Mujeres que aman, mujeres que danzan: tawaifs en el cine Bollywood y vedettes en el cine de rumberas

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A pesar de que la industria cultural y artística ha estado históricamente dominada por figuras masculinas, la relación de las mujeres con las bellas artes ha sido constante y compleja, siempre creadoras activas y musas inspiradoras, han logrado insertarse con altos estándares en el ámbito literario, musical, en las artes plásticas, y por supuesto, en el cine. En este último, dicha relación se intensifica, e incluso es vista como un arma de doble filo; por un lado, la representación se decanta a exaltar valores positivos, y por el otro, se sexualiza de manera exacerbada el cuerpo femenino, desatando críticas polémicas al respecto.

Un gran ejemplo de ello es la representación de las bailarinas y las cortesanas, que generalmente construye y reproduce estereotipos de género que sostienen la brecha de desigualdad, y que al mismo tiempo, han creado todo un imaginario de valiosa raigambre cultural. La imagen femenina, siempre ligada a la magia, la naturaleza y el encanto divino, ha dado pie a múltiples historias para la pantalla grande, en las que de manera muy particular, se han popularizado dos papeles fundamentales dentro de la gama de personajes históricamente asignados a las mujeres: la dama de compañía o cortesana y la mujer cuyo oficio es bailar.

Las historias de ambos arquetipos se entrelazan y se categorizan de manera similar; la idea central de estas figuras es entretener, y su representación en el cine explota todas sus características, que dejando un poco de lado lo que se considera positivo o negativo según el criterio propio, se enfocan en los juicios de valor al respecto de la belleza, la sutileza, la sensualidad, el erotismo, la liviandad, el exotismo, la frivolidad, la voluptuosidad, la pasión y el amor en su forma más humana.

Tal es el caso de dos categorías de personaje que la industria del cine retoma y potencializa hasta volverlas íconos de una época o esencia de un género en sí mismos, una de ellas es la tawaif representada una y mil veces en el cine de la India, más específicamente en el cine Bollywood; la otra es la vedette, carácter perteneciente al cine de rumberas, ampliamente desarrollado en México. Hoy, nos introduciremos un poco en su historia y su naturaleza, para comprender apenas un poco, y no de manera exhaustiva, lo que representan para la historia del cine universal, su complejidad iconográfica y su legado artístico.

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Tawaifs en el cine Bollywood

El cine de la India se caracteriza por poseer una amplia tradición dancística y musical, India es un país multidiverso en donde el arte del movimiento y la representación, florecieron como en ningún otro, a tal grado, que su cultura popular actual no se podría entender sin el teatro y la danza milenarias.

El cine Bollywood, retoma para sí la figura de la tawaif, un tipo de cortesana sofisticada, sólo accesible para la aristocracia del subcontinente indio, particularmente durante la época mogola en el siglo XVI. Una tawaif comenzaba su carrera en las altas esferas sociales y era considerado un honor el contribuir, no sólo al espectáculo de la vida privada de altos mandatarios, sino también, al desarrollo artístico de la corte, pues se trataba de mujeres dedicadas a la danza, la música, el teatro y la literatura.

Las tawaifs eran consideradas autoridad en música y danza clásica, poesía y modales de etiqueta, estas mujeres cantaban, bailaban, recitaban ghazals (construcciones poéticas en idioma urdu) y amenizaban en reuniones sociales de alto estatus, denominadas mehfiles. Su propósito principal era entretener de manera profesional a los invitados, y aunque el sexo era a menudo incidental, no estaba asegurado ni era forzoso. Las tawaifs de clase alta, las más populares y de renombre, a menudo podían elegir entre los mejores de sus pretendientes.

Para mediados del siglo XVIII, eran consideradas toda una institución en la India, y ya convertidas en autoridades del mundo intelectual y artístico, contribuyeron significativamente a la preservación de las formas dancísticas tradicionales; a lo largo del tiempo, significaron una fuente incontrovertible de calidad literaria y musical, hasta que se fue disolviendo la imágen aristócrata para integrarse poco a poco a la cultura popular. Durante el periodo de 1902 a 1920, Gauhar Jaan, mejor conocida como Badi Malka Jan, una famosa tawaif de Varanasi, grabó el primer disco de música clásica indostaní en la historia de la India.

Con la explosión de la industria cinematográfica en India y su exacerbada popularidad en épocas más recientes, la imagen de la tawaif sentó las bases de un personaje ampliamente utilizado y tergiversado, cuya aparición significó el surgimiento del cine indio moderno. Con un atractivo duradero y víctima de un proceso de peyoración semántica a sinónimo de prostituta, Bollywood ha adoptado su imagen como categoría estereotipada del personaje femenino de la bailarina y la cortesana; inmortalizada en películas icónicas como Devdas (1955), Sadhna (1958), Pakeezah (1972), Amar Prem (1972), Umrao Jaan (1981), Tawaif (1985), Pati Patni Aur Tawaif (1990), la versión actual de Devdas (2002)​ y el documental, The Other Song (2009); este tipo de películas generalmente representan a la tawaif como una dama de refinada sutileza, cuyo objetivo es la danza y la música en un contexto de entretenimiento varonil; muchas de estas historias también se centran en el amor romántico o el melodrama, a menudo en situaciones en las que un hombre en un matrimonio sin amor o a partir de una traición, acude a una de ellas.

De entre las más icónicas tawaifs en Bollywood, sin lugar a dudas está Chandramukhi, personaje de Devdas, película basada en la novela homónima de Sarat Chandra Chattopadhyay y que cuenta con dos versiones: una de 1955 dirigida por Bimal Roy, en la que el personaje es interpretado por la actriz Vyjayanthimalay, otra mucho más reciente, de 2002, dirigida por Sanjay Leela Bhansali en la que el personaje es interpretado por Madhuri Dixit, ambas en un papel extraordinariamente bien logrado.

Chandramukhi es la representación de una mujer que se gana la vida bailando en un burdel en Kolkata, apasionada, hermosa y una excelente bailarina clásica, famosa por su ejecución en el escenario y su innegable belleza, cae perdidamente enamorada de Devdas, quien acude a ella por medio de su amigo Chunni Babu, con el objetivo de olvidar su amor imposible con Parvati, la mujer de sus sueños. En esta tragedia romántica, Chandramukhi juega un papel importante en el proceso catártico del personaje principal, Devdas, y también en la conciliación de la vida privada de la mujer casada, representada por Parvati, en contraposición a la suya propia, que se plantea como una vida pública y sin honra, en tanto ambas partes se alían y se reconciliar por un amor común.

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Vedettes en el cine de rumberas

Muy lejos del mundo bollywoodense, pero increíblemente conectado a él, el cine occidental ostenta su personaje estrella de la danza y la noche, en la figura eminentemente femenina, de la vedette, término francés que hace referencia a una bailarina profesional y encumbrada ante el público.

A pesar de que siempre existieron mujeres dedicadas al entretenimiento público, el concepto de vedette se originó a partir del movimiento histórico de liberación sexual en el siglo XX, en la región europea de las grandes urbes, donde los centros y espectáculos nocturnos cobraban cada vez más relevancia para el gusto popular.

Las vedettes comenzaron su auge y popularidad en Francia a principios del siglo XX, se trataba de artistas femeninas que actuaban en el número principal de los shows de un cabaret como el Burlesque, el Vodevil, la Revista musical, el Espectáculo de variedades y el Music-hall; tendencias de entretenimiento de la época. Rápidamente, las vedettes ganaron popularidad en países como España, y regiones latinoamericanas, especialmente en México y Argentina, donde han sido muy bien recibidas.

La finalidad de una vedette en el espectáculo de cabaret o centro nocturno es la de entretener al público, en este caso mixto; no obstante, sin dejar de lado la incidencia masculina. La vedette tiene que saber cantar, bailar y actuar en un escenario, altamente reconocida por su desempeño actoral y dancístico, y dependiendo de la calidad de su espectáculo, trayectoria o dominio de uno o más talentos escénicos, se le considera entonces una “Súper Vedette” o “Primera Vedette”.

Además del canto, el baile y la actuación, las vedettes también suelen incluir en sus shows importantes cuadros de bailarines, vestuario llamativo, magos, comediantes, malabaristas e incluso animales exóticos. Las vedettes que se especializan en espectáculos de burlesque también realizan desnudos y rutinas de estriptis en el escenario. Generalmente sus danzas se enfocan en recuperar ritmos africanos, tropicales u orientales, por lo que también son conocidas como bailarinas exóticas.

Presas de una rápida inserción a la cultura popular, las vedettes llegaron a México a principios del siglo XX, cuando se popularizaba el espectáculo circense y el Teatro de revista (una especie de drama musical a la manera de Broadway, pero en pequeño formato). Muchas de estas mujeres triunfaron en teatros locales e iniciaban sus carreras en Hollywood al poco tiempo; de entre todas ellas, la máxima figura de la época fue María Conesa, mejor conocida como “La Gatita Blanca”​ que además tuvo una larguísima carrera que abarcó el teatro, el cine y la televisión. Otra de las más destacadas fue Esperanza Iris, conocida como la “Reina de la Opereta” y a quien debemos el nombre de uno de los teatros más importantes de la Ciudad de México.

Entre finales de los años 1940 y principios de 1950, el resurgimiento de la vida nocturna en la Ciudad de México, intensifica el show de vedettes: recintos como el Tívoli, el Teatro Lírico, el Waikikí, el Teatro Esperanza Iris, el Teatro Margo, el Follies Bergere o el Sans Souci, entre otros, se convirtieron en los foros principales de espectáculo de cabaret, y se populariza un grupo de bailarinas denominadas por el público como las “Exóticas”, vedettes que causaron furor en la cultura popular mexicana de la época, caracterizadas por utilizar nombres extravagantes y por realizar espectáculos que incluían danzas africanas, tahitianas u orientales.

La popularidad de estos centros nocturnos y sus estrellas del entretenimiento, dio pie al surgimiento de una nueva tendencia cinematográfica que más tarde inauguraria un género como tal, llamado cine de rumberas, género que floreció durante la llamada Época de Oro del Cine Mexicano, y que utiliza como estrellas principales a las vedettes de moda, también apodadas “rumberas”, bailarinas de ritmos musicales afroantillanos u orientales.

El género es considerado una curiosidad fílmica, uno de los híbridos más fascinantes de la cinematografía mundial que gracias a sus singulares características, hoy en día es considerado cine de culto, y una de las más grandes aportaciones del cine mexicano a la cinematografía internacional. El cine de rumberas representó un vuelco total en la vida pública de México y en la cultura popular de América Latina, pues se trataba de una mirada social al mundo de las trabajadoras nocturnas de una ciudad tan diversa como conservadora; una vez más el arquetipo de la sensual bailarina que usa sus atributos físicos y su habilidades artísticas para entretener, se instaura en las vedettes del cine de rumberas, personajes que confrontaban la moral y los convencionalismos sociales.

Generalmente el cine de rumberas se centró en crear melodramas sobre la vida de estas mujeres, a las que se redimía a través de los bailes exóticos; como personajes secundarios, aparecían en comedias de situación o románticas, en las que el personaje principal, casi siempre varón, acudía a contemplar su espectáculo en busca de diversión nocturna o por despecho.

De entre las más icónicas vedettes mexicanas que fueron auténticas estrellas del cine de rumberas, está, sin lugar a dudas, Yolanda Montes, mejor conocida como Tongolele, bailarina y primera actriz mexicana que alcanzó fama internacional gracias a su impecable ejecución dancística. Su carrera se vio cobijada por el éxito teatral en los principales salones y cabarets de la Ciudad de México, y fue una de las impulsoras del éxito de las “Exóticas”.

El impacto que Tongolele causaba en los centros nocturnos, era tal, que fue satanizada por los grupos radicales de la llamada “Liga de la Decencia”, que convocaba a mantener el pudor y el recato en las mujeres. Tongolele debutó en cine en la cinta Nocturno de amor (1947), protagonizada por la actriz Miroslava Stern. En 1948, protagoniza la popular cinta ¡Han matado a “Tongolele”!, dirigida por Roberto Gavaldón, considerada la primer película de cine de rumberas por excelencia. Aunque en la mayoría de sus intervenciones cinematográficas sólo aparece como estrella invitada realizando sus rutinas de baile, fue la única de sus contemporáneas en tener una carrera cinematográfica considerable.

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Ambas figuras, la de la tawaif y la vedette, se sustentan en la misma idea del erotismo encarnado en la mujer, exaltando las cualidades físicas y artísticas que históricamente han sido asignadas al género femenino; el cine es una de esas artes que ha sublimado el amor físico en sus múltiples expresiones, desde sus mismos orígenes y por todo el mundo, por ello este tipo de representaciones son comunes y adquieren tanta fuerza dentro de la cultura popular, convirtiéndose en símbolos e íconos para generaciones enteras.

Por tanto, el parecido entre ambos personajes no es coincidencia, sino producto de una red cultural de significados en torno a lo femenino, el amor y el arte. Más allá de las inequidades o inconsistencias que puedan existir en la industria cinematográfica, incluso más allá de la perspectiva de moralidad que cada uno de nosotros como espectadores pueda asignar, la forma en que la tawaif y la vedette se entrelazan a través de la danza y de las historias que se crean alrededor de su capacidad amatoria, son resultado del deseo universal de contemplar lo sublime y poder comprenderlo. A fin de cuentas, sólo se trata de mujeres que danzan…y también de mujeres que aman.

Para saber más acerca del cine y la cultura de India visita www.BailaBollywood.com

Por

Mitzi Julio Arguijo,

Es licenciada en Letras Latinoamericanas por la Universidad Autónoma del Estado de México. He colaborado como correctora de estilo en el Centro de Investigación Multidisciplinaria en Educación, y en la Dirección de Protección al Ambiente de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Actualmente traductora y correctora de estilo en www.spanishbolo.com y www.bailabollywood.com

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