Antes del olvido

Sabemos que el tiempo transcurre en medida en que tenemos conciencia del cambio. Y claro, el tiempo ha pasado, en el sentido estricto de la expresión; pero el tiempo es ancho, y no se deja llenar fácilmente.
Haber creído en ti, como creo en todo lo que prometa no ser de este mundo.
Ahora, me toca evitar los lugares donde éramos, porque encuentro en ellos intrínseco tu recuerdo. Sobrevive, así como a pesar de tu ausencia te sobreviven los obsequios. No puedo con ellos en el bolsillo, pero tengo mi casa para acomodarlos. A ellos no les importa que hagas falta. Tampoco a tus palabras; ellas duran, aunque parece que no así lo que quisiste decir con ellas. Todas las certezas llegan demasiado tarde.
Hay algo que hace que me aferre a tu silencio (probablemente tu única muestra sincera de afecto); y pienso que ese algo es simplemente que me genera la misma adrenalina la imposibilidad de quererte. Este extraño gusto que encuentro al tenerte del otro lado; ahí, donde no te alcanzo. Tienen razón cuando dicen que las despedidas ocurren sin que nos demos cuenta, pero es que si uno lo notara jamás llegarían a consumarse. Arrepentimiento.
Todos dicen que fuimos nosotros.
