Que piko yo…

En mis últimos años de colegio me pasaba viendo conciertos de los Rolling Stones, eran lo máximo (de hecho lo siguen siendo). Me enteré que salían de gira, me moría de ganas de verlos tocando pero me dije “Qué piko yo” voy a poder ver a los Stones si no tengo ni para mi pasaje, menos para la entrada. Finalmente la vida me regaló la oportunidad de verlos en Buenos Aires en el año 2006.

Estando en la facultad veía con lejanía a los miembros del centro de estudiantes. Quería ser parte del Centro, pero otra vez “que piko yo” iba a ser un líder estudiantil si ni siquiera me animaba a hablar en mi curso. Con el correr del tiempo llegué a ser presidente del Centro.

Al finalizar la carrera, me involucré en la política partidaria. Tuve la suerte de poder conversar bastante con Sebastián Acha. Él, un día me propuso postular para un curso de formación de líderes políticos de toda Latinoamérica organizado por la Fundación alemana Konrad Adenuaer. La idea me entusiasmó, pero la auto desconfianza me dijo: “que piko yo” iba a ser seleccionado habiendo tantos líderes en todo el continente. La vida me dio la oportunidad de formarme no solo esa vez, sino varias veces posteriormente gracias a organizaciones internacionales.

Así también, recuerdo que una vez le comentaba a Sebastián Acha algo que hice, y el me responde: “José, sos un tipo con iniciativa y coraje, ojalá algún día seas diputado” (¿hace falta que diga que Sebas es un tipo que me inspiró muchísimo?). ¿Que pensé sobre eso que me decía? Que bola este Sebas, “que piko yo” voy a ser diputado. Pero increíblemente las cosas se fueron dando, muchas cosas que no esperaba y algunas pocas que si las busque, me trajeron hasta acá: en la línea de partida de una carrera electoral por la diputación.

Ahora, no puedo evitar pensar “que piko yo” voy a ganar las elecciones, siendo que los otros candidatos tienen muchísima plata y toda una estructura. Yo “solo” tengo muchos muy buenos amigos, mis zapatos, mis conocimientos, mis valores y mis enormes ganas de trabajar. Pucha, ¿será que eso es suficiente?

No sé que me tiene preparado Dios, pero me encantaría que mis próximos “que piko yo” sean algo así como “que piko voy a llevar adelante una ley de reforma del sistema de educación” o “que piko yo voy a mejorar el sistema de salud”. Existen tantos “que piko yo” por los cuales me gustaría trabajar.

Estoy seguro que todos tenemos esta frase en la mente que nos bloquea y no nos permite jugarnos por lo que creemos o soñamos. Mi consejo es que hay que jugarse.

Así también, a nivel colectivo: los paraguayos tenemos una enorme cantidad de enormes “que piko nosotros” que tenemos que ir superando. Me encantaría poder contribuir a que en el futuro los paraguayos podamos mirar al pasado y ver cuántos “que piko nosotros” hemos superado. Para eso, vos y yo tenemos que atrevernos a jugarnos por ese Paraguay que soñamos. Vamosna… #ParaguayValeLaPena

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