¡Quiero ser una programadora del montón!

En este artículo voy a tratar de explicar porque ser un programador del montón no debe considerarse algo despectivo sino algo genial. Desde que descubrí la charla de Laura Lacarra sobre el Síndrome del Impostor no paro de darme cuenta de la cantidad de presión que día a día ponemos sobre nosotros mismos y cómo nos juzgamos y comparamos con el resto.

Desde mi punto de vista, me parece que la tecnología copia las peores prácticas de la ciencia en España: la carrera continua por publicar, por hacer mejores artículos, por conseguir citaciones, por acudir a congresos, por destacar y llegar a ser un gran científico.

En nuestro sector, parece que todos tenemos que llegar a ser rockstars o ninjas. Las ofertas de empleo, las publicaciones y las redes sociales pretenden vender una imagen idílica de programadores increíbles que realizan algoritmos sofisticados y tan pronto pueden mejorarte el rendimiento de una web como crear una red neuronal que vaya a curar el cáncer. Pero la realidad es que el sector está compuesto por miles de programadores entre los que me incluyo, que en realidad somos trabajadores con nuestras aptitudes, cualidades y también defectos. Porque no nos engañemos ninguno somos un robot y habrá frameworks, lenguajes o conceptos con los que seamos más efectivos y otros con los que no tanto. Esto lo hablamos el año pasado en la unconference de CommitConf Judit Nieto y yo, con todos los asistentes.

A todos nos lleva un tiempo de adaptación cuando comenzamos en un nuevo proyecto, por eso existen las curvas de entrada, y lo mismo cuando se cambia de lenguaje. Si bien es cierto que los conceptos básicos son los mismos, la sintaxis, la estructura y las dependencias no lo son y es algo que nos va a hacer sentirnos junior de nuevo, o programadores del montón. Pues bien, bienvenido sea ser un programador del montón y que te quede mucho por aprender. Esto significará que te gusta lo que haces o que te motiva, que además vas a actualizarte y que te sientes vinculado a lo que estás haciendo. Puede que eso no te interese y sinceramente es igual de válido, porque al final no olvidemos que esto es un trabajo y lo que cuenta es que lo hagas bien, que es por lo que te pagan.

Llevo dedicándome a esto sólo 4 años y puede que muchos penséis: “Es que todavía no has visto muchas cosas, ya se te quitará la ilusión por este trabajo o por asistir a eventos”, pero precisamente esta afirmación paternalista es la que hace que muchos programadores junior se frustren. Porque cuando se llega a senior o incluso se abandona la etiqueta de junior ¿que se espera de uno? ¿que sepa tirar líneas de código más rápido? ¿qué tenga que depurar menos? ¿se supone que mágicamente uno ha adquirido ya las capacidades necesarias para ser un líder?.

Sinceramente, a mí el paso de los años y de los proyectos lo que me depara es conocerme mejor, saber dónde buscar que información o incluso que puede estar causando un error. Pero tengo días en que nada me sale, en que me cuesta concentrarme o en que todo son bugs. Esos días, a veces, abres Twitter y ves a tantos compañeros del sector que admiras y te preguntas ¿a ellos les pasará los mismo? Pues sí, estoy segura de ello.

Porque mucha gente me ha dicho, pero Azahara tu para mí eres un referente y yo me pregunto ¿yo?, si yo todavía estoy aprendiendo. Lo que pasa es que a mí me gusta compartir lo que aprendo en mis pet projects, para que si alguien quiere empezar desde 0 y necesita una guía poder ser de ayuda. Decirle pues mira esta librería a mí me funcionó mejor, este artículo lo explica muy claro pero le falta añadir esto o mira al final me peleé tantas horas para solucionar este problema y lo conseguí de esta forma.

No creo que por dar una charla alguien se convierta en mejor programador que otra persona, aunque sí que hay grandes profesionales entre los ponentes. Pero un ponente puede ser un programador normal, del montón, y tener mucho que compartir: experiencias, fallos, aciertos, preocupaciones, puntos de vista… Al final no hace falta escuchar sólo a gurús, sino a los compañeros que tenemos al lado y que pasan por lo mismo que nosotros pasamos o pasaremos.

Creo que no hace falta llegar a ser un rockstar, ni trabajar en la empresa mas puntera o en la startup mas novedosa para sentirte un buen programador. Puedes creer que eres un programador del montón, pero si durante tus horas de trabajo tratas de hacer tu código lo mejor posible y de aprender algo nuevo, entonces enhorabuena para mí ya eres un gran profesional. Y recuerda disfrutar dentro de lo posible de tu día a día, de tu jornada laboral y de tu vida. Porque al final estamos en un trabajo y puede que te guste mucho y quieras que también sea tu hobby o no, y prefieras dedicar tu tiempo libre a otra cosa. Todo es lícito y no te va hacer ser mejor o peor que otro.

Y termino diciendo que me encanta ser una programadora del montón, entiendo esta afirmación como ser alguien que no lidera un equipo, que no va a ser el empleado del mes o que simplemente no va a escribir el próximo libro famoso sobre desarrollo del software. A mí me encanta picar código, tratar de mejorar cada día y compartir con la comunidad. Esto lo hago asistiendo a eventos, impartiendo charlas cuando la organización de alguno cree que puede ser interesante lo que propongo contar, u organizando otros saraos.

Lo digo este año que me veréis en algún que otro evento junto a mi compañero Juan Manuel Rodriguez Perez de Afaya explicando la aventura en la que nos hemos embarcado este año, en nuestro tiempo libre. Y lo hago porque me gusta, igual que trato de mentorizar y ayudar a todo el mundo que me pide que le eche una mano. Creo que yo he llegado hasta aquí gracias a los compañeros que me han explicado aquello que no entendía o me han ayudado a avanzar y lo siguen haciendo, y gracias a ellos yo seguiré progresando.

Creo que el desarrollo de software debe ser un trabajo de equipo, horizontal y sin jerarquías. Por lo cual es fenomenal ser un programador del montón, un miembro más del equipo, y que sea el equipo el que consigue un logro. No yo o mi compañero de al lado, sino esa sinergia que hemos formado y que consigue que si cualquier miembro del equipo un día está enfermo, otro pueda suplirle.

Por esto mismo, soy fiel defensora de la comunidad y creo que es lo mejor que tiene el sector. La comunidad al final no son los organizadores de cada meetup o evento, ni sólo los ponentes, la comunidad son los asistentes, programadores con ganas de saber más, de compartir y de opinar y que pueden encajarse entre programadores del montón.

Por eso, si tú también te sientes frustrado o presionado para llegar a ser un rockstar, te digo esto: Disfruta de ser un programador del montón.

Espero que esta publicación te haya sido útil. Si es así, por favor, dale un voto positivo y compártelo en tus redes sociales. Si lo deseas, puedes encontrarme en Twitter y en Linkedin.

Azahara Fernández Guizán

Written by

Software Developer at Sngular. PhD on Immunology, always learning and trying to share knowledge.