Convertirnos en una autoridad espiritual

Muchos de nosotros vivimos estadios en nuestra vida que parecen acercarnos a una incerteza moral que se convierte luego en una incapacidad para avanzar en materia mental y espiritual. Esto no debería ser un obstáculo para nosotros si pensamos que existen algunos métodos para lograr educarnos espiritualmente antes de sucumbir ante los malos momentos que podemos sufrir. Además, nadie nos puede quitar que podemos convertirnos en una autoridad espiritual tanto para nuestra vida como para las del resto. ¿Qué podemos hacer? Aquí te damos algunos consejos.

La relajación

Relajarnos es una tarea que tal vez no todos podemos acometer como deseamos. Vivir bien, a plenitud, es una dificultad con la que no todos podemos cumplir. Por eso, si deseamos ser una autoridad espiritual, tendremos que pensar que va a ser muy probable que tengamos que pensar cómo salirnos de los malos ratos.

Y los malos ratos pueden tener una respuesta en nosotros: la relajación. Como sabemos, los grandes maestros saben que el camino para la iluminación verdadera empieza siempre desde la relajación. Lo que acoge la respiración e lo que nos elevará después. Sabremos expulsar.

Nuestra mente

La capacidad o la posibilidad que tiene nuestra mente para decidir el curso de nuestra vida pasa muchas veces por ignorado. Pero lo cierto es que sin un buen equilibrio mental es muy probable que nuestros mayores deseos, objetivos y metas por cumplir resten en el olvido. Así que sólo tendremos que empezar por el rescate de nuestra mente para hacer algo más con nosotros: algo que nos conmueva y mueva.

Saber que podemos hacer esto es como tener un carro con seguros en linea: sabemos que podemos plantearnos cualquier reto porque contamos con un soporte y un seguro que nos cuidarán el camino, sea cual sea el camino que tomemos.

La nueva autoridad espiritual

Si deseamos tener una espiritualidad sólida, y que así no nos desbalanceen las cuestiones que usualmente nos desbalancean, necesitamos que en nosotros participe un requisito fundamental: la experiencia. Sin que logremos reconocer de qué hablamos cuando hablamos de una experiencia, es poco lo que lograremos hacer.

Así que no temamos más por esos asuntos de nuestra mente que pueden hacernos inclinar hacia una vivencia más profunda y más conectada a lo que realmente somos. Eso nos puede evitar grandes dificultades en un futuro. Saber vivir es un arte.

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