¿Crear videos de nuestras aficiones?

Puede que nos parezca un poco artificial o exagerado la cantidad de videos que podemos encontrar en la web en los que la palabra “todo” parece quedar corta: logramos encontrar un video para cada actividad, gusto o idea. Sonará difícil de creer, pero casi no hay un solo espacio de nuestros intereses y aficiones que no tenga un correlato en un video. Es tanta y tan intensa su presencia que no podemos evitar caer en la tentación de crear videos por cuenta propia sobre nuestras aficiones. ¿Es una buena opción?

Pensar antes de actuar

Como cualquier actividad que hacemos, no está demás que también nos sentemos a deliberar sobre esta: no por estar próxima a nosotros quiere decir que se pueda hacer y desarrollar con facilidad. La creación de videos tiene exigencias puntuales que no siempre sospechamos desde el inicio.

Por eso, lo más recomendable es que intentemos nutrirnos un tanto sobre el campo que estamos por abordar: puede que no sea para nosotros dialogar ante la cámara o que no logremos hilar ni un par de palabras, incluso nuestro contenido puede ser muy deficiente como para generar interés en alguien más. Son aspectos a evaluar antes de actuar frente a la cámara.

El respeto de una profesión

Y es que más que ser una afición, muchas veces crear videos es más una profesión: se sabe que los youtubers existen, todos los visitamos, todos sacamos algún provecho de ellos, pero se olvida a veces que detrás de ellos existe una producción prolija que exige esfuerzos, costos y gastos. Crear videos es cosa seria, tanto como lo es cuidar nuestras puertas de seguridad.

Así que si deseamos hacer algo más que videos por afición, sobre nuestras aficiones, notemos que el camino es largo y exigente: no sólo es pensar, digamos, en un tutorial sobre cocinar un plato especial, si lo nuestro es la cocina, también es editarlo, pensar en términos de marketing, generar más contenido, tener identidad y originalidad.

La afición de crear videos

Cada afición tiene sus exigencias. La de crear videos puede que sea tan exigente como la propia. Pero eso no quiere decir que debamos desistir tan pronto de ella: se trata de encariñarnos también con un oficio divertido y retador a la vez.

Además, no son pocas las herramientas con las que contamos para impulsar esa afición. No nos referimos tan solo a los programas o los editores de video, también hablamos de redes sociales, por ejemplo, en las que gracias a los videos podemos subir nuestros niveles de interacción y creación de videos.