Memoria del 68

basado en analisis de;
Presentes Pasados del 68 mexicano.
Una historización de las memorias públicas del movimiento estudiantil, 1968–2007.
Eugenia Allier Montaño
Allier Montaño describe y estudia las memorias del movimiento estudiantil de 1968 en México, rescatando el pasado de cada uno de los “presentes” políticos del país.
Para poder desarrollar su artículo, Allier Montaño (2009) parte de la diferenciación de historia y memoria. Aunque establece que ambas se refieren a “lo que ya fue”, explica que la historia se esfuerza por edificar los hechos del pasado y volverlo intangible buscando la verdad, se encuentra del lado del conocimiento; mientras la memoria demanda credibilidad y una disposición de “verdad- fidelidad”, está ubicada en el lado del recuerdo.
Dadas las definiciones anteriores podemos comprender a lo que la autora se refiere con “historización de las memorias”. A pesar de que el pasado no se puede cambiar, debido a que son hechos, las memorias si suelen hacerlo. El historizar las memorias es establecer hechos sobre lo que ha sido recordado acerca de un suceso en diferentes momentos históricos, en este caso el movimiento estudiantil del 68.
Los tipos de memoria que ha adquirido la historia del 68 y que utiliza Allier Montaño en su texto son: a) memoria pública: se refiere a los ejercicios de memoria en el espacio público, busca que nuevas generaciones y actores públicos puedan ser incluidos en la memoria; b) memoria de denuncia de la represión: memoria que pretende denunciar crímenes que continúan impunes; y c) memoria de elogio: se recuerda algo como un mérito.
Muchos historiadores remontan los orígenes del movimiento estudiantil a los enfrentamientos que comenzaron el 22 de julio de 1968 con una pelea entre estudiantes de las vocacionales 2 y 5 del Instituto Politécnico Nacional y los de la preparatoria particular incorporada a la UNAM, Isaac Ochoterena. Sin embargo, otros historiadores afirman que el movimiento fue debido a la represión del gobierno. Por ejemplo, Zermeño (1978) establece que “todo aparece como si las fuerzas del orden hubieran aprovechado las rencillas existentes entre las dos escuelas para implementar un enfrentamiento.” (Allier Montaño, 2009: 291).
A pesar de que son polémicos los orígenes del movimiento este continuó, y al poco tiempo las demandas de los estudiantes se lograron concretar en seis puntos: 1) Libertad a presos políticos; 2) Destitución de generales y del teniente coronel Armando Frías; 3) La desaparición del Cuerpo de Granaderos; 4)
nal F145 bis de C.tiúerosnte coronel Armando Frlgraron contretar a travia prdado sobre un suceso ol viejo Partido Nacional Revo Anulación de los artículos 145 y 145 bis de Código Penal Federal; 5) Indemnización a familias de muertos y heridos; y 6) Aclarar las responsabilidades de actos de represión de las autoridades por parte de la policía y el ejército. (Allier Montaño, 2009).
Hubieron varias marchas y mítines de estudiantes, pero la respuesta del presidente Gustavo Díaz Ordaz era la represión. Debido a esto, para el 2 de octubre de 1968 la participación en el movimiento había descendido notablemente; sin embargo, esta fecha significaría una marca de “represión y sangre” en la memoria. (Allier Montaño, 2009).
2 de octubre de 1968:
Nunca se lograron encontrar cifras exactas de muertos, pero las estimaciones “oficiales” han variado entre 30 y 350 muertos. Esta es una de as razones que han hecho que “el 2 de octubre, se relacione con la represión, la no-clarificación del pasado y la impunidad.” (Allier Montaño, 2009: 293).
Del lado del gobierno, Díaz Ordaz tenía la “teoría de la conjura”, que pensaba que provenía del Partido Comunista Mexicano (PCM) y organizaciones de izquierda para impedir que se llevaran a cabo los Juegos Olímpicos en el país. “Frente al primer indicio de protesta por parte de los estudiantes, el gobierno habría “comprobado” la conjura, asumiendo que la violencia y la agresión provenían de los propios estudiantes.” (Allier Montaño, 2009: 293).
Después de lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas muchos terminaron en la cárcel y en exilio, el movimiento había fracasado. De igual manera, la izquierda y el gobierno tuvieron consecuencias. (Allier Montaño, 2009)
En 1971 el nuevo presidente, Luis Echeverría, hizo lo posible para no ser relacionado con lo ocurrido en el sexenio anterior. Liberó a muchos de los líderes del movimiento e intentó dialogar con los estudiantes. (Allier Montaño, 2009)
Los que recordaban el 68 entre 1969–1977 eran estudiantes y otros ciudadanos independiente, nació el famoso lema: “¡2 de octubre no se olvida!” y cada año había manifestaciones en el lugar de los hechos. Se comenzaron a utilizar palabras como matanza y masacre para describir lo sucedido. En este periodo se vivió la memoria de denuncia de la represión, se tenía la necesidad de llevar los crímenes al espacio público y reclamar los daños cometidos por el gobierno. (Allier Montaño, 2009)
Entre 1978–1985 ya existían “Importantes reconocimientos para los participantes del 2 de Octubre: la reforma política de 1977, cuyos pintos principales fueron dos: el reconocimiento en la Constitución de los partido políticos como “entidades de interés público” y la reforma a la legislación electoral.” (Allier Montaño, 2009: 297) Muchos partidos de Izquierda comenzaron a conmemorar el 2 de octubre. Estos partido y otros grupos buscaban que la memoria del pasado fuera recreada en la sociedad, Allier Montaño define a estos grupos como “motores de memoria”.
Los partidos que funcionaban como motores de memoria se consideraban a ellos mismos como herederos del 68, diez años después su objetivo era denunciar la represión que se vivía por parte del gobierno. Según Allier Montaño en realidad no hubo nuevas representaciones de lo sucedido porque lo dirigentes de los partido considerados motores de memoria ni siquiera participaban en las marchas de conmemoración del dos de Octubre.
La segunda mitad de los ochenta fue un periodo de grandes crisis para México, con el temblor del 85, el movimiento estudiantil de 1986–1987 y las elecciones de 1988. En el mundo había una crisis de socialismo y dentro del país se pedía una apertura democrática. (Allier Montaño, 2009)
“Como consecuencia de los procesos y acontecimientos señalados surgió una “memoria de elogio” del movimiento estudiantil.” (Allier Montaño, 2009: 301). Aunque muchos ligaban el 2 de octubre con la represión, se comenzó a relacionar más con la lucha por la democracia Esto porque muchos decían que sin el movimiento de 1968 no hubiera surgido uno contra el fraude electoral de 1988. Los motores de memoria de 2 de octubre se comenzaron a confundir la iniciativa de formar un partido de izquierda para la democratización del país, las víctimas del 68 se empezaron a ver como luchadores por la democracia.
Para 1993 lo acontecido en Tlatelolco la noche del 2 de octubre de 1968 aún recordado con memoria de denuncia, pero al mismo tiempo con memoria de elogio. Aunque esto cambiaria un poco ese mismo año por dos factores: 1) la “justicia transicional” que dice que la transición a la democracia solo se lograría cuando la represión ejercida fuera juzgada; y 2) el “derecho a la verdad” que significa que toda la sociedad tiene el derecho a saber los hechos verdaderos acontecidos en el pasado. (Allier Montaño, 2009)
Fue hasta el año 2000, con la legitimación de instituciones y el respeto al proceso electoral, que con Vicente Fox se logró la “transición a la democracia”. El movimiento estudiantil de 1968 fue considerado el inicio de la lucha que se vivió en el país por la democracia. “Fox hizo uso d la memoria de elogio para retomar un pasado que explicara el presente” (Allier Montaño, 2009: 306)
El 27 de noviembre de 2001 el presidente creó la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP). Surgió la demanda por conocer la verdad de los hechos y abrir los archivos para conocer quienes fueron los culpables y tener pruebas de lo sucedido. (Allier Montaño, 2009: 306)
La FEMOSPP abrió dos juicios, uno en el que se acusaba a varios personajes por delito de genocidio y otro por privación ilegal de la libertad. El principal culpable fue declarado Luis Echeverría, quien era secretario de Gobernación durante el sexenio de Díaz Ordaz. A finales del año 2006 se dieron por terminadas las funciones de la FEMOSPP, después de confirmar que “el Estado mexicano había incurrido en graves violaciones de los derechos humanos” (Allier Montaño, 2009: 308) A pesar de esto, no se consiguió ni una sola sentencia condenatoria.
Al final del artículo, Allier Montaño explica que la historia de las memorias busca analizar las luchas memoriales. También menciona que las dos con las que se recuerda el 68 pueden seguir presentes porque sus objetivos son diferentes. Mientras la memoria de denuncia busca resarcir los daños, la memoria de elogio no contiene ningún tipo de exigencia, solo representaciones.
Después de haber leído y analizado el artículo de Allier Montaño, puedo concluir que comprender la historia de las memorias con las que se han recordado un suceso histórico pueden influir en la construcción de la historia. Simultáneamente, también pueden ser usadas para construir en el mero presente, es posible que la manera en la que recordamos algo llegue a ser el factor para tomar iniciativa de cambiar algo con lo que no estamos de acuerdo; igual que como lo fue el 68 para la lucha por la democracia en México años más tarde.
En mi opinión el artículo fue de gran ayuda no solo para comprender lo sucedido en el movimiento estudiantil en México, sino para entender lo que se ha significado a lo largo de la historia. Es muy interesante poder ver la historia no solo de un hecho, sino de las memorias con las que ha sido recordado ese mismo hecho.
Referencias.
Allier Montaño, E. (2009). “Presentes-pasados del 68 mexicano. Una historización de las memorias públicas del movimiento estudiantil”, 1968–2007. Revista Mexicana De Sociología, 287–317.