Por qué compro bitcoin cada 2 horas

Como casi todos los que entramos al mundo de las criptomonedas durante 2017, yo quería plata fácil. Había escuchado a unos compañeros de la universidad comentando que habían duplicado su plata en un par de semanas, y obvio que yo también quería.

Investigué un par de días para entender cómo cresta funcionaban estas cosas, y me la jugué. Metí algo de plata. Fue muy poco, más que nada para empezar a aprender. Para mi sorpresa, después de unas semanas ya había subido un buen poco.

“Esta es la papa, voy a meter más”.

Obviamente decidí hacer mis averiguaciones primero. Quería ver qué decían los expertos sobre qué iba a pasar con el precio de bitcoin. Y ahí la cosa se puso loca.

Empecé a ver cosas como esta. Psicodélico igual.

“Hueón, esta cosa tiene ciencia!”.

Empecé a ver gráficos de gente que había predicho que iba a subir, y que le había achuntado. Según lo que entendí, habían logrado predecir la subida tirando unas líneas de colores en Paint. Y al parecer, tirar esa líneas era algo que se podía aprender.

“¿Qué tan difícil puede ser? Yo sé usar Paint”.

Empecé a leer a tipos que hacían predicciones sobre ciertas shitcoins. Tokens que nunca había escuchado en mi vida, pero que según ellos iban a subir. Y les hice caso. Y, como era de esperar, empecé a perder plata. Estos tipos no estaban acertando tanto como antes, pero llamaban a la calma: “HODL”, “compra bajo y vende alto”. Fácil po.

Cada cierto rato aparecían nuevos gurús que le habían achuntado a una subida de 200% en una shitcoin cualquiera. Ahí pensé: “Obvio que se guardan las papitas para ellos y no las comparten. Tengo que aprender YO a hacer esta cosa”.

Empecé a estudiar Análisis Técnico. Hasta me compré un libro (ya bueno… lo piratié). A medida que aprendía, empecé a meter lucas.

Y empecé a perder plata. De nuevo.

Yo pensaba que era parte del proceso. Si aprendía un poco más, me iba a empezar a ir mejor.

Al principio le dedicaba poco rato al día a aprender.

Después 2 horas. 4 horas.

Llegaron las vacaciones, y algunos días le empecé a dedicar 6 horas. 10 horas.

Me empecé a quedar hasta las 4 de la mañana despierto para ver cómo salía mi jugada. Estaba todo el día y noche viendo gráficos. Empecé a dormir mal. Me despertaba varias veces en la noche para ver cómo iba todo.

Un café. Dos cafés. Agua en la cara. No me podía quedar dormido. No podía perder plata esta vez.

Un día, a las 5 de la mañana, una de las shitcoins en las que aposté se fue en picada.

Vendí. Perdí plata, de nuevo.

Me acosté derrotado, sobreestimulado por las pantallas.

Miré el precio de la shitcoin de nuevo. Había rebotado, y valía más que cuando vendí.

“Mierda.”

Me sentía estúpido. Todos estaban ganando plata menos yo. Pensé en sacar toda mi plata de las criptos y dejarla guardada en el banco. No quería meter más plata en esto ni por si acaso.

Al final decidí quedarme solo con lo que había comprado hace un buen tiempo, y no hacer más trading.

“El mercado está manipulado”.

Mi excusa favorita.

Dollar Cost Averaging

Después de unos meses de sentirme un idiota para las inversiones, escuché sobre un concepto que me llamó la atención. Dollar Cost Averaging. Según lo que investigué en ese entonces, es una estrategia de inversión que propone hacer pequeñas compras en intervalos de tiempo regulares. Por ejemplo: comprar 10 lucas de bitcoin cada 1 mes.

Los dos principales beneficios que ofrece son:

  • Reduce el riesgo de invertir en un mal momento. Al principio es muy común pensar que lo único que hay que hacer para ganar plata es comprar barato y vender caro. El tema es que es súper difícil saber cuándo algo está caro o barato. Yo pude haber pensado que bitcoin estaba caro a 4,000 dólares (porque había subido como loco), o que estaba barato a 15,000 dólares, cuando empezó a recuperarse después de haber llegado a casi 20,000 dólares. Es fácil hacer el análisis a posteriori, pero a priori es casi imposible. Y los que le achuntan tienen suerte no más.
  • Te deja vivir tranquilo. Al hacer la compra en fechas exactas y de forma regular, no te importa tanto el precio (en teoría). Si es el día en que tienes que comprar, entonces compras no más. Y te olvidas. ¿Empieza a subir mucho? No compras. ¿Empieza a bajar mucho? No vendes. Solo compras en los momentos que corresponde. Y eso reduce la ansiedad. Mucho. Ya no hay lamentos del tipo: “Debí haber vendido”, “¿Por qué compré tanto!?”. O: “Debí haber comprado más”, “Vendí muy luego”. Y ya no sientes la necesidad de estar revisando el precio y los gráficos cada 3 minutos.

Relacionado con el último punto, en el libro Fooled By Randomness, Nassim Taleb habla sobre algo que me llamó harto la atención. Si un activo tiene un rendimiento esperado y una volatilidad positivas, mientras más seguido miras cómo va la inversión, más doloroso es.

Si miro la inversión cada 1 año, 9 de cada 10 veces voy a estar contento! Fuente: Fooled By Randomness, Nassim Taleb.

Por ejemplo, en un activo con rendimiento esperado de 15% y volatilidad de 10%, si miras cómo va tu inversión cada 1 segundo, vas a tener 241 minutos de alegría y 239 minutos de miseria cada día (considerando 8 horas diarias). Igual penca. Pero si miras cómo va tu inversión cada tres meses, 8 de 10 veces vas a ponerte contento.

Por mí, todo lo que apunte a reducir el estrés y a liberar tiempo para cosas más importantes, bienvenido sea.

Primera estrategia

Me decidí a implementar esa estrategia de inversión. Todos los primero de cada mes, iba a invertir cierto porcentaje de mis ingresos en bitcoin. Y empecé bien. El primer mes invertí, pero aún estaba bien metido viendo los precios y las predicciones de expertos. El segundo mes lo mismo.

El tercer mes me di cuenta de que no estaba funcionando. Cuando llegó el día de inversión, Bitcoin venía bajando, así que decidí esperar unos días para hacer mi inversión mensual. Empecé a hacer las mismas cosas que hacía antes. Miraba el precio todo el rato para ver si seguía a la baja. Empecé a tratar de predecir el precio usando Análisis Técnico. Hasta que se pegó una subida grande y compré más caro de lo que hubiese comprado el día 1 del mes. Mal.

Concluí que en un activo tan volátil, un mes es mucho tiempo. Tenía que reducir cada cuanto invertía. El tema es que no podía estar todos los días metiéndome a comprar.

Segunda estrategia

Justo en esos días, Buda.com hizo una hackathon en la que presentaron trading-bots. Es un framework simple que trae varias cosas hechas para ayudarte a hacer tu bot de trading. En esa hackathon hice la base de mi comprador de bitcoin automático.

Funcionaba así: le fijabas una cantidad mensual de inversión, lo dividía en 30, y todos los días a la 1 A.M. intentaba comprar. Para hacerlo un poco más efectivo y protegerme de la falta de liquidez, agregué que el precio en Buda.com no tenía que ser más caro que un 3% del precio internacional.

Después de la hackathon, me demoré un fin de semana en afinarlo y dejarlo decente. Cuando al fin estaba funcional, decidí quitarle la opción de “modo de pruebas”, y puse que quería invertir 100 pesos. Estaba nervioso. Corrí el comando, y vi que la orden se ejecutó con éxito.

Para asegurarme de que todo estuviera en orden, entré a Buda.com, y… ahora mi saldo de CLP ahora era 0. Me había equivocado, en vez de 100 pesos, le puse que comprara 100 bitcoins. Jeje, menos mal tenía poca plata depositada.

Arreglé ese detallito, y dejé corriendo el bot en un servidor de 5 dólares.

Tercera estrategia

Ya que había dejado todo programado de manera bastante general, lo decidí llevar a que hiciera inversiones cada menos tiempo. En vez de comprar cada 24 horas, decidí que comprara cada 2 horas. Obviamente, lo programé para que compre un monto proporcional, y para que a fin de mes haya invertido más o menos el total mensual que se define en la configuración.

Además, le agregué que si no se puede comprar en un intervalo de tiempo (porque Buda.com está caído o porque hay un sobreprecio más alto que 3%), que vaya acumulando lo que debe invertir. Es decir, si tenía que comprar 100 pesos a las 2 A.M. pero son las 4:01 A.M. y no ha podido comprar, entonces que su próxima compra sea de 200 pesos.

Qué gané

El principal beneficio que obtuve de todo esto es estar menos estresado. Intentar comprar barato y vender caro me estaba matando. Si alguien está pegado 16 horas diarias al computador mirando gráficos quizás le va a ir mejor que al promedio. Pero yo quiero otras cosas para mi vida. Prefiero ganar un poco menos pero no morirme joven por estrés.

Esta semana eliminé de mi celular las aplicaciones para revisar el precio de bitcoin. Me di cuenta de que ya no las estaba usando. Ahora me meto a ver el precio como una vez a la semana (ya bueno, cada 3 o 4 días). Harto mejor que cada unos minutos. En el largo plazo espero tener más momentos contentos y menos miserables.

Además, ahora tengo más tiempo para hacer otras cosas que son importantes para mí: leer, tocar batería, hacer deporte, salir a caminar, o mirar cientos de series en Netflix con mi polola (no sé qué tan bueno sea eso, pero puta que es entretenido).


El código del bot es open source y lo pueden encontrar aquí. No soy experto con Python, así que probablemente no esté muy bonito.

P.D. Obviamente yo creo que Bitcoin va a ser gigante en el futuro (en especial después de leer The Bitcoin Standard), y por ende, que va a subir el precio. Pero si no sube, bueno, no es tan terrible. Tampoco estoy invirtiendo tanto :).