Cómo sonreír en momentos difíciles

Existen momentos en la vida en los que no deseamos salir del mal lugar en el que estamos. Son momentos de apremio en los que cualquier mar rato nos cuesta lo que no debería costarnos. Sentimos en ese hueco que no habrá salvación ni salida posible para lo que estamos viviendo. Pero eso no debe ser una barrera que nos impida vivir y pensar mejor. ¿Por qué? Porque hay posibilidades de éxito incluso desde esas derrotas por las que todos hemos pasado. Pero una sonrisa no nos cuesta nada y nos puede significar un cambio de lugar. Es por eso que acá te contamos cómo sonreír en tiempos difíciles.

Sonreír es crecer

Existe algo realmente terapéutico al sonreír, algo que nos separa del mundo sólo para estar seguros luego de que deseamos vivir en él, algo fantástico, sólido, increíble que la verdad puede hacer que nuestra vida tome ese viraje que realmente estábamos buscando.

No es tan sencillo admitirlo, pero lo cierto es que cuando sonreímos ante una dificultad estamos creciendo un poco internamente: le estamos diciendo al mundo que sí creemos que las crisis son oportunidades y que es precisamente allí en donde nos jugamos nuestra madurez.

La sonrisa que enlaza

Si algo no deberíamos perdernos de nuestra manera de sonreír es que ella puede enlazarnos con las personas que queremos. Además, nos puede ayudar a profundizar nuestra manera de actuar en las relaciones sociales. Y no importa el oficio que tengamos, así seamos banqueros, diseñadores graficos, chefs, profesores: una sonrisa siempre se agradece.

¿No confiamos más en las personas que más sonríen? Por eso, para nosotros, saber sonreír es ser más sociales y querer para nosotros esas gracias que acompañan a todas esas personas que nos hacen más sencillos los malos momentos. ¿Por qué habremos de negarnos a la buena voluntad de otras personas?

Cómo sonreír y levantarse

Pero si en algo nos puede ayudar una sonrisa eso tiene que ser en las posibilidades que nos ofrece para poder levantarnos desde donde estamos y ver con claridad cuál es el fondo y el origen de nuestros problemas. Puede que allí es en donde nos juguemos lo mejor de nosotros.

Una sonrisa es una prueba de cuánto bien podemos estar y hacerle al mundo. Es también una posibilidad de encuentro con esa parte de nosotros que es imbatible: la alegría. Y la alegría es siempre mejor que la tristeza. Es una luz en el corazón que nadie apaga.

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