Luis Schvimer presenta Prisma y sus próximos pasos

“La billetera electrónica es nuestro gran desafío”

Visa Argentina y Banelco se integraron en una sola empresa, cuyo objetivo es conectar con mayor fluidez a quienes pagan con los que cobran. Su presidente y gerente general reconoce que “la gran batalla sigue siendo contra el uso de efectivo”. Reportaje exclusivo con todos los detalles de lo que se viene en el mundo de los medios de pago.

Por “BankMagazine Argentina”

Era una integración que se caía de madura, pero que tardó veinte años en concretarse. Así lo reconoce quien es hoy el número uno de Prisma –la compañía surgida de la unión de Visa Argentina y de Banelco–, Luis Schvimer, y probablemente el máximo responsable de semejante movida. “En 1994 y 1995 ya habíamos tenido las primeras conversaciones en esa dirección. Pero no se dio. Para dar este paso hizo falta que se produjera el salto tecnológico con la llegada de Internet y el aumento del comercio online.” Banelco y Visa tienen el 80% de sus accionistas en común, pero se manejaban cada uno en su sector: mientras en un caso la tarjeta se utilizaba exclusivamente para cajeros automáticos, la segunda era sólo para las transacciones en comercios. Pero esta lógica de “compartimentos estancos” quedó totalmente superada. “Nuestra actividad se trata de conectar gente que paga con gente que cobra de la forma más amplia. Entonces empieza a resultar obvio que podés imaginarte servicios que se pueden ofrecer de manera mucho más fácil que si están separadas, como comprar en Internet con tarjetas de crédito o de débito, o utilizar Pago Mis Cuentas con cualquier tarjeta de crédito, algo que hasta ahora no es posible.” Schvimer recibió a Bank Magazine en el piso 11 de la tradicional sede de Visa Argentina en la avenida Corrientes, a pocas cuadras del Obelisco. Ahora totalmente reformado, ese piso es el cuartel central de la nueva compañía. A continuación, una entrevista que responde a casi todos los interrogantes sobre el futuro de los medios de pago en la Argentina.

¿Cuál será la consecuencia más palpable de esta asociación? –le preguntó Bank Magazine a Schvimer.
–Es corporativa, pero sobre todo pensada para el público. Puede pasar también por un ahorro de costos, no habría que tener tantas oficinas y estructura, pero no es el motivo principal porque podría haberse hecho hace veinte años. Yo trabajé por lo menos en dos o tres proyectos de integración de estas dos compañías. Pero nunca se logró convencer a los accionistas. Avanzar en este proceso no fue para nada sencillo, por lo que es entendible la resistencia que hubo en otras oportunidades.
¿Cómo se gestó el proyecto?
–Lo estamos discutiendo desde 2011, lo concretamos a fines del 2013 y desde octubre pasado ya funciona Prisma como compañía. Hubo que dar pasos muy complejos, desde las cuestiones societarias, fiscales, la IGJ o los recursos humanos. Y también tuvimos que compatibilizar los sistemas, porque Banelco y Visa no utilizaban una tecnología totalmente compatible. Ahora, con la unificación tecnológica es mucho más seguro para el usuario, más rápido y bajan los costos.
¿Cómo se llegó al nombre Prisma?
–Era un nombre que teníamos registrado para usarlo como una marca de tarjeta de crédito desde 1993/94. Estaba pensada para competirle a la líder de Argencard, para segmentos más bajos, pero nunca se llegó a lanzar porque decidimos que Visa debía ser la marca a utilizar para todos los segmentos. Pero nos quedó el nombre y decidimos reflotarlo. Podríamos haber buscado uno que refiriera directamente a la actividad de medio de pago, pero el camino para la registración sería muy largo.
¿Qué empresas entran dentro del paraguas?
–El nombre de la compañía es Prisma, pero dentro de su estructura están Visa, Pago Mis Cuentas, Banelco, Monedero y LaPos, que es nuestra marca de red de puntos de venta. Y próximamente vamos a lanzar una empresa de billetera electrónica o pago móvil o compra por Internet, que se llamará Todo Pago. Prisma va a desarrollar el nombre de las marcas y los productos. Una unidad de negocios tiene servicios de procesamiento y otra unidad de negocio los servicios transaccionales, y es la que diseña los productos y gestiona las marcas. Y el procesador provee servicios para estos productos y para otros también. Desde el punto de vista del consumidor, nosotros nos imaginamos a la gente operando para fines de 2015.
¿Cómo llegarán estos cambios al público?
–La estrategia es que la gente acceda a sus cuentas de débito, de crédito en donde esté, en el lugar en que esté, en el momento en que esté: desde su casa, viajando, desde el shopping, desde el subte, desde la computadora o en la vidriera. Es el usuario el que define si usa su caja de ahorro, su cuenta corriente, su tarjeta de crédito. Estamos pensando en esto que llamamos la billetera electrónica, donde la gente tendrá cargados en forma virtual todos sus productos, que simplemente se desplegarán en su dispositivo.
¿Qué otras novedades estarían previstas?
–Estamos trabajando en la posibilidad de utilizar el teléfono inteligente para que dialogue directamente con la Pos de un sencillo, por lo que es entendible la resistencia que hubo en otras oportunidades.
¿Cómo se gestó el proyecto?
–Lo estamos discutiendo desde 2011, lo concretamos a fines del 2013 y desde octubre pasado ya funciona Prisma como compañía. Hubo que dar pasos muy complejos, desde las cuestiones societarias, fiscales, la IGJ o los recursos humanos. Y también tuvimos que compatibilizar los sistemas, porque Banelco y Visa no utilizaban una tecnología totalmente compatible. Ahora, con la unificación tecnológica es mucho más seguro para el usuario, más rápido y bajan los costos.
¿Cómo se llegó al nombre Prisma?
–Era un nombre que teníamos registrado para usarlo como una marca de tarjeta de crédito desde 1993/94. Estaba pensada para competirle a la líder de Argencard, para segmentos más bajos, pero nunca se llegó a lanzar porque decidimos que Visa debía ser la marca a utilizar para todos los segmentos. Pero nos quedó el nombre y decidimos reflotarlo. Podríamos haber buscado uno que refiriera directamente a la actividad de medio de pago, pero el camino para la registración sería muy largo.
¿Qué empresas entran dentro del paraguas?
–El nombre de la compañía es Prisma, pero dentro de su estructura están Visa, Pago Mis Cuentas, Banelco, Monedero y LaPos, que es nuestra marca de red de puntos de venta. Y próximamente vamos a lanzar una empresa de billetera electrónica o pago móvil o compra por Internet, que se llamará Todo Pago. Prisma va a desarrollar el nombre de las marcas y los productos. Una unidad de negocios tiene servicios de procesamiento y otra unidad de negocio los servicios transaccionales, y es la que diseña los productos y gestiona las marcas. Y el procesador provee servicios para estos productos y para otros también. Desde el punto de vista del consumidor, nosotros nos imaginamos a la gente operando para fines de 2015.
¿Cómo llegarán estos cambios al público?
–La estrategia es que la gente acceda a sus cuentas de débito, de crédito en donde esté, en el lugar en que esté, en el momento en que esté: desde su casa, viajando, desde el shopping, desde el subte, desde la computadora o en la vidriera. Es el usuario el que define si usa su caja de ahorro, su cuenta corriente, su tarjeta de crédito. Estamos pensando en esto que llamamos la billetera electrónica, donde la gente tendrá cargados en forma virtual todos sus productos, que simplemente se desplegarán en su dispositivo.
¿Qué otras novedades estarían previstas?
–Estamos trabajando en la posibilidad de utilizar el teléfono inteligente para que dialogue directamente con la Pos de un comercio. Se llama Near Field Communication (NFC) y no requiere de contacto. También este desarrollo es parte de la billetera electrónica, con todos sus usos posibles.
¿Cuál sería el espíritu que impulsa estas innovaciones?
–Cuando miramos los próximos 20 años, buscamos que el cliente bancario, no importa con cuál entidad tenga relación o con qué marca de tarjeta, tenga acceso al medio de pago que quiera elegir, a los efectos de transaccionar en cualquier situación que te puedas imaginar.

El futuro es hoy
¿Qué te va a permitir hacer la billetera electrónica que hoy no se puede hacer? Porque hubo proyectos como el de Wanda que no funcionaron localmente.
–Las palabras billetera electrónica se usan muy ampliamente para muchas cosas. El proyecto de Mastercard en sociedad con Movistar era un prepago que operaba a través del teléfono. Para nosotros, el teléfono es el instrumento equivalente al plástico, pero el producto es el acceso a la cuenta. Hoy accedés a través de la lectura de la banda, del chip o del teléfono, pero no se descarta que accedas a través de una regla biométrica, en que apoyes el dedo y el sistema te identifique para saber qué cuentas tenés. El estilo de prepago a través del teléfono funcionó bien en Kenia, por ejemplo, un país con pocos POS. Acá la población está mucho más bancarizada. Lo que hay que buscar es que la gente pueda utilizar esa relación bancaria, por ejemplo la tarjeta, en más lugares y con más productos.
¿El concepto de Apple Pay es similar al de billetera electrónica?
–Apple Pay funciona exclusivamente a través del teléfono con NFC y valida con huella digital. Nosotros estamos pensando algo más abarcativo y masivo. La billetera electrónica vos la tenés en tu celular y cargás todas tus relaciones bancarias, con distintas instancias de seguridad para que resulte inviolable. Cada vez hay mayor cantidad de usuarios online, los resúmenes de cuenta se mandan en forma creciente por correo electrónico y los home banking se usan cada vez más. Toda esa gente ya forma parte del sistema.
¿Cómo fue la evolución del uso de pago online en el 2014?
–El 10% del volumen actual de Visa ya es comercio electrónico. Son entre $ 2.000 y $ 3.000 millones por mes, con un rápido crecimiento en los últimos dos o tres años. Visa mueve entre 33.000 y 35.000 millones mensuales, de los cuales 10.000 son débito y 20.000, crédito. Las transacciones digitales están creciendo más que en el mundo físico, pero igual éste sigue representando el 90%. En el gran crecimiento de las operaciones digitales se combinan distintos factores, se gana en confianza, mejoran las tecnologías, la gente prueba una vez que funciona y el proveedor en Internet es más eficiente. El concepto de moda es evitar la fricción, es decir que no haya conflicto entre el pago, la recepción del bien o la posibilidad de devolverlo si hay alguna falla. Si todo fluye, la gente empieza a tomar confianza, ahorrás mucho tiempo, comprás mejor y elegís con más información.

¿Con los cajeros se va a poder hacer algo distinto a lo que se hace hoy?
–La aspiración es tener cada vez menos cajeros, en todo caso contar con más máquinas distribuidoras. Pero el objetivo es que se utilice cada vez más tarjeta y menos efectivo. Por lo tanto, la idea es que no precises tantos cajeros para hacerte de dinero. Estamos ahora en una campaña para que la gente en vez de sacar plata para gastar en el supermercado, directamente utilice la tarjeta de débito y de paso le devuelven una parte del IVA. La meta es con toda claridad ganarle la batalla al efectivo. Suecia, por ejemplo, es una sociedad sin dinero, hasta tiene problema para dejar en las iglesias la limosna, porque no hay más efectivo, dejan de fabricarlo.

¿Cómo se logra, con los niveles actuales de informalidad?
–Los gobiernos también están interesados en lograrlo, porque justamente lo que pasa a través de sistemas electrónicos queda registrado, es formal, entonces hay posibilidad de control y chequeo. El Estado puede recaudar con eficiencia y muy bajo costo. Nuestra obligación es desarrollar productos, servicios y tecnologías que lo permitan, al mismo tiempo que el Estado hace su tarea para ir formalizando la economía.

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