El Síntoma


El síntoma de su enfermedad.

Mi hija, en ese momento de 12 años, forjó con mi papá, que vive con nosotros, una relación muy linda; son, a pesar de su enfermedad, muy compañeros. Mi mamá, que era mucho más joven que él, falleció hace unos años. A pesar de su juventud, le enseñó muchísimo sobre poesía en su sentido más amplio; ya sea un sentido literario, ya sea en la forma de mirar la vida, ya sea en la forma de hablar…

Candela aprendió de su abuela cierto interés en los idiomas, cualidad que desarrolló más adelante, al principio estaba enamorada del castellano, su lengua materna, y particularmente por los verbos. Se divertía mucho conjugando y viendo la relación entre, por ejemplo; caminar y caminante, presidente y presidir (en ese orden) y, recuerdo, saltó de alegría cuando encontró que ente era la palabra que guardaba esa misma relación con el verbo ser. Escribía historias y se las mostraba a su abuelo, mi papá. Cada vez que ella encontraba una palabra nueva, buscaba la forma de meterla en un texto y corría a mostrárselo a mi papá para ver si la había empleado bien. Así fue que mi nena compuso un diálogo con la intención de que su abuelo lo lea en voz alta y lo actúe un poco, como solían hacer. Yo, en ese momento estaba cocinando y mi esposa no estaba, estaba trabajaba horario vespertino en una escuela terciaria. Mi hija se acercó a donde el abuelo Guille para entregarle la hoja y se sentó en el suelo. Automáticamente, él se puso los anteojos y comenzó a leer:

Lo personal, fuera del organismo

Pero adentro, muy adentro;

Seguramente liviano

Cambian, con la decencia en un perro

Sol, tú, Sión y uno dentro de los dientes.

Luego, agregamos en la adolescencia

Proponer que traigan eso.

Mientras oía esto, mi hija miraba a Guille con cara de tristeza y enojo; un auténtico puchero. En cuanto noté eso, me acerqué a ver qué pasaba y no entendía por qué Candela lo miraba así. Cuando terminó de leer esas líneas que transcribí, ella le dice casi llorando — Eso no dice ahí, Abuelo — Entonces él se avergonzó, en el fondo sabía que algo andaba mal en su mente; su expresión era la de enfrentarse a una vergüenza que venía ocultando. Entonces dijo como queriendo consolarla: — Perdón, Llamita, estaba pensando en otra cosa. Ahora si te lo leo bien — Y comenzó a leer:

- The personal it’s out of the organism

But it’s inside, within

Sure lights change

In canis descency , sun, you and you

Inside teeth

So, we agree that we teens

And we propose bring this.

Mientras oía, yo leía, a través del hombro de mi papá, lo que estaba escrito en el papel. Nada de lo que decía tenía relación con el texto original, pero no pude soportar la cara de mi nena y atiné a distraerla mandándola a ver si llegaba Jésica-la mamá-. Noté la expresión de vergüenza en la cara de mi viejo, pero decidí dejarlo solo porque me fui atrás de mi hija.

El texto original que pude leer era más largo, pero sólo transcribí hasta donde encontré la primera relación entre lo que oí y lo que leí:

-El staff es de fuera de la organización, pero incide adentro:

-Claro, cambian las luces incandescentes, solucionan incidentes…

- Entonces estamos de acuerdo en que tenemos que proponer un brindis (…)

Si escuchás sin prestarle atención a la ortografía, brindis se oye parecido a bring this, trainga eso, en inglés. El problema de mi papá es que su cerebro trabaja más rápido que lo normal; mucho más rápido. Es por eso- cosa que supimos luego gracias a los psiquiatras- que hizo una muy mala traducción al inglés y luego la volvió a traducir mal al castellano. Cuando leyó incide andrentro, lo interpretó como inside adentro, o como within inside o demás posibilidades.

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