Y ahora, que?

Resulta que el otro jueves pude solucionar un tema que me aquejaba desde hace varios meses: Terminar mi tesis doctoral y defenderla en un discurso público frente a un tribunal.

En pocas, soy Doctor o PhD, dependiendo de la tradición académica que les guste. Según la RAE, se supone que es “el conocimiento acabado y pleno en alguna materia”. Por otro lado es un título terminal, con lo que la educación, al menos en términos fomales, se ha terminado. Eso es una ventaja y un alivio: es imprescindible cerrar ciertos capítulos en la vida de uno. Lo malo, es que ya no tienes un sólo colchón emocional del cual sostenerte. Back to reality.

También es un acceso al mundo académico. La gran mayoría de universidades propone y exige un título doctoral como base para el ejercicio de la docencia y la investigación, y eso implica de manera directa un interés de trabajar por y para la educación, en particular la educación superior.

La pregunta es: ¿que carajo hacemos ahora?. Especialmente en el caso ecuatoriano, donde el sistema académico está rotundamente limitado por graves restricciones por parte del sistema administrativo, y los organismos de regulación gubernamentales. Este tema no lo digo yo, sino lo dicen mejores autores, tanto a nivel político y de administración universitaria.

He pasado unos días pensando en el asunto, y creo que hay una serie de pasos para salir bien librado, considerando que una de las búsquedas principales alrededor del mundo es “PhD is useless”. LOL.

A ver, las respuestas:

  1. Humildad máxima, especialmente frente al mundo jurídico: una de las cosas que estoy viendo en mi entorno, es que un montón de gente está haciendo o hace un doctorado como un mecanismo de ego, para construir una imagen en su sistema social y proteger su versión del estatus quo. Y eso está bien, para vivir una época tranquila, tener dos hijos, un perro y una buena vida suburbana. Pero eso no sirve de nada ahora. Necesitamos doctores con hambre de gloria, y de arriesgar mucho por cambios estructurales en el sistema académico. Pero para eso necesitamoss humildad, para construir un espacios de colaboración y sinergias entre las ciencias. Mi tránsito entre el derecho hacia las ciencias políticas me ha demostrado lo limitada y débil que es la ciencia jurídica para explicarlos hecchos sociales y la necesidad de que se incluyan inputs de la ciencia política en su funcionamiento.
  2. Hay que escribir, y mucho, y rápido. Al parecer el sistema académico ecuatoriano se construye en torno a escribir y presentar textos en revistas indexadas o de impacto. Al respecto yo estoy de acuerdo con las observaciones de Schekman:
Al igual que Wall Street tiene que acabar con el dominio de la cultura de las primas, que fomenta unos riesgos que son racionales para los individuos, pero perjudiciales para el sistema financiero, la ciencia debe liberarse de la tiranía de las revistas de lujo. La consecuencia será una investigación mejor que sirva mejor a la ciencia y a la sociedad.

Habrá que escribir mucho, y soportar este sistema académico. Pero con libertad ética, certeza científica y curiosidad.

3. Finalmente, hay que recuperar la vida emocional. Decidí empezar la vía doctoral en el año 2011. Han pasado cuatro años y soy sincero, estoy más cansado, pobre y presionado de lo que estaba originalmente previsto. Especialmente porque si, da miedo que todo el mundo te tenga como listo; y probablemente tendrás un sueldo no competitivo por hacer lo que se supone es lo más importante para un pais, que es educar y generar capacidad instalada. Y esto está pasando a nivel mundial:

He visto a estudiantes de doctorado con depresión, problemas de sueño, trastornos de la alimentación, y pensamientos de suicidio. La salud mental en el mundo académico es un tema que debe ser abordado

Es momento de tener calma y lanzar la vida pa delante, y empezar a recuperar las cosas que si son importantes, y que se perdieron por cumplir este asunto, ya realizado. Me siento como Dr. Who haciendo el discurso de Pandorica. A mi también me toca enfrentarme a lo desconocido. esperemos que no me falte valor:

Come on, look at me! No plan, no backup, no weapons worth a damn, oh, and something else I don’t have: anything to lose!

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