Epifanía, ¡Eureka! o ¡Pop!

Cuando tenía 8 años, empecé a tener muchos dolores de cabeza. Mi mamá se dio cuenta muy rápido que podrían estar relacionados con forzar la vista y me llevó a un oftalmólogo, quien determinó que necesitaba lentes. Me acuerdo perfectamente de mi primer par de lentes: eran de pasta transparente con un toque de rosa. Pero lo mejor fue lo que pasó cuando los empecé a usar. Descubrí que las cosas tenían textura. Principalmente, me impresionaron los árboles. Yo los veía como bonitas plastas de color verde y, en cuanto empecé a usar los lentes, me di cuenta que tenían hojas de distintos tonos y que cada una de ellas era diferente y se movía distinto con el viento. Creo que esa fue mi primera epifanía.

Después vinieron muchas más epifanías. Algunas las recuerdo muy bien: el día que entendí cómo funcionaban el ADN y el ARN, la vez que comprendí la programación orientada a objetos, cuando aprendí sobre armonía y dinámica de sistemas físicos, en cada una de las páginas de “Cosmos” de Carl Sagan y, recientemente, en cada párrafo de “Astrofísica para gente con prisa” de Neil deGrasse Tyson.

Aunque Arquímedes utilizó ¡Eureka! como forma para verbalizar su epifanía o descubrimiento, en mi cabeza suena más como un ¡Pop! Es como si mis neuronas de pronto se alinearan y las cosas tuvieran sentido.

En los últimos meses también he tenido muchos de estos momentos ¡Pop! La mayoría han estado relacionados con conceptos sobre mí misma, sobre mi red de apoyo y sobre las personas que me rodean. Y, al igual que cuando entiendo un tema técnico nuevo, vienen acompañados con una gran tranquilidad y sentimiento de deber cumplido.

¿Cómo suenan sus epifanías? ¿Alguna epifanía que quieran compartir?