Introducción

“Pásate cuando quieras, lo tengo abandonado en una esquina del almacén. Al menos hace tres años que no lo arranco y la última vez que lo hice metía ruidos raros. Desafinaba. No sirve para nada.”
Con esta conversación comenzaba uno de los proyectos más estimulantes que he tenido el placer de abordar en los últimos años. Restaurar un instrumento musical electrónico vintage no es tarea sencilla, aún menos cuando partes de cero conocimientos, pero la casualidad de encontrar un clásico sobre el que llevas leyendo décadas, en el rural gallego de 2016, era demasiado improbable como para dejarla escapar. Por lo general estos instrumentos han pasado entre 25 y 40 años de uso (frecuentemente, de abuso) y la rareza de los mismos es cada vez mayor. Sus precios escalan vertiginosamente en el mercado de coleccionista a medida que pasan los años, colocándolos fuera de todo alcance económico racional. El lugar no quedaba lejos y como entusiasta de los sintetizadores de los años 70 y 80 no podía dejar pasar la oportunidad de ver de qué se trataba.
En muchas ocasiones el estado de abandono de los instrumentos electrónicos antiguos significa que se encuentran más allá de toda posible reparación, perdiéndose para siempre, reduciendo progresivamente el número de unidades circulantes. Las condiciones en las que se encontraba este Korg Polysix no prometían: un almacén suburbano, esquinado contra una pared de pura humedad gallega. Al abrir la maleta que lo contenía tuve que retirar medio centímetro de moho blanco que lo recubría todo. Y ese olor intenso a humedad, como el que inunda cualquier iglesia de pueblo de la esquina atlántica.
Había estado indagando online durante días sobre la máquina, su historia y los problemas que presentó a sus dueños a lo largo de las décadas. Mucha información valiosa está dispersa, siempre en inglés, en listas de correo inexistentes en la actualidad o en foros minoritarios, donde un escueto comentario podía ser la clave en el arreglo de un fallo crítico. Aún así pude concretar inicialmente un listado de fallos comunes a revisar y así valorar si merecía la pena antes de meterme en aguas pantanosas.
Mi intención con ese blog es recopilar la información esquiva, los procesos y trucos que he podido aprender gracias a la experiencia de otros. Un trabajo obsesivo de tres meses en los que lo importante era ir salvando un obstáculo tras otro sin descuidar los detalles, siendo minucioso incluso con las partes que menos se ven. No se trata tampoco de hacer una guía exhaustiva pero sí cubrir los problemas generales, los atajos para ahorrar tiempo y dinero y algunas particularidades de mi caso concreto.
En unas ocasiones he encontrado ayuda en antiguos y actuales propietarios; en otras en restauradores profesionales, en hackers de lo analógico, en técnicos electrónicos experimentados y en fanáticos coleccionistas de lo retro. Toda aportación ha sido valiosa y me siento en la obligación de dar algo a cambio a la comunidad, de reunir todo lo necesario para facilitar el camino aquellos que se quieran aventurar a darle otros 35 — y más allá — años de vida a su Korg Polysix. Sería una pena que toda esa información se perdiera en el tiempo, como lagrimas en la lluvia ;)