Junio, Mahler y un director de cámaras

Hoy es uno de esos días que hacen que junio sea mi mes menos favorito del año. Algunos de ustedes no lo saben, pero el 7 de junio de 2014 perdí a mi padre. Y nunca mejor usada la conjugación del verbo “perder”, porque definitivamente siento que se fue con él la mitad de mí misma.

Tendrían que pasar años, miles de millones de palabras y bastante botellas de cognac para poder explicarles por qué siento la terrible soledad que vive en mí desde hace tres años. Y creo que ni yo tengo ganas, ni ustedes tienen tiempo.

Sin embargo, en un absoluto acto de masoquismo de esos que solo provocamos en días como el que estoy viviendo hoy, decidí buscar su último correo electrónico para mí. Tengo muy claro cuál era el tema, cuál era el motivo del correo y lo único que buscaba era el video que venía en él. Pero en el camino vi el mensaje que venía en el correo. Y es por eso que ahorita estoy en mi trabajo, llorando amargamente frente a mi computadora mientras escribo estas palabras, provocando miradas extrañas de mis compañeros y sorprendida porque ninguno de los que me han visto se han aproximado a preguntar si estoy bien (pero creo que esa falta de empatía que nos caracteriza es cuestión para otro texto).

Quiero compartir con ustedes la historia del correo, porque es hermosa: un día en ese 2014 se me ocurrió comentar con mi papá que si pudiera cambiar de profesión me encantaría ser directora de cámaras de transmisiones televisivas de conciertos de música clásica. Eso. Y a él le pareció una maravillosa idea. Y, entonces, me compartió el siguiente mensaje:

El último correo que recibí de mi papá

Y así éramos nosotros. Ese tipo de correos nos enviábamos. La octava sinfonía de Mahler, dirigida por nada más y nada menos que Leonard Bernstein con la Orquesta Filarmónica de Viena. Y la dirección de cámaras es impecable.

Al día siguiente a mi papá le dio un infarto, que desencadenó en un conjunto de problemas que provocaron su fallecimiento el 7 de junio.

A modo de homenaje, le dedico a mi papá mi primera publicación en Medium. Y a manera de regalo a ustedes, por leerme y por ahorrarme la terapia, les dejo el video. Por favor, vean al menos los últimos 8 minutos.

Te quiero, Pipo. Y siempre te querré.