¡Bienvenido, 2019!

Hasta hace poco, relacionaba los cambios de año como empezar a escribiren un cuaderno en blanco. Algo así como un “borrón y cuenta nueva”. Si las cosas fueran así, significaría que podríamos empezar desde cero, como si fuéramos personas nuevas, cada año. Y eso no tiene ningún sentido.

Así que para el comienzo de 2019 estoy cambiando la forma en que lo pienso: aunque tienes un cuaderno nuevecito en el cual empiezas a escribir, es importante trasladar información entre el cuaderno anterior y el cuaderno nuevo. La ventaja es que tienes la oportunidad de evaluar si un punto en particular merece ser pasado en limpio a tu nuevo cuaderno.

Y podrían preguntarse, ¿qué información hay que trasladar? Pues creo que eso depende de cada persona. Pero les voy a dejar la lista de cosas que quiero trasladar del 2018 al 2019 y la razón por la cual considero que cada punto es importante.

  1. Valores. Creo que cada persona tiene un conjunto de valores primordiales. Yo uso mis valores de manera constante para la toma de decisiones. Los valores de las personas no suelen cambiar tanto de un año a otro, pero es probable que su orden y prioridad cambien. También puede ser que hayas detectado que un valor en particular te puede ser valioso en situaciones específicas, y tener detectados esos momentos es muy importante.
  2. Red de apoyo. Tu red de apoyo es el conjunto de personas con el que puedes contar para ayudarte. Hace unos meses, hablaba con una amiga de que las mujeres de nuestra generación somos muy malas manteniendo nuestras redes de apoyo, porque sentimos que debemos ser capaces de resolver todo por nosotras mismas. Pero esto, además de ser una mentira, hace que el nivel de auto exigencia y de frustración sean muy alto. Lo más importante de entender quiénes forman parte de tu red de apoyo, es que estas relaciones deben ser recíprocas. No se vale que tengas en tu red de apoyo a alguien por quien no harías exactamente lo mismo.
  3. Aprendizajes. Son los resultados del análisis de tus equivocaciones del año anterior, sumados a todo lo que aprendiste en los años anteriores. Como sociedad, solemos darle un significado negativo a las equivocaciones o los errores que cometemos, cuando en realidad son la forma en que más podemos aprender. En la empresa en que trabajo nos suelen decir que debemos aprender a tomar riesgos controlados, y que si te toca fallar o equivocarte es mejor que sea rápido, para poder corregir y tener un resultado favorable. En la vida pasa lo mismo. El 2018 ha sido el año en que más equivocaciones he cometido en mi vida adulta, a todos los niveles. Pero también ha sido el año en el que más he aprendido sobre mí misma, lo cual me hace atesorar cada uno de esos resultados negativos que he ido convirtiendo en positivos.
  4. Propósitos. Nunca me han gustado los propósitos específicos. Sí, entiendo que son más fáciles de medir, pero también te llevan a que la mayoría de las veces no los cumplas y se vuelva frustrante. Durante 2019, mi propósito primordial será cuidar de mí misma. Y para eso tengo muchas tareas, como dejar atrás los malos hábitos, ejercitarme, aprender a meditar (porque resulta que no es suficiente con comprar una aplicación para tu celular, sino que también hay que usarla), bajarle a mis niveles de auto exigencia y de estrés y continuar con mis labores de introspección. Y bueno, ya entrada en propósitos, pues no estaría mal que publicara más cosas durante 2019.
  5. Cosas favoritas e intereses. Sin querer sonar a Maria en “The Sound of Music”, creo que las cosas que más nos gustan nos definen y nos ayudan a motivarnos en los momentos malos de la vida. Pensar en mis cosas favoritas me suele dar tranquilidad. Mis intereses me ayudan a crecer como persona, a disfrutar mucho del tiempo conmigo misma y a generar amigos a partir de intereses comunes.

Así que aprovecho estos días previos al año nuevo para hacer mi traslado de información y comenzar el 2019 con la mejor actitud.

Les deseo un 2019 lleno de alegría, salud y cosas bonitas para ustedes y para sus seres queridos.