La Inclusión Financiera y las Plataformas Digitales

La Inclusión Financiera es sin lugar a dudas uno de los más importantes hitos que se debe todavía desarrollar para lograr un crecimiento sostenible de la población mundial, ya que no sólo logra que se cierren las brechas entre los más desposeídos y los más ricos, sino que, además, el acceso al sistema financiero formal permite la adecuada integración de los actores del sistema socio-económico de un país.

“Más de 2,500 millones de personas en el mundo no están bancarizadas” — Juan Carlos Teran-Vela, Gerente General Inteca Ecuador

Hoy en día se estima que cerca de 2.500 millones de personas en el mundo no usan los servicios financieros formales provistos por el sector financiero; de ese número, más de 1.700 millones de personas sí cuentan con un teléfono celular.

Según el prestador del servicio se dice que en el mundo hay 3 Modelos de Banca Móvil:

  • Bank Focused: Modelo Bancario
  • Bank-Led: Modelo Liderado por Bancos
  • Non-bank-Led: Modelo Liderado por entidades no Bancarias

Las plataformas transaccionales de billeteras móviles se han venido adaptando a las realidades de cada país; es así que durante varios años la Alianza de Inclusión Financiera (AFI) — que a través de una decisión denominada la Declaración Maya, formulada en el 2011 — conforma un conjunto medible de compromisos para aumentar la inclusión financiera, estableciendo metas para aumentar el acceso a los servicios financieros formales para los 2,500 millones de personas no bancarizadas en el mundo.

Así es que países como Colombia, a través de la ley 1735, Perú con la expedición de la Ley N°29985, en Ecuador mediante la Resolución JB-055–2014-M, en Paraguay con el Decreto Ejecutivo 1971, y Uruguay con la promulgación de la ley Nº 19210, se han convertido en importantes actores del nuevo ecosistema de pagos mediante billeteras digitales con una clara política de Estado en beneficio de la inclusión financiera (intencionalmente trato en lo personal de obviar el uso de la expresión “dinero electrónico” ya que la misma puede generar comentarios con respecto a la moneda per sé, y aquello no es parte de este artículo).

Es también un pilar sumamente importante el considerar la educación financiera como una condición sine qua non para que exista una verdadera inclusión financiera. Recientemente asistí al congreso CLEIF 2016 que se llevó a cabo en Montevideo, organizado por la Federación Latinoamericana de Bancos; todas las iniciativas que varios países de la región están manejando, son altamente disruptivas e innovadoras, procurando que los nuevos clientes que se incorporan al sector financiero formal e inclusivo, también tengan a la mano las herramientas para evitar problemas de sobre-endeudamiento y manejo focalizado de los créditos que se les otorgue, generando un proceso de creación real de nuevas micro y pequeñas empresas (PYMES) y fomentando el emprendedurismo.

Considero que los retos que afronta la banca y el sector cooperativo en América Latina se resumen en 7 puntos fundamentales:

Desarrollo tecnológico, innovación, cambios en las tendencias de los consumidores, entorno macroeconómico, reforma regulatoria, gestión de riesgos y cambios demográficos.

Uno de los mayores retos para las entidades financieras en los próximos años tiene que ver con cambios en las tendencias del consumidor; el consumidor está más informado gracias al Internet y por ello demanda nuevas fórmulas de atención, requiriendo crecientemente plataformas digitales disruptivas.

“las instituciones financieras que no capitalicen los beneficios de las innovaciones tecnológicas quedarán rezagadas”

Justamente por eso considero que la innovación y el desarrollo tecnológico también constituyen dimensiones relevantes para las instituciones financieras en el futuro, en el esquema de contribuir a mejorar la oferta de productos o mediante el incremento de la eficiencia operativa. Por lo tanto, las instituciones financieras que no capitalicen los beneficios de las innovaciones tecnológicas quedarán rezagadas.

Bien se dice que el cambio es una constante, la tecnología hace que los servicios financieros se enfoquen en soluciones con modalidad “As a Service”: Software como servicio (SaaS), Infraestructura como servicio (IaaS), Identidad como servicio (IdaaS). Los conceptos de negocio basados en la nube y Big Data reflejan el costo-efectividad de procesos a partir de soluciones tecnológicas innovadoras, las cuales — indiscutiblemente — marcarán la pauta a seguir en la orquestación de servicios empaquetados que el cliente latinoamericano busca obtener de su entidad financiera; y de esto no hay duda alguna.

“la tecnología se ha convertido en un instrumento vital para la inclusión financiera”

Asimismo, como en toda industria de servicios, los canales de distribución permiten a las entidades financieras comercializar sus productos de servicio y llevarlos al cliente en diferentes formas. Seleccionar los canales de distribución correctos es crucial en cuanto a comprender que los servicios entregados en plataformas tecnológicas, eficientes, y confiables, generan una ventaja competitiva y una oportunidad de expandir su negocio a una tasa más rápida que el crecimiento orgánico.

No cabe duda entonces, que la tecnología se ha convertido en un instrumento vital para la inclusión financiera debido a su potencial para reducir y agilizar el costo de realizar transacciones financieras, permitiendo a los intermediarios financieros brindar productos y servicios a sectores de la población donde el establecimiento de canales tradicionales representa costos operativos muy altos.

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Originally published at Bankingly.

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