Industria cinematográfica de la India y cómo empezar a comprenderla desde occidente

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La pegajosa voz de Madonna entonando el estribillo de Hollywood (American Life, 2003) aparece como una imagen recurrente de este lado del planeta. Nada menos que la reina del pop cantándole a la ciudad de los sueños, el bastión del estrellato occidental, el lugar donde todo es posible, “you get it right now, yeah, ´cause you are in Hollywood”. Todos reconocemos la idea común de que el lugar de las estrellas está en Los Ángeles, California; sin embargo, poco nos percatamos de que el contrapunto de esa enorme industria se encuentra a 13, 973 kilómetros de distancia hacia el subcontinente indio, en donde se gesta desde hace más de cien años, un enorme movimiento cinematográfico que influye más de lo que es posible imaginar en nuestra forma de ver el mundo.

“Bollywood” surge como un juego de palabras que refiere a la industria cinematográfica de la India; conjunción de Hollywood y Bombay, ciudad en la que nace y se populariza la producción de estos filmes cuyas características principales son: su formato de larga duración (pueden durar de dos horas y media a cuatro horas), sus escenas musicales y la inserción de varios géneros y sus recursos narrativos en una sola producción.

En 1913 se estrena la primera película producida en India, titulada “Raja Harishchandra”, largometraje mudo y en blanco y negro que sienta las bases del desarrollo de esta industria; pero no es hasta 1920 cuando comienza a consolidarse con el surgimiento de diversas compañías productoras y directores que apostaban a su capacidad para contar historias, “así, la época dorada del cine bollywood llega a mediados de los años cuarenta y se extiende hasta los sesentas para incorporar películas con tramas más complejas”; en 1955 se estrena “Pather Panchali” que se convierte en el primer filme reconocido internacionalmente, acreedor a un premio Cannes en la categoría de mejor documental social, filme que retrata las precariedades de una familia tradicional de brahmanes dentro del contexto socio-político de la India post-independiente.

Desde entonces la industria bollywoodense ha sido imparable, superando incluso a Hollywood en el número de producciones por año (en promedio ochocientas películas son filmadas anualmente en India), y explorando audiencias y temáticas diversas, que van desde adaptaciones pop del célebre poema épico Ramayana y clásicos de la literatura universal como Noches Blancas de Dostoyevski (Saawariya, 2007), o Grandes esperanzas de Charles Dickens (Fitoor, 2016); hasta versiones parodiadas de Orgullo y Prejuicio (Brides and Prejudice, 2004) o Mujer Bonita (Chori Chori Chupke Chupke, 2001).

Pero ¿qué es lo que lo hace especial?, difícil de comprender y lleno de contradicciones, el cine Bollywood se implanta en nuestra mente occidental como una idea lejana de películas exóticas con nombres impronunciables; sin embargo, su valor cultural es inmenso, y sólo basta poner un poco de atención para apreciarlo.

Para empezar, es preciso tener claro que no todo el cine hecho en la India es Bollywood (el cine en la India suele clasificarse por regiones específicas, en las que influye la cultura y la lengua autóctona, así, por ejemplo, hay cine Tollywood, cine bengalí, Mollywood, cine de Maleagon, Maharashtra, y Kollywood, cine tamil de Kodambakkam[3]) y que, al igual que en Hollywood, no todas las producciones son exitosas y de buena calidad; no obstante, sí que las hay que son impresionantes y altamente recomendables.

Lo primero que llama la atención son los números musicales, los escenarios inverosímiles y la exuberante vestimenta que adorna a actores y actrices; lo segundo, la manera de abordar la historia: una película Bollywood se cuenta por conflictos consecutivos, cada uno con un tono distinto, a pesar de estar unidos por el desarrollo de la trama; así, el romance exacerbado, la acción, el drama y el suspenso, se aglutinan en un solo momento, que también puede estar musicalizado, con intervalos de danza y deslumbrantes coreografías que muy a menudo producen un efecto hipnótico, ya sea por su matiz sublime, o porque en muchas ocasiones rayan en lo kitsch.

El cine Bollywood suele ser melodramático y guiarse por las sensibilidades y el espíritu de época, por ello los códigos son diferentes; el erotismo, el romance, e incluso el heroísmo se manifiestan de otra manera, a través de símbolos que cuesta trabajo comprender en occidente; un claro ejemplo es que en Bollywood no hay desnudos ni escenas sexuales (sin mencionar que son recientes las escenas de besos en la boca), no obstante, todo el coqueteo y los juegos amorosos se representan a través de pequeños guiños, como el color de la vestimenta, la disposición de las prendas en las mujeres, su cabello, los rituales que se escenifican y por supuesto las letras de las canciones. Se conservan muchos elementos de la tradición teatral de la India como el canto, el baile y la gestualidad, las expresiones del rostro, el movimiento de las manos, de los ojos y los pies, casi siempre significa algo, es un lenguaje simbólico que funciona como recurso narrativo.

Toda la estética bollywoodense se sustenta en la fusión entre el pasado milenario de la India, su multiculturalidad, la atmósfera mágica-mítica-religiosa, y la modernidad que llega desde tiempos de la colonia británica, y que más tarde se afianza con la entrada de tendencias culturales americanas y europeas; toda la influencia de oriente medio, además de Japón y China.

El resultado es un mundo de infinitas posibilidades cinematográficas, un universo que se cuenta a sí mismo cómo es el exterior y el interior de cada cosa, cada situación, cada momento. Generalmente el cine Bollywood se piensa para público nacional, siempre sediento de entretenimiento audiovisual; sin embargo, la diáspora india y los medios de comunicación masiva, han propiciado que se difunda y se popularice en diversos puntos del planeta, por lo que resulta imposible no resaltar su influencia en occidente.

Cómo influye el aparentemente muy lejano universo Bollywood en la cultura pop occidental es la pregunta, no muy difícil de adivinar si observamos a detalle. Dos factores son esenciales para dar respuesta: uno es la importancia que la industria otorga a enaltecer el nombre de sus estrellas, una práctica que no le es ajena a Hollywood y que al parecer ha dado buenos resultados, tantos, que miles de actores indios han encumbrado su carrera marcado tendencia en el mundo del show business, particularmente en lo que refiere a la moda. Lo otro se vincula precisamente con toda la parafernalia empleada en el cine Bollywood, esa mixtura en el decorado y el vestuario que contiene dentro de sí misma referencias de todas partes del mundo, resulta tan visualmente atractiva que ha inspirado a artistas y creadores de diversas disciplinas.

Las joyas en la cabeza, los espléndidos colores de los saris, las faldas, los velos y los turbantes; los patrones rítmicos de las canciones, los pasos básicos de baile, y todo cliché estético que se vincule con la India ha sido utilizado como recurso creativo en occidente. El tema suele ser recurrente en la música pop, desde el clásico ochentero Disco Deewani Nazia Hassan, hasta Beyonce y Coldplay en Hymn for the Weekend, Iggy Azalea en Bounce, The Black Eyed Peas en Don´t phunk with my heart o Katy Perry en Legendary Lovers; en el cine también hay bastantes guiños: Moulin Rouge (2001), el exitoso musical de Baz Luhrmann retoma la ornamentación bollywoodense en un ambiente de cabaret francés de la Belle Epoque, Bend it like Beckham (2002) dirigida por Gurinder Chadha, muestra una perspectiva diferente de la vida de los inmigrantes indios en Inglaterra; qué decir de Slumdog Millionare (2008) filme de Danny Boyle totalmente inspirado en el cine Bollywood, o bien, 3 idiotas (2017) remake mexicano de la aclamada película india del mismo nombre.

Además de todo esto, las colaboraciones entre artistas de Bollywood y Hollywood son cada vez más frecuentes, algunos de los implicados han sido Will Smith, Kyle Minouge, Bárbara Mori y Sylvester Stallone para Bollywood; mientras que en Hollywood se popularizan los rostros de Anil Kapoor, Priyanka Chopra, Irrfan Khan, Deepika Padukone, entre otros.

Desde esta perspectiva, el universo Bollywood no parece tan alejado de occidente, al contrario, todo lo anterior refuerza el vínculo entre ambas industrias, y por tanto entre culturas; ninguna se exenta de la otra, e incluso es posible decir que se complementan, cada una con sus parámetros y circunstancias, su prioridad sigue siendo producir contenido audiovisual, entretenimiento masivo que colme las ansias de los espectadores. Resulta difícil abarcar todos los aspectos que conforman al cine Bollywood, al igual que su lugar de origen, éste es complejo e impetuoso, variable y profuso; sin embargo, es necesario tenerlo presente y apreciar su incidencia; como parte de una gran comunidad de consumidores de cultura pop, no podemos permitir que pase desapercibido.

La siguiente cuestión sería cómo comenzar a ver cine Bollywood. Qué ver y qué no ver, qué es bueno y qué no lo es, son decisiones que tienen que tomar los críticos; no obstante, como entusiasta de la cultura pop y amante insaciable de la India, me permito compartir (más no imponer) algunos de los títulos que considero importantes para comprender, apreciar y adentrarse al universo bollywoodense desde la perspectiva occidental: Mother India (1957) nominada al Óscar como mejor película extranjera, Mughal-e-Azam (1960), Sholay (1975), Mr. India (1987), Dilwale Dulhania Le Jayenge (1995), de las películas más taquilleras de Bollywood las cuales se han convertido en todo un referente cultural; Kuch Kuch Hota Hai (1998), Hum Saath-Saath Hain (1999), Mohabbatein (2000) dramas románticos clásicos del cine Bollywood; Lagaan (2001) también nominada al Óscar como mejor película extranjera, Kabhi Khushi Kabhi Gham (2001), Devdas (2002) uno de los filmes más caros de Bollywood basado en una obra literaria; Paheli (2003),Veer Zaraa (2004), Om Shanti Om (2007); y mucho más recientes pero igual de importantes y recomendables: Agneepath (2012), Barfi!(2012), English Vinglish (2012), Yeh Jawaani Hai Deewani (2013), Goliyon Ki Rasleela RamLeela (2013), 2 States (2014), PK (2014), Bajirao Mastani (2014), Tamasha (2015), Raazi (2018), Padmaavat (2018).

La mayoría de estos títulos aborda temas de realidad cotidiana, siempre con matices y guiños mitológicos, históricos, literarios y altamente melodramáticos, en el sentido al que aluden las características del género, que resalta siempre la parte del contenido visual, así como los rasgos morales de los personajes.

Dejando de lado estos aspectos y centrándonos un poco más en el goce del espectador (sentimiento universal que provocan las historias en la pantalla grande), el cine Bollywood puede ser muy reconfortante, deslumbrante de principio a fin y esclarecedor de muchos aspectos culturales que muchas veces es difícil entender…además, ¿a quién no le han dado ganas de bailar al más puro estilo bollywoodense, o por lo menos corear la pegajosa banda sonora de alguna película?, bueno pues, “you get it right now, yeah, ´cause you are in Bollywood”.

Referencias:

Roncero Villalón, Israel, Mímesis y recepción del cine de Bollywood en el ámbito audiovisual occidental: Entre la ironía orientalista y el compromiso transnacional, Universidad Autónoma de Madrid, Secuencias: revista de historia del cine 36 (2012): 96–117.

E Secuencias, Entrevista: Suresh Chabria, La cinematografía india a través de sus archivos, https://revistas.unam.es/secuencias/article, (Consultado el 02 de octubre de 2019).

Higueras, Georgina, La influyente diáspora india, https://elpais.com/diario/2005/08/28/negocio/1125233544_850215.html (Consultado el 02 de octubre de 2019).

Katanas y colegialas, No todo el cine en India es Bollywood, https://www.katanasycolegialas.es/general/no-todo-el-cine-en-india-es-bollywood, (Consultado el 01 de octubre de 2019).

Los 100 hechos más importantes de Bollywood, https://zeemundo.com/especiales/todo-acerca-de-bollywood/hechos-mas-importantes/, (Consultado el 10 de septiembre de 2019).

Por

Mitzi Julio Arguijo

Es licenciada en Letras Latinoamericanas por la Universidad Autónoma del Estado de México. Ha colaborado como correctora de estilo en el Centro de Investigación Multidisciplinaria en Educación, y en la Dirección de Protección al Ambiente de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Actualmente es traductora y correctora de estilo en www.spanishbolo.com y www.bailabollywood.com

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