Cape Town — Tourism/Community Township tour — travelmuse.com

Turismo, Comunidad & Tecnología

El turismo por definición extraer de un lugar y comunidad aquello que presenta atributos específicos valorados de manera positiva y lo pone a disposición de todo aquel que quiera experimentarlo.

Algo maravilloso ocurre cuando un extranjero y local se encuentran. Es bien común que el extranjero propio de su mirada no sesgada del lugar tiene prevalencia a ver cuestiones atractivas que el habitante puede encontrar carente de valor. Del mismo modo, un destino con escases de atributos a primera vista se torna en un lugar fascinante con tan solo una historia narrada con pasión por uno de sus habitantes. Esta magia puede acontecer cuando se da un intercambio genuino desde ambas perspectivas, sin embargo basta con mirar a nuestro alrededor para observar que dicha magia ocurre pocas veces o por lo menos en una periodicidad menor a la necesaria para generar un impacto.

Uno de los grandes desafíos que presenta el turismo es que se lo ha estandarizado (al igual que la casi totalidad de las actividades y expresiones económicas) provocando un tratamiento viciado de la planificación turística. Viciado porque se interrumpe el cauce orgánico del turismo. Se lo ha alejado del sentido fundacional de la práctica donde el intercambio entre el visitante y el habitante se daba de manera orgánica.

El turismo es un servicio, es decir se co-produce. El producto de dicha co-producción es la experiencia. Esta co-producción se da entre el visitante y la comunidad. Pero qué ocurre cuando el producto turístico ha sido estandarizado de manera que sus fundamentos ya no se arraigan en la experiencia genuina y enriquecedora de ambos participantes.

Este tipo de producción estandarizada ha sido la creadora de experiencias únicas como son los grandes desarrollos turísticos que se basan principalmente en experiencias que no se centran en los atributos de las comunidades como pueden ser experiencias de entretenimiento como Las Vegas.

Es cuando este tipo de producción se aplica a experiencias que requieren otra construcción y ritmo que no cumple con la promesa. Vale preguntarnos entonces qué es lo que propone o debería proponer una actividad turística qué se arraigue en la comunidad. Bien, al menos debería responder a: a) brindar una experiencia al turista, b) brindar una experiencia al habitante, c) generar un intercambio valioso con la comunidad que le permita pensarse, y por último d) proveer desarrollo económico.

Para los que coincidan con la anterior enunciación se volverá más que claro que la actividad turística arraigada en la comunidad lejos está de atender las necesidades anteriormente planteadas especialmente en referencia a la experiencia del habitante y la auto-referencia de la comunidad. Esta es la problemática en la que la digitalización abre un campo de oportunidad, como lo ha hecho en incontables industrias y situaciones.

Llamaremos digitalización al fenómeno provocado por la incorporación en las interacciones de una sociedad elementos digitales, particularmente a los fines de este ejercicio como los cambios de comportamiento que se han suscitado entre las personas y de las personas con las organizaciones (gubernamentales, privadas y sin fines de lucro).

Las herramientas digitales, tienen el potencial de resolver esta problemática de manera que incluya el afán por aumentar la experiencia del visitante y el desarrollo de la comunidad, pero a la vez integre de manera central y explicita a la comunidad y sus habitantes en ese diseño y participación activa. Son solo herramientas que ponen en otro nivel las oportunidades de una sociedad (como lo hiciera la Revolución Industrial), es el pensar estratégico y su implementación consistente y sostenida por parte de las organizaciones (públicas, privadas y sin fines de lucros) las resposanbles del éxito o fracaso en la captación de esta oportunidad, que existe.

¿CÓMO MODIFICÓ LA DIGITALIZACIÓN LA EXPERIENCIA TURÍSTICA?

Pensemos por un instante. Hace 20 años nos informábamos sobre un destino a través de las historias de un amigo que visito el lugar, un anuncio comercial o promocional en gráfica, vía pública o tele o bien en publicaciones editoriales específicas. Podemos decir que el experimentar del destino se daba mayoritariamente una vez en él, ya que nuestras fantasía previa al viaje solo podía ser satisfecha por algunas publicaciones más o menos costosas, más o menos al alcance.

Una vez en nuestros destinos, provistos de aquella información recolectada previamente y aquella provista por los servicios turísticos locales íbamos secuencialmente en la medida que visitábamos lugares y explorábamos el territorio y las personas co-produciendo la experiencia. Una vez que esta finalizaba nos quedábamos con las imágenes en nuestra cámara, algunas notas y con suerte el contacto de algún habitante con el que entablamos alguna relación. Ya de vuelta en nuestro hogar, recordaríamos esa experiencia para nosotros y con amigos pasando a través de las contadas imágenes que habremos revelado y con suerte extensos videos sin editar de aquella experiencia.

Bien, esa forma de experimentar un destino y comunidad ha dejado de existir. Ahora supongamos que estamos en el 2015 y que ya contamos con el destino elegido y contratado los servicios necesarios. La experimentación del destino comienza previa a la decisión formal pero se agudiza una vez realizadas las transacciones, ya que estamos rodeados de una cantidad casi abrumadora de información y detalles sobre el mismo. Podremos investigar cuales son los mejores restaurantes en base a nuestros presupuestos, cuál es el circuito turístico on y off, los personajes emblemáticos, pero lo más impactante de la digitalización es que toda esta información se encuentra generada por una gran cantidad de personas locales y visitantes que han estado describiendo sus experiencias en formatos antes impensados que nos hacen recrear de formas muy vividas esos lugares.

La experiencia se construyen tanto en la previa como en el durante producto de la información con la que contamos. Información albergada en una gran variedad de formatos: desde videos con tips bien editados hasta videos cortos de 9 segundos con instantáneas efímeras de las ciudades, desde reseñas de cientos de personas de obras de teatros unders hasta el sabor de los platillos de la calle, desde sitios webs que permiten diseñar y planificar el itinerario perfecto recomendado por locales hasta aplicaciones móviles que cada día previo al viaje te cuenta algo particular del destino.

Al haber “conocido” el destino de antemano logramos una conexión con él mucho más rica y profunda que una vez en él capitalizaremos enfocándonos en experimentar aquello que nos atrae particularmente, permitiéndonos interactuar con el destino y sus habitantes de una manera más conectada y ampliada.

Ya finalizada la visita al destino volvemos a nuestros hogares con un registro muy amplio de esa experiencia que presenta un cambio fundamental con el paradigma anterior y radica en que continuamos conectados y experimentando ese lugar una vez de vuelta. Continuamos esa experiencia desde el contenido que hemos traído que es más rico y entretenido que en el ejemplo anterior, pero también continuamos experimentando porque tenemos casi acceso ilimitado a lo que continúa ocurriendo con lo que vivimos en el destino.

Supongamos que nos gustó un diseñador de objetos en particular con el que quedamos en contacto a través de su sitio web para conocer la nueva colección que está diseñando con ánimo de comprar alguna pieza, conocimos una banda fantástica y podemos continuar viendo los videos de sus recitales de manera online, trabamos una linda relación con el guía turístico que nos acompañó en la mayoría de nuestras excursiones y mantenemos contacto sobre sus novedades, nos gustó tanto la comunidad y su vibra que cada tanto entramos a la página de su diario para enterarnos de las novedades. Estos son algunos de los casi infinitos ejemplos de las formas de continuar experimentando el lugar que ya visitamos.

PLATAFORMAS DIGITALES COMO HERRAMIENTAS DE PARTICIPACIÓN Y CONSTRUCCIÓN

Las descripciones anteriores nos muestran un abanico de oportunidades en la construcción de la experiencia de consumo de un destino con las que antes no contábamos. Es este nuevo paradigma trae la oportunidad de la irrupción de la comunidad en la participación de manera directa en la construcción y experimentación del destino.

Construcción porque son los habitantes los que a través de sus relatos y puntos de vistas diseñan activamente un destino más diverso, rico y profundo sin intermediarios. Y experiencia porque los convierte en actores principales no solo del diseñar sino del consumir su propio destino, encontrando un espacio de referencia que ha sido co-creado por la comunidad donde no solo ponen a revalorización sus propios atributos sino que les brinda un espacio positivo en el que observarse y pensarse.

Con el objetivo de describir las potencialidades utilicemos un ejemplo hipotético. Para esto situémonos en una comunidad de 20.000 habitantes ubicada en el noroeste del país. El destino tiene el desafío de promocionarse y generar un espacio de participación de la comunidad.

A través de una estrategia decide generar una plataforma digital con contenido curado por la secretaria de promoción que busca ser un espacio de referencia tanto para el visitante como para los locales. Esta plataforma persigue los siguientes objetivos con su consecuente implementación:

Participación activa de la comunidad: Los locales forman parte del proyecto de construcción componiendo un destino desde múltiples facetas mediante contenido que retrata en primera persona y diversos formatos historias personales, comerciales, deportivas, etc. sobre los habitantes que dan vida a la comunidad.

Interacción con el visitante: Mediante actividades articuladas se fomenta la participación e interacción de manera directa de los visitantes previo, durante y posterior a la visita con los locales a través de consejos sobre actividades, comentarios sobre el destino, etc.

Promoción de actividades comerciales directas: Se expone a través de contenido atractivo y periódico los diversos productos generados en la localidad con información aumentada y una solución logística para la concreción de transacciones comerciales.

Revalorización de activos turísticos: Construido el espacio donde sea vuelve visible los atributos y la capacidad de destino turístico de la comunidad se desarrolla un programa de revalorización que se nutre no solo del organismo que genera la iniciativa sino de la propia comunidad y los visitantes.

Estos 4 puntos conforman un círculo virtuoso donde la participación activa de los habitantes genera un nuevo interés sobre la comunidad y sus atractivos que aumenta la participación.

Los nuevos visitantes encuentran una comunidad con la que puede interactuar y que provee material para vivir una experiencia aumentada más allá de la visita física. Esta interacción redunda de manera directa, si es planificado, en oportunidades comerciales. Las oportunidades comerciales sumadas a la participación directa y la interacción valiosa con los visitantes aceleran el proceso de revalorización convirtiéndose un círculo virtuoso.

Lo anterior expuesto es apenas un pequeño ejemplo de los desafíos que pueden abordarse a través de estrategia digitales. Es importante tener presente que la digitalización corrió el límite de lo que podíamos y no hacer. Existe un mundo enorme de oportunidades que se basan en la participación granular de las audiencias y que permite trabajar múltiples objetivos antes difíciles de conciliar: posicionamiento de un destino, interacción entre audiencias (turistas, habitantes y prestadores de servicios), co-creación de la experiencia y relacionamiento más allá de la visita física, por nombrar los más importantes.

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