Inseguridad en Paraguay.

A diario somos testigos de la inseguridad que se vive en nuestro país. Este flagelo es posiblemente uno de los males que más preocupa a los ciudadanos paraguayos y la manera de combatirlo es motivo de constante debate.

En este intento por combatir el crimen, generalmente buscamos atacar las consecuencias y dejamos de lado el análisis de las causas; por ende nuestros intentos son similares a decapitar a la Hidra de Lerna, aquella criatura mítica griega descrita como una serpiente a la que le crecían dos cabezas cuando se le cortaba una.

Para plantear respuestas adecuadas a este problema, corresponde preguntarnos: ¿Cuáles son las causas de la inseguridad? O en otras palabras, ¿por qué existe delincuencia? Como veremos, el problema de la inseguridad es muy complejo, tiene muchas causas y en muchos casos muy difíciles de resolver a corto plazo.

Primero. Juventud “nini”. Gran parte de las personas que cometen robos y asaltos en Paraguay son jóvenes que no estudian ni trabajan: los denominados “ninis”. Esta población juvenil no es participe de ninguna actividad productiva, por ende no tienen ingresos económicos. Tampoco acceden a una buena educación que les permita cambiar su situación en el futuro.

En Paraguay — de un total de 1.900.000 jóvenes — aproximadamente más de 250 mil están en esta situación según datos de la Dirección General de Estadísticas Encuestas y Censos (DGEEC).

Segundo. La pobreza y la exclusión económica. Estrechamente vinculada al desempleo, existen grandes segmentos de la población que sencillamente no están dentro del circuito de la economía: estas personas no tienen las capacidades necesarias para poder trabajar y generar ingresos suficientes para mantenerse. Esta falta de capacidad no se da por un impedimento físico, sino porque la persona no tuvo la oportunidad de adquirir las habilidades necesarias para realizar una actividad productiva.

En nuestro país, más de un millón y medio de compatriotas viven en situación de pobreza, es decir, no tienen ingresos suficientes para costear necesidades básicas como alimentación, salud, educación, vivienda y vestimenta.

Tercero. La enorme desigualdad económica y social del país. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en Paraguay -del total de ingresos producidos en el país en un año- el 20% más pobre de la población se lleva menos del 5%; mientras que el 20% de la población más rica se lleva aproximadamente el 50% del total.

En términos sencillos, esto equivale a que si 10 personas logran producir 100 guaraníes; las dos personas más pobres se llevaran menos de 4 guaraníes; mientras que las dos personas más ricas se llevarán aproximadamente 50 guaraníes.

Cuarto. La escasa movilidad social. La falta de movilidad social significa que las personas que nacen en el seno de una familia pobre tienen muy pocas posibilidades de mejorar su situación por más que se esfuercen en hacerlo, tendrán hijos igualmente pobres que vivirán las mismas dificultades. Esta situación se da porque las familias pobres tienen pocas posibilidades de proveer a sus hijos de una buena atención sanitaria, de enviarlos a un buen colegio y menos a una universidad, lo que reduce sus posibilidades de conseguir un buen trabajo.

Por otra parte, en Paraguay, el factor más importante para encontrar un buen trabajo es la red de contactos que tiene la persona; las personas con familias pudientes suelen tener una mejor red de contactos que una familia de escasos recursos.*

Quinto. Economía del delito. Los delincuentes calculan los costos y los beneficios de cometer actos delictivos: cometer un acto delictivo siempre y cuando los beneficios sean mayores que los costos. El beneficio es el botín que van a obtener del hecho. Por otra parte los costos son los riesgos a los que se exponen; estos pueden ser años de cárcel, o una reacción violenta de las víctimas o la policía.

La manera de evitar la delincuencia es aumentando el costo de la acción. Para ello se puede aumentar la severidad de las penas, o aumentar las probabilidades de que el criminal sea atrapado. De nada sirve aumentar la severidad del castigo si quienes cometen el delito no son atrapados, juzgados y condenados.

Los factores que mencionamos hasta acá son algunas de las causas socio económicas, existen también otros factores muy importantes tales como los valores y creencias personales, la situación familiar, el ambiente social, entre otros.

Como hemos visto, resolver el problema de la inseguridad no pasa solamente por aumentar la cantidad de agentes policiales o elevar las penas carcelarias. Resolver el problema pasa por abordar el problema de manera integral, proponer políticas públicas enfocadas a mitigar o eliminar la falta de oportunidades y la desesperanza de una gran parte de la población.

El camino que se plantea puede parecer difícil y desafiante pues requiere el compromiso y el esfuerzo de toda la sociedad; políticos, organizaciones y ciudadanos debemos comenzar a debatir y promover las soluciones de fondo, ya que seguir decapitando a la bestia solo nos conduce a ser devorados por ella.

*Schiefelbein, E. (2007) Educación y Emleo. En. Borda et al. Economía y Empleo en Paraguay. Asunción. Cadep