Quiero ver amanecer

En los últimos treinta años se ha dado lugar a un proceso denominado por diversos intelectuales, el declive de las instituciones modernas.

Las clásicas instituciones en donde tenían lugar los procesos de socialización parecieran, hoy, no ser capaces de albergar y responder a las demandas de lxs sujetos. Esto no es ajeno a un contexto histórico, social y político particular, caracterizado por la implementación de políticas neoliberales tendientes a la atomización de lxs sujetos y la responsabilización individual sobre la vida social.

Sin embargo, lejos de plantear una desinstitucionalización, me interesan otros procesos que atraviesan las trayectorias individuales de lxs jóvenes y que favorecen el encuentro grupal y el sostenimiento mutuo. La resignificación de las instituciones y la aparición de nuevas formas institucionales, vienen a hacerle frente a la sensación de soledad y abandono en la que se hallan inmersos lxs jóvenes en contexto de vulnerabilidad social. Se trata de nuevas institucionalidades que actúan como soportes(*) en la vida de lxs mismxs. Pero, ¿qué entendemos por soportes?. Propongo pensar esta categoría conceptual en términos de “facilitadores”.

En otras palabras, pensar estas nuevas institucionalidades como soportes en sí mismas, no describiría lo que efectivamente se produce en la vida cotidiana de lxs jóvenes. A partir de escucharlxs y de observar su desenvolvimiento al interior de las instituciones, entendí que estos espacios son la “excusa”, el lugar físico si se quiere, una suerte de facilitador del encuentro. Las nuevas instituciones son “utilizadas” por lxs jóvenes para crear, sostener y potenciar vínculos cargados de emociones que lxs atraviesan en su individualidad y que, a su vez, lxs coloca al lado de otrxs atravesadxs por situaciones similares, y que buscan compartirlo. Ser soportes mutuamente, todo el tiempo, hacerse el aguante. De eso se trata, no de la capacidad de la institución de albergar a esta nueva juventud (aunque también es importante), sino de ser posibilitadora de encuentros buscados y valorados por lxs jóvenes. Quizás el desafío para las instituciones más tradicionales (como por ejemplo, la escuela) sea el de poder transformarse en espacios de apropiación y utilización de lxs jóvenes, pero no con la finalidad de captar pibxs para moldearlxs o disciplinarlxs, sino para dejarse utilizar por ellxs en su búsqueda diaria de felicidad y contención.

(*) Para comprender mejor el concepto de ‘soportes’ revisar la definición de Danilo Martuccelli.