Google I/O 2016

Google I/O es un evento de 3 días organizado por Google en algún punto elegido de EEUU, donde cientos de desarrolladores, emprendedores, entusiastas, diseñadores, y demás interesados de todo el mundo concurren para asistir a charlas diversas sobre productos nuevos e innovadores, hablar con ingenieros de Google, hacer networking, tomar una cervecita, un café y especialmente pasar un rato inolvidable. O al menos eso fue para mí.

Google I/O 2016 tuvo lugar entre el 18 y 20 de mayo de 2016, en el Shoreline Amphitheater en Mountain View, California, EEUU.

Todo comenzó en 2015, cuando supe que un año más tarde iría a la Google I/O como fuere, o esa era la idea. Uno se permite soñar.

El 8 de marzo de 2016 apliqué impulsivamente, como una niña, en los canales oficiales de Google para ganar la posibilidad de comprar una entrada para asistir al evento, algo que supuestamente sólo unos pocos afortunados en el mundo tienen la suerte de conseguir. La noche del 15 de marzo de 2016 me llega el mail comunicando que tendría esta posibilidad de comprar la “General Admission ticket” por U$S 900, que la oferta estaría vigente por 24 horas. El sentimiento fue increíble, tan difícil es explicar mi alegría en ese momento, y mi reacción de cómo salí corriendo de mi departamento para cantar ese gol digno de final del mundo. En ese instante todo fue posible y el límite era el cielo.

Habíamos hecho algunas cuentas tentativas: $22000/$25000 el aéreo a SFO, $20000 las noches de hotel, U$S 160 la VISA para entrar a EEUU, lo que costase la entrada, luego transporte (taxis/UBER), comidas extra y cosas que necesitase o quisiese comprar allá.

Y aquí vino el hondazo de realidad, que no tardaría.

Al contar con tan poco tiempo para comunicar sobre la oportunidad de comprar la entrada, no fue posible conseguir fondos para el viaje en la empresa donde trabajaba. Y volviendo a hacer las cuentas, afrontar el 100% del precio del viaje sola, pensándolo en frío, la cantidad de dinero era demasiada para gastar en tan poco tiempo. Qué rápido desistí de la loca idea que había tenido de viajar a cumplir este sueño, que parecía estar hecho a la medida de otros. El tren se fue.

Y cómo me odié por haber dejado que algo tan banal como el dinero condicionara el rumbo de mis sueños.

En paralelo y por las dudas, ese mismo día comencé a tramitar la VISA para ingresar en EEUU. Tal vez una voz interior sabía que estaba necesitando un empujón, y esa inversión sería la motivación suficiente.

No pude quedarme quieta. Conociendo gente asociada a Google, traté de conseguir una segunda entrada becada, por U$S 300. Hablábamos de 600 dólares menos! U$S 600 era ciertamente más descuento que cero! Era un paso adelante. Era luz al final del túnel. El 21 de marzo la obtuve. Y nuevamente me emocioné, me alegré… y después la realidad: seguía siendo demasiado dinero. Lo dudé, lo dudé muchísimo. Esta entrada vencía en una semana. Lo pensé y repensé. Rechacé la entrada el jueves santo. Y el tren se fue de nuevo.

Me gustaría resaltar en este punto que, aunque parezca que entre un evento y otro transcurrió poco tiempo, cada día era infinito estudiando las variables, pensando lo que estaba haciendo, si estaba tomando una decisión correcta o estaba cometiendo un error. Todo dentro mío me indicaba que la racionalidad y moderación no me estaban haciendo feliz, estaba viendo el tren irse en mi cara con mis ilusiones a bordo y yo abajo en el andén… como una estúpida.

Entonces me empecé a desesperar en serio. Estando inscrita en varias redes de desarrollo para mujeres en IT, comencé a buscar becas que llegaran del extranjero y me anoté a cuanto formulario fantasma encontré relacionado a la Google I/O, entre ellos uno que me llegó por correo y al que más fé le tenía, proveniente de la comunidad Systers del Anita Borg Institute, un foro de mujeres en tecnología en el mundo. En este formulario solicitaban que indiques si necesitabas una entrada normal de U$S900 o una de U$S300 y por otro lado si requerías una beca con ayuda para viáticos, hotel, y demás, especial para gente que, como yo, vivía a varios cientos de kilómetros. Recuerdo que era semana santa, jueves 24 y viernes 25 de marzo. La tercera entrada llegó el 31 de marzo.

Una compañera de trabajo me convenció: la tercera era la vencida. Habiéndome conseguido un vuelo relativamente barato en cuotas, entrada con descuento, eligiendo un cuarto en una casa compartida en vez de una habitación de hotel 4 estrellas. El viaje se ensamblaba, se hacía posible, tomaba forma frente a mí. Se me acabaron las excusas para impedirme hacer lo que quería realmente. El 5 de abril había comprado la entrada. No me importaba más nada.

El 7 de abril me mandarían un mail comunicándome que había sido seleccionada para la beca para pagar los gastos del viaje una vez que volviera. Este mail lo vería casi 20 días después, ya teniendo vuelo y entrada. Ese día también llegaría mi pasaporte con la VISA para ingresar a EEUU aprobada.

El día 9 de abril ya tendría mi cuarto en la casa de Priya, una chica india que amablemente compartía su casa en Airbnb.

Viajamos la madrugada del martes 17/05 hacia EEUU, un grupo numeroso para la ocasión y muy simpático, gente de la empresa donde yo trabajaba y de otra. Cuento sobre los pormenores de ese vuelo en otro artículo.

Resumiendo en sólo algunas palabras:

Miércoles 16/05: Acreditación. Keynote (resumen de todo lo nuevo que trae Google para el año corriente, es la primera y principal presentación del evento), charlas, concierto.

Jueves 17/05: Charlas. After party con música, tragos, ping pong, arcade.

Viernes 16/05: Charlas. Cierre oficial del evento. Visita a las oficinas de Google. Cena de cierre no oficial. Caminata por la ciudad.

Mientras escribo este resumen, se imprimen en mi mente imágenes llenas de colores, imágenes vivas, recuerdo tras recuerdo. Y me emociono y vuelvo a vivenciar lo felices que fuimos.

Como para mencionar cosas negativas, porque siempre las hay, debería mencionar que, dado un evento mundial de tal envergadura y teniendo en cuenta los antecedentes, estuve de alguna forma esperando que nos regalen una súper tablet/smartphone/google home o afines. Las largas filas para entrar a ver las charlas técnicas eran un poco insoportables, especialmente si aún luego de haber hecho fila, resultaba que la sala estaba llena, o si estabas derritiéndote bajo el sol.

Como positivo, el swag, el grupo era inmejorable, la pasamos genial, hicimos migas con equipos de otras empresas, algunas charlas aportaron datos muy interesantes, la comida infinita.

Y como experiencia de vida, aprendí muchísimo en todo sentido. Si tuviera que repetirla lo haría sin pensarlo. Seguimos hasta el día de hoy, varios meses después, recordando lo que fue y sonreímos.

Maxi, Mati, Yo, Fer, Die. Al pie de la estructura de I/O en el predio del Shoreline Amphithreatre

Me mantuve al borde de un presupuesto acotado. No fui a H&M a dejar todo en la cancha. No compré prácticamente nada más que lo moralmente obligatorio, swag y chocolates del freeshop. Fui la persona más fácil para no retener en migraciones del mundo entero.

No traje conmigo sino recuerdos geniales de tres días a todo vapor.

Google I/O, imágenes que no voy a olvidar.