… y mucho españoles.

Habemus nueva heroína para la TDT Party. Se llama Victoria Vigón. Esa misma que ven tecleando un ordenador apagado. Su cara les sonará por dedicarse a vejar y humillar a sus trabajadores en RTCM, aunque con esa ‘facha’ bien podría haber ejercido de Delegada del Gobierno en alguna Comunidad esta legislatura. Algunos ya sabrán de qué morfología humana específica hablo. Les contaré un secreto.

Rajoy de Moncloa no es un tío muy capaz, como habrán observado. Cuando trabaja entre tres y cuatro horas se nota desfallecer. No hace falta recordar esto. Uno de sus avispados asesores al comienzo de la legislatura, y para acelerar el tedioso trámite de los mandamientos sugirió que todas las Delegadas del Gobierno fuesen mujeres y con cierto -mucho- parecido entre ellas. Escogerían un tipo de mujer, y p’alante. Casualmente la tipología seleccionada fue aquella que va recoger a los niños al colegio concertado en todoterreno y lo aparca en doble fila. No sé si se sitúan. Esas que salen a ‘andar’ pero con bolso, por favor. Todas a imagen y semejanza, por ponerles un ejemplo, de Lucía Figar. De esa manera serían fácilmente reconocibles en los actos con numerosas autoridades. Un lío menos para Rajoy de Moncloa. Y así procedieron una por una. Extremadura, Canarias, Madrid antes, Madrid ahora, Catalunya, Andalucía (sé que acaba de cambiar), Navarra, Baleares, etc. Y también para otros cometidos como por ejemplo la Violencia de Género.

Son todas como la misma persona. Ya se habrán dado cuenta que somos muchos españoles, muy españoles y mucho españoles.

Volvamos a la ignominiosa Vigón que gustaba de amedrentar a los trabajadores de RTCM -de una televisión pública, todo sea dicho-. Trabajadores con plaza fija muchos de ellos y años de experiencia, a diferencia de su mermado CV que apenas goza de una corta etapa en la cadena radiofónica episcopal antes de dar el salto de la mano de Nacho Villa a este su nuevo y viejo puesto. De su mano. Con esa mano blanca, pequeña, siempre calentita y áspera que imagino que tendrá. Lo de la plaza fija no es baladí. Ellos quedan. Ella vuela lejos, y lo sabe. Esta artista de la coordinación de recursos humanos se licenció en el CEU. Como Ana Pastor. No me voy a parar en resaltar la diferencia.

Ánimo Victoria, estamos contigo. Sabemos que es duro. Sabemos lo que cuesta cuando la gente en la que depositas tu confianza no te escucha, cuando no se someten a tus designios, cuando no hacen la función que les corresponde. Cuando trabajan desganados y sin afán de mejorar. Cuando no tienen miramientos a la hora de hacer mal las cosas. Cuando no dan explicaciones por sus errores. Entendemos todo esto porque nos gobiernan Cospedal, Mariano y los suyos -¿tuyos?-. Y lo sabemos gracias a los periodistas que dignifican la profesión luchando cada día contra patéticos e inexpertos dirigentes como tú. Sectarios, manipuladores, desvergonzados y maleducados. Sin la preparación debida. Es normal la actitud de estos trabajadores que no están dispuestos a dar lo mejor de sí mismos para alguien que no vale ni la mitad que ellos. Y que se beneficia de cuantiosas sumas de dinero del erario. De esos impuestos que pagamos nosotros, los de siempre, porque los de la calaña de estos, prefieren evadirlos, eludirlos o volatilizarlos.

Investigo y observo con asombro como la susodicha no ha vuelto a tocar su Twitter (bastante usado previamente) desde la fatídica noche electoral. No os dejéis llevar por el primer pensamiento malvado. Quizás la pobre Vicky (¿te puedo tutear?) haya tenido una avería en su red y la huelga de los técnicos de Movistar no le esté poniendo fácil solución.

Vaya, lo que diría mi abuela, mucho miedo y poca vergüenza que tienen algunos. Quizás está muy ocupada haciendo la mudanza, o realmente lo están pasando mal en esa redacción paralela made by Nacho Villa. Confieso sentir lástima por ésta pobre manada. Temen por su carrera, por sus cinco hijos, por sus vacaciones en Sancti Petri. Temo yo por la desbandada forzada en unos meses, pues la COPE no anda tan boyante como para acoger a todos estos caraduras durante las próximas legislaturas. Ni Telemadrid, ni TeleCospe, ni TVE, ni siquiera Canal Nou porque lo cerraron, les servirán de guarida. Aunque siempre les quedará La Razón, pese a que brille por su ausencia en estos casos.

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