5 Mandamientos Para Un Cutis Sano A Los Veintitantos

Los maravillosos veinte.

El rango de edad que justo se siente que no tienes límites. La edad de enamorarte, de cometer los primeros errores, las primeras experiencias y emociones. No existe tiempo ni espacio. Te ves al espejo a los 21 y a los 23 y a los 26; y te sientes igual. Y normalmente, porque a los veinte tendemos a sentirnos invencibles, no empezamos a preocuparnos hasta los casi treinta de lo que queremos comer, de qué ejercicio queremos empezar, que hábitos queremos eliminar (amistades o ex amores que queremos evitar también cuentan).

Pero por más aburrido o fastidioso que suene el tener una rutina de belleza, a tus 20 es justo cuando deberías iniciar. Y no quiero sonar como la tía castrosa que te está diciendo que ella sabe más que tú. Yo tengo 26 y por experiencia propia sé que es ahora o nunca de empezar a aplicarme con mi rutina.

Mandamiento Número 1

No Te Duermas Con Maquillaje. Nunca.

De lo más básico. ¡Deja que tu piel respire por las noches! Muchos de los problemas de acné es sencillamente porque tus poros están la mayor parte del día tapados. Haz cuentas: a qué hora empiezas a maquillarte por las mañanas? y a qué hora del día dedicas 2 minutos de tu tiempo a quitártelo?Digo, yo entiendo que llegas en la noche súper tarde, cansada (quizá con un par de copas encima), con caos familiar, niños que no se duermen y series de netflix increíblemente adictivas, pero no lo olvides!

De lo más sencillo: Humedece un algodón con desmaquillante, te lo frotas de forma circular, listo. Lo podrías hacer hasta con los ojos cerrados acostada y en pijama (a ver inténtenlo). Te recomiendo que busques un desmaquillante bastante potente (de preferencia bifásico) para que pueda remover impurezas y humectarte al mismo tiempo.

Y para las que tienen tiempo extra por las noches, lávate la cara también y no te duermas sin humectar tu cara.

Mandamiento Número 2

Tus Hábitos Importan. Bastante.

Lo que comes y tomas y haces te afectan de manera directa. Si dentro de tus hábitos fumas o tomas mucho, o te bronceas de manera consciente (de que te untas algún producto cuando vas a la playa para agarrar “colorcito” o vas a las camas de bronceado), estos factores deshidratan tu piel, la dañan, le dan un aspecto más tosco, pierdes firmeza y elasticidad. Entonces, una de las primeras cosas que puedes hacer es cambiar hábitos alimenticios no tan intensamente: tomar agua (no un vasito, litro o litro y medio mínimo) y comer antioxidantes (fresas, frambuesas, zarzamoras, mora azul y todas esas), ya que con eso empiezas a prevenir para el envejecimiento prematuro de la piel. Tus genes (para bien o para mal) también influyen. Si tu abuela tiene diabetes o tu mamá tiene estrías, son detonantes que también tienen influencia dentro de cómo es tu piel.

Pero de todo lo demás tu tienes control. El alcohol y mucho pan engorda, el cigarro arruga y mancha, y demasiada grasa en tu dieta implica riesgos a la salud. Ya lo sabes. Ya sabes lo que tienes que hacer.

Mandamiento Número 3

Protégete del sol. Siempre.

Yo crecí en la costa de Jalisco desde pequeña, por ende la exposición al sol no es novedad (ni el calor horroroso), pero siempre me resistí a ponerme bloqueador (porque ninguno de mis primos se ponía) y lloraba cuando mi madre o mi abuela corrían detrás de mi para embarrármelo por toda la playa. Eventualmente entendieron que soy anti-bloqueador y gracias al cielo que nunca me ha salido ningún lunar fuera del tamaño normal o esperado. Ahora soy anti-bloqueador pero por consciencia ecológica porque me causa mucho conflicto que los arrecifes de coral mueren a una rapidez exorbitante por los bloqueadores comerciales y todo porque las consumidoras dicen “no me quiero ver blanca en la playa”, lo que obligó a los formuladores cosméticos a hacer bloqueadores químicos con nanopartículas que atrapan los rayos UV en tu piel sin dar ese color blanco (que todavía hay debates porque no hay una regulación referente a el tamaño de las nanopartículas: si son muy grandes no protegen mucho y si son demasiado pequeños, pueden llegar a penetrar la piel) y si los inhalas (porque existen los sprays mágicos de bloqueadores químicos) le causas daños a tus pulmones. Nada atractivo a mis ojos.

Entonces…

A menos que sea un bloqueador físico natural con óxido de zinc y quede blanca como gasparín, mejor planeo mejor mis “salidas al sol”. Si ya sé que de las 12–4pm son las peores horas para estar expuesta al sol, evito el sol a esas horas, o busco sombrita.

Para aquellas que les causa conflicto salir a la calle sin nada de bloqueador, (que son la gran mayoría de ustedes) ¡aplíquenselo entonces!

Si quieren más información acerca de cómo funciona tu bloqueador, aquí lo explico más detallado.

Mandamiento número 4

Hidrata tu piel. Humectar vs Hidratar.

Humectar es que ayuda a retener la humedad (recordando ese pequeño detalle que somos más de 70% agua), actúa como barrera protectora en la piel para evitar que se evapore el agua, de tu piel hacia la atmósfera. Entonces cremas que humectan sólo ayudan a que la capa de encima de la piel esté reteniendo suficiente agua para que la piel conserve esa humectación natural.

Hidratar es que se aporte la cantidad de agua necesaria para que las células para sus funciones metabólicas. Los hidratantes actúan en las capas profundas de la piel y son los complejos activos realmente necesarios. Si tu piel no está lo suficientemente hidratada, pierde elasticidad, luminosidad, y las primeras señales de envejecimiento empiezan a aparecer.

Aprende la diferencia y pon atención en cuál de los dos te estás aplicando a la piel.

Mandamiento número 5.

Conoce tu piel. En serio.

Lo digo por experiencia. Toda la vida use la misma marca de cosméticos que usaba mi mamá porque pues… esa es la marca que usan en mi casa. No había necesidad (en mi mente) de buscar otra cosa. Pero a mi, la rutina de limpieza facial de esa marca, especialmente el limpiador facial, hacía que mi cara se pusiera roja y me ardía horrible ponérmelo. Y como buena madre mexicana, al comentarle me decía “ni modo, me costó carísimo y ahora te lo acabas”. Obvio nunca me lo acabe. Pero vas creciendo y vas identificando “ah, esto no me gusta” o “uff, esto hace que mi piel luzca mejor” o “esto es demasiado caro para lo que es”.

Sólo sabrás que funciona en tu piel hasta que pruebas casi todo, no tengas miedo! ¡Experimenta! ¡Para eso son tus veintes!

Por ejemplo: Soy piel grasa, toda la vida a las pieles grasas nos dicen “¡no te pongas aceites!” y yo desde que me pongo suero de marula (que es una mezcla de aceites) me sale menos grasa en cara. Cada piel es diferente. Si ahorita algo no te está funcionado, ¡cámbialo! No importa que intentes con 3 productos diferentes hasta que encuentres algo que te funcione.

Y bueno, también tus veintes son para que poco a poco te vayas conociendo cada vez más.

Atrévete a conocerte tantito más.

Y disfruta tus veintes.

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