Duna Desnuda

Se pondrá próximamente a la venta el libro de Bachir Edkhil titulado “Duna desnuda”, conjunto de textos en prosa y verso con el que su autor da a conocer una faceta que si bien siempre estuvo presente en su vida, no ha sido hasta ahora que se ha decidido a dar ese salto del anonimato literario a la palestra pública.

Algo de culpa tengo en la génesis del libro que presento. Y es “ feliz culpa”, por expresarlo de alguna forma. En efecto, hace tres años Bachir me dio a leer unos poemas escritos algunos en servilletas de papel, de esas que pueblan las cafeterías. Eran versos directos, profundos, construidos sobre un ámbito personal único: el ser un beduino del desierto que había transitado por caminos de exilio, represión, regreso a la tierra querida, acumulando un rosario de desdichas, incluyendo torturas y cárcel. Un personaje de novela; pero muy real.

Ante aquellas composiciones que tuve el honor de leer, posiblemente de los primeros en hacerlo, no tuve ninguna duda: ¡Bachir, esto tienes que publicarlo!

El susodicho se revelaba ante tal posibilidad: ¡Pero si yo no soy poeta! Y yo, pertinaz en mi empeño, negando la mayor: ¡Sí, eres poeta! Se puede ser poeta sin haber escrito un solo poema, pues se trata de una condición del alma, no de oficio corriente. Se es o no se es poeta. Y así, a la chita callando, fui inoculando en mi querido amigo el deseo por darle forma editorial a aquellos versos. Vendrían después otros textos que él recuperó de carpetas acumuladas por el paso del tiempo, abandonadas a su suerte. Y se animó a completar el material con nuevas creaciones, para alegría mía que veía con esperanza cómo este humanista oculto y perseguido por la historia de su etnia y de su pueblo, adquiría una nueva relevancia intelectual.

En realidad, nuestra colaboración en el ámbito literario no era novedad. Un par de años antes ya habíamos pergeñado la edición de un conjunto de textos divulgativos, fruto de diversas iniciativas en el campo de la economía y el desarrollo social. Bachir tenía un material precioso, además de la experiencia de varias décadas trabajando en esas áreas, así que era cuestión de dar forma y elaborar un pequeño manual que también constituiría material didáctico para un curso sobre liderazgo y economía social impartido a mujeres en la ciudad de El Aaiún y de paso ordenaba los programas desarrollados por Alter Forum, asociación de la que es fundador. Y así, con sus textos y mi criterio editorial, acabó viendo la luz “Escribir sobre dunas”, primer libro escrito por Bachir, con más de 25.000 descargas en Internet, y ahora en proceso de redacción de una segunda edición ampliada y de carácter más técnico.

Volviendo al libro que nos ocupa, “Duna desnuda”, ya el título es indicativo claro de por dónde irán los tiros, un camino lleno de dificultades pero también de amor y esperanza.

En efecto, Bachir desgrana su amor por la tierra y por el ser humano; pero no puede olvidar el sufrimiento que arrastra y que se trasluce de forma inequívoca desde el principio: “Confieso que he vivido, también confieso que he sufrido lo indecible. Son ya bastantes años que uno lleva trotando por doquier. ¿Maduramos? Podría ser que maduremos, y vamos perdiendo sentimientos, ilusiones… vamos… y ¿adónde? O ¿quizás aprendemos a desligarnos de nosotros mismos?”

Pero no constituye objeto del poeta utilizar el verso como venganza, no al menos en Bachir, por lo que despojándose de todo elemento que le impida crecer, bucea en el campo del amor, de los sentimientos y las emociones, en una suerte de continuidad que le confiere el verdadero poder para emerger de sus sombras y crear un apocalipsis purificador, transformador. Así, es capaz de declamar: “Naciste para ser flor, |Flor que encariña. |Naciste para mí, |Para mí creciste. |Creerás amarme, |Cuentas pides |Y razón tienes…”

O yendo a la cuestión fundamental de su naturaleza, explora la esencia existencial, la situación en el mundo, en su pueblo, en su tierra: “Nací en un mar de dunas, |Cubierto con cielo diáfano,| Adornado por estrellas |Pequeñas y grandes. En el médano del jat |Largo y tendido |O algo parecido,| Donde la vida es destierro |Y el hombre peregrino, |Nada en la nada |O en el infinito eterno, |azarosa es su vida | O mejor, mala muerte, |Pero sí libre;| Muy libre hasta la muerte.| Nací pues entre dunas,| En cualquier parte…”.

Nos encontramos pues ante el descubrimiento del poeta que ya estaba ahí, ignorado por el mundo literario, que existía en su jaima de viejo beduino, de hombre del desierto oteando el horizonte, sereno, esperanzado con la vida, y también con los hombres, sin odio, hermanas y hermanos, en el sendero que nos conduce a Dios.

(Youssef Nava)

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