México en India, India en México

El próximo 16 de septiembre, México celebrará 210 años de ser una nación independiente. Hace justo un mes, India también lanzaba vítores por el 73 aniversario de su Independencia y juntos, conmemoran 70 años consecutivos de relaciones diplomáticas; y es que, desde la fotografía de Frida Kahlo envuelta en un saree (prenda típica del subcontinente asiático), pasando por Manabendra Nath Roy, fundador del partido comunista en México, hasta la muy kitsch representación de “lo mexicano” en Kites (2010), protagonizada por Hrithik Roshan y Bárbara Mori, ambas naciones han estado implicadas en cierto intercambio cultural, muy a menudo involuntario, que surge de constituirse de manera similar a través de sus costumbres, sus tradiciones, y por supuesto, su comida.

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México, fue la primera nación en reconocer la independencia de India en 1947, pero su relación surge mucho tiempo atrás… tan es así, que no se puede pasar por alto el pequeño incidente que, gracias a la testaruda idea del multicitado Cristóbal Colón, de navegar a las Indias orientales cruzando el Atlántico, dio origen a una nueva etapa histórica a partir de su llegada al continente americano. Esa confusión de índole geográfica, desembocó (a pesar de las vicisitudes propias de cada época) en una relación que hasta el día de hoy resulta asombrosa, y totalmente innegable para quienes gustan de explorar curiosidades culturales, que, a pesar del entramado tan complejo de la historia de ambas naciones, se antojan como meras coincidencias del destino.

Octavio Paz, premio Nobel de Literatura 1990, mexicanísimo de orígen, escribió sobre la India: “La India me puso frente a otra civilización. Fue una experiencia singular, como mirarse en un espejo y ver aparecer otra persona que también, extrañamente, es uno mismo.”… entonces, cómo no estar conectados, cómo no reflejarse, si nuestra historia de resistencia, de lucha y de representación, son similares desde siempre.

Nos conectamos a través de las especias, que llegaron a México desde India para amenizar la gastronomía popular, a través del tamarindo, que aportó sabores tan peculiares que ahora sería imposible no concebir como mexicanos; a su vez, México intercambió múltiples variedades de chile, que potencian los chutneys indios a mil, también intercambiamos la vainilla, y la flor de cempasúchil, conocida también como marigold, flor que adorna tanto los ídolos de Ganesha y de Lakshmi, como los altares y las tumbas de los santos difuntos cada 2 de noviembre.

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Nos conectamos por los colores de nuestra vestimenta, por el vuelo de las faldas de las bailarinas folclóricas, por la historia de La China Poblana, una esclava india vendida a los navegantes del Nuevo Mundo, que se volvió toda una leyenda, un ícono popular imposible de ignorar. Nos conectamos por nuestro profundo sincretismo a la hora de rezar, y por hacer de la fiesta una pasión casi insoportable, inaudita.

India y México siempre han estado conectados. Cada Día de Muertos, un altar aparece en la entrada del Instituto Cervantes en Nueva Delhi, y en México, cada vez es más común mirar exposiciones fotográficas de las calles de Mumbai en los museos del Centro Histórico de la ciudad. En México se baila odissi, en India se bailan ritmos latinos. En México se hacen películas inspiradas en el universo bollywoodense, y en India, Hrithik Roshan viste un sombrero de charro.

Es verdad, por otra parte, que un gran porcentaje de personas indias no tienen idea de que México exista, mucho menos están conscientes de sus tradiciones y su cultura, pero también es verdad que cuando en México se menciona a la India se le asocia con un país inalcanzable y remoto, lleno de exotismo, de danza del vientre, camellos y vegetarianos. La única verdad es que no es así, ambas naciones son tan vastas, tan diversas, tan inabarcables, que tal vez por eso nos empeñamos en reducirlas a escasos elementos, a meros clichés, olvidándonos de que, los mexicanos en India existen y los indios en México, también.

En resumidas cuentas, sólo es cuestión de perspectiva, forjar profundos lazos de amistad y de intercambio respetuoso, es conveniente, pero también es necesario hacerlo con el corazón.

Por

Mitzi Julio Arguijo

Es licenciada en Letras Latinoamericanas por la Universidad Autónoma del Estado de México. Ha colaborado como correctora de estilo en el Centro de Investigación Multidisciplinaria en Educación, y en la Dirección de Protección al Ambiente de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Actualmente es traductora y correctora de estilo en www.spanishbolo.com y www.bailabollywood.com

Para saber más acerca de la cultura de India visita https://bailabollywood.com/

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BailaBollywood trabaja sobre la misión de ofrecer al mundo hispanohablante una experiencia de primera mano a la música india 🎶

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