Luna en Piscis + Eclipse Solar

El 26 de Febrero el ciclo de la lunación en Piscis comienza con un eclipse, en este caso solar, ya que la Luna obturará al Sol. Como en el posteo anterior,, todo eclipse implica una magnificación de la energía vincular entre estos astros. Las luminarias coinciden en su eclíptica generando un dinamismo aún más intenso.

Piscis es un signo de agua regido por Neptuno, el dios de los Oceanos. La vibración de este signo es la disolución: me entrego completamente al Universo porque formo parte de este y este forma parte de mi. El lema pisciano es que “todos somos uno”, todos nos diluimos en la vastedad del Cosmos y la vida. Piscis es el espacio de la transpersonalidad y la trascendencia.

En un plano concreto y personal, la identidad que se construye alrededor de esta vibración encuentra resistencias y muchas situaciones de sufrimiento. Nuestra identidad en desarrollo entiende que disolverse es perderse, censurando su expresión de autenticidad. Muchas veces estos complejos se deben a creencias arraigadas o traumas familiares donde una manifestación auténtica y diferente de nuestro ser puede vivirse como una traición al clan o mandatos heredados subconcientemente.

Esta lunación nos sumerge en las arenas movedizas del inconsciente personal linkeado con el inconsciente familiar y el colectivo. Las creencias y los patrones automáticos de nuestro comportamiento pueden estar saliendo violentamente para ser expresados y así trascendidos. En estos días los contactos personales podrían llegar a estar dominados por el enojo, la manipulación y la sensación de soledad o culpa. Estas emociones necesitan aflorar para verlas y poder limpiar nuestro temor a expresar las verdades virtudes de Piscis que son el amor infinito y sincero a toda existencia de vida.

Aquellos que tengan un Neptuno fuerte en la carta van a sentir estas ambivalencias del ser. El lugar que ocupa Neptuno en nuestra carta es donde más nos sacrificamos. Pero el sacrificio que pide Neptuno no es en el sentido de un esfuerzo adecuado a un objetivo (Capricornio), sino que pide ceder para vincularse. Aquí es cuando se corren son los velos de nuestro ego, miope a la verdadera y profunda sensibilidad que vive en nuestro interior.

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