
Ya no le temo al cuchillo porque el que lo apuña soy yo
No le temo al tiempo porque derramé la arena en el mar
No le temo a tu ausencia, el único ausente soy yo
Ya no me aterra el adiós porque no es un hasta pronto, hasta nunca
No me austa quedar en el olvido porque ya no se a quien le escribo esto
El tiempo nunca fué temor, fué una perdición
Dos ausentes
Jamás un villano llamó su villano a otro villano
Tu fuiste arena en un reloj, por eso esperabas un adiós
Nunca no es un verbo, fué tu desición