mejor que la anterior y su rendimiento se ve mejorado. “An AI system may be able to improve itself an infinite number of times, but the [extent to which its intelligence changes overall could be bounded. For instance, if each generation only improves by half the last change, then the system will never get beyond doubling its overall intelligence.”(Walsh, 2016). Afortunadamente para nosotros y lamentablemente para los tecnólogos, la mayoría de nuestros sistemas de inteligencia artificial, han tenido hasta ahora, rendimientos decrecientes ya que se encuentran dificultades a la hora de buscar mejoras, lo que conduce a desechar la posibilidad de ser superados por robots inteligentes.

Otra situación que pone en desventaja a los robots ante el ser humano es el impacto, la velocidad y la profundidad de los cambios que sufren estos sistemas programados en lapsos relativamente cortos de tiempo, así como también la inminente realidad de ser creados por los seres con los que quieren competir, lo que afirma que se tiraría a la basura toda los descubrimientos hasta el día de hoy. Querer probar nuevas teorías provoca que los tecnólogos cambien la visión de crear un ser igual al humano en intelecto e inteligencia, por un mecanismo con habilidades físicas básicas mejor programadas lejos de parecer humano. El proceso de análisis se vuelve más lento por el cambio constante de la tecnología. “Today technology changes so fast that technology systems are disconnected from governance mechanisms of all kinds.”(Jilk, 2017). Por otra parte, pensar en la extinción o sustitución del único ser en este mundo capaz de descubrir la inteligencia artificial, es querer desechar todos lo descubierto en los últimos 40 años y de paso parar por completo la creación de futuros sistemas programados que ayuden a facilitar la vida de las personas.

Los robos no pueden ser considerados humanos porque no cuentan con habilidades como la curiosidad, la espontaneidad, las ganas de predecir el futuro, entre muchos otros atributos que sólo los humanos tienen. Las personas en sus cerebros siempre están tratando de predecir el futuro cuando interactúan con otros: constantemente intentan deducir las intenciones de las otras personas y anticipar lo que podrían decir a continuación, pensar su vida a futuro y que se ven haciendo en unos años. Los humanos sienten la curiosidad de querer saber muchas cosas y es algo que les pase muy a menudo, más aún cuando son niños. Ser espontáneos es algo inexplicable en la raza humana. Los humanos pueden cambiar de sentir alegría a tristeza en segundos, a veces no requieren motivos para actuar de cierta forma ante los acontecimientos de la vida, manifiestan sus instintos de diferentes formas. Definitivamente, las posibilidades de que un robot pueda igualar esto de los seres humanos son nulas. Aunque el futuro es incierto, el presente afirma que es imposible.

Después de analizar todos estos factores, se puede confirmar que los robots no deben ser considerados humanos ya que no cuentan con muchas cualidades que solo las poseen los seres humanos. Lo ideal sería dejar de pensar en la fabricación de sistemas tecnológicos que sean como el ser humano o lo sustituyan, por sistemas que ayuden a mejorar la vida de las personas. “Technology is neither bad nor good; it’s how we use it. With AI and robotics, we humans have tremendous potential for good.”(Anandan, 2018). Los humanos y las máquinas pueden coexistir siempre que trabajen en equipo; sin embargo, eso no es factible a menos que las máquinas compartan los objetivos de los humanos y es ahí donde entra el trabajo de los tecnólogos, buscando mejoras que involucren el bienestar de la humanidad y no la destrucción. Con inteligencia artificial y robótica, los humanos tenemos un gran potencial para el bien.

Referencias Bibliográficas

Anandan, T. M. (2018). Artificial intelligence’s impact on the robotics industry. Control Engineering, 65(4), 28–31. Retrieved from: http://web.b.ebscohost.com/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=5&sid=62662b66-5024-493c-803f-7d5fcb01d251%40sessionmgr104

Keating, J., & Nourbakhsh, I. (2018). Teaching Artificial Intelligence and Humanity. Communications Of The ACM, 61(2), 29–32. doi:10.1145/3104986 Retrieved from: http://web.b.ebscohost.com/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=3&sid=1642b321-c567-4164-b33e-3700aa877333%40sessionmgr10

Agar, N. (2016). Don’t Worry about Superintelligence. Journal Of Evolution & Technology, 26(1), 73–82. Retrieved from: http://web.b.ebscohost.com/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=7&sid=1642b321-c567-4164-b33e-3700aa877333%40sessionmgr101

Walsh, T. (2016). What if… WE CREATE HUMAN-LEVEL ARTIFICIAL INTELLIGENCE?. New Scientist, 232(3100), 32–34. Retrieved from: http://web.b.ebscohost.com/ehost/detail/detail?vid=15&sid=1642b321-c567-4164-b33e-3700aa877333%40sessionmgr101&bdata=Jmxhbmc9ZXMmc2l0ZT1laG9zdC1saXZl#AN=119765200&db=aci

Jilk, D. d. (2017). Conceptual-Linguistic Superintelligence. Informatica (03505596), 41(4), 429–439. Retrieved from: http://web.b.ebscohost.com/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=9&sid=4f6eed58-ad28-4e9a-bf22-f65423acdfd5%40sessionmgr102